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Así es el dispositivo de 200 personas para recibir a cuatro cruceros en A Coruña: "Esto es un entrenamiento para el día del eclipse, que va a ser una locura"

La consignataria Rubine e Hijos coordina un amplio operativo con guías, seguridad y fuerzas del orden para atender a los 14.378 pasajeros y tripulantes

A Coruña se llena de cruceristas

LCO

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A Coruña

La escala simultánea en A Coruña de los cruceros Arvia, Celebrity Apex, Deutchsland y Europa moviliza a guías, conductores, miembros de seguridad o fuerzas del orden. Entre pasajeros y tripulantes, el Puerto y la ciudad esperan hoy a 14.378 personas en una jornada con un impacto económico estimado de un millón de euros.

"Esto se prepara con más de un año de antelación, cuando tenemos la confirmación de que vienen los barcos", explica Luis del Moral, director de Rubine e Hijos, la principal consignataria del puerto coruñés. La de este miércoles es, además, una prueba importante de cara a un verano que es todavía más exigente. Del Moral recuerda que el Puerto recibirá hasta nueve cruceros el 11 y 12 de agosto, con motivo del eclipse. "Esto es un entrenamiento para ese día, que va a ser una locura", admite.

La planificación también tiene margen para imprevistos. "Esta vez nos enteramos que el Deutchsland venía hace dos días". Al ser un barco pequeño, la consignataria tiene más facilidad para encajarlo: "Con un barco más grande sería mucho más lío", explica el CEO de la consignataria.

Un gran personal coordinado

La operación obliga a coordinar a numerosos actores que deben "estar informados" y funcionar de forma coordinada. El Arvia, atracado en el muelle de Trasatlánticos, utilizará cuatro escáneres y cuatro arcos de seguridad. Eso hace que tengan que trabajar cuatro personas en el escáner, cuatro con el detector de metales y otros cuatro en bandejas. "Ahí solo ya son 12 personas", detalla del moral, sobre la gran cantidad de personal necesario. A ello se suman efectivos de la Guardia Civil o de la Policía Nacional.

A esa cifra hay que añadir el movimiento de pasajeros hacia excursiones y visitas. Este crucero, por ejemplo, tiene previsto sacar alrededor de 20 autobuses. "Eso son 20 conductores y 20 guías, otras 40 personas más", explica el responsable de Rubine e Hijos.

San Diego, el gran reto

El reto se multiplica según el muelle. Para Del Moral, el más complejo de la jornada es San Diego, donde está atracado el Celebrity Apex. "Es un muelle en el que no hay nada", expone. Por ello es necesario montar una infraestructura específica para que los pasajeros puedan desembarcar con seguridad. El operativo incluye el montaje de "una pasarela para alcanzar la cubierta del barco y bajar a los pasajeros". Después, esos viajeros deben desplazarse desde San Diego hasta la plaza de Ourense por el interior del puerto, para lo que es necesario contratar buses lanzadera.

La accesibilidad añade otra capa de dificultad. "El muelle es de adoquín y la silla de ruedas no va bien por ahí", apunta Del Moral. También hay que prever esperas que a veces se hacen con mal tiempo. "Habría que mirar de montar carpas para que se esperen sin mojarse", señala.

Éxito entre viajeros y compañías

El arduo trabajo también refleja el buen momento de forma que vive A Coruña como destino de cruceros. Del Moral destaca que las compañías valoran especialmente la cercanía entre los muelles y el centro urbano. "Están muy contentos porque la ciudad está al lado de los barcos y los pasajeros pueden ir andando. Es muy accesible, tanto para una persona que va en silla de ruedas o para una persona mayor que va andando poco a poco", dice el consignatario.

Esa satisfacción tiene consecuencias positivas. "Hoy estuve hablando con el capitán del Arvia y nos dijo que en 2028, durante el verano, ese barco va a venir cada dos semanas a A Coruña", avanza. "Los pasajeros están muy contentos y si los pasajeros lo están, la compañía también", resume Del Moral.

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