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Los vecinos de Labañou se rebelan contra la reforma de la calle Tomás Fábregas: "No estamos en contra de mejorar el barrio, pero sí de que decidan sin nosotros"

Los residentes del barrio han presentado 286 firmas contra un proyecto que reducirá las plazas de aparcamiento, el próximo lunes tendrán una nueva reunión con el Ayuntamiento para hablar de la actuacción

La calle Tomás Fábregas en reformas

La calle Tomás Fábregas en reformas / LOC

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A Coruña

Las obras de rehabilitación de la calle Tomás Fábregas, en el grupo de viviendas María Pita de Labañou de A Coruña, han abierto un frente de conflicto entre los vecinos y el Ayuntamiento. Lo que para la administración supone una actuación de mejora urbana, para buena parte de los residentes se ha convertido en una intervención que "no responde a sus necesidades". Por parte del Ayuntamiento de A Coruña aseguran que se ha hablado en varias ocasiones con los residentes y confirman que tienen prevista una nueva reunión con ellos el lunes para escuchar sus demandas y sugerencias sobre esta actuación.

Con el comienzo de las obras de la zona, la oposición vecinal ha tomado forma en un escrito registrado el pasado 25 de mayo por Antonio José Álvarez López, acompañado de 286 firmas recogidas entre vecinos de la calle y del entorno. Los firmantes solicitan la revisión del proyecto y la apertura de un proceso de diálogo que permita introducir cambios antes de que la actuación siga avanzando.

La principal preocupación gira en torno al aparcamiento. Según denuncian los vecinos, la reforma "reducirá las plazas existentes de 45 a solo 9". Consideran que la pérdida de estacionamientos tendrá un impacto directo en el día a día de quienes residen en la zona, especialmente en un barrio donde muchas familias dependen del vehículo para desplazarse.

La calle Tomás Fábregas en reformas

La calle Tomás Fábregas en reformas / LOC

A esta preocupación se suma la posibilidad de que la calle pase a formar parte de una futura zona ORA para residentes. Los vecinos rechazan esta medida porque entienden que el propio proyecto municipal reconoce que "no existen problemas graves de aparcamiento que justifiquen una regulación de este tipo". Por ello, consideran incoherente eliminar plazas y plantear posteriormente restricciones para estacionar.

Sin embargo, el malestar vecinal va más allá del número de aparcamientos. Muchos residentes aseguran sentirse excluidos del proceso de tramitación. Denuncian que nunca recibieron información directa sobre el período de exposición pública del proyecto y sostienen que esa falta de comunicación les impidió conocer con antelación los detalles de la actuación y presentar alegaciones dentro de los plazos establecidos.

"Lo que más molesta es que nadie nos preguntó", resume el representante de los vecinos que han participado en la recogida de firmas. Insisten en que no se oponen a que se mejore la calle, sino a que las decisiones se adopten sin escuchar a las personas que conviven diariamente con la realidad del barrio: "No estamos en contra de mejorar el barrio, pero sí de que decidan sin nosotros".

Otra de las críticas se centra en las nuevas aceras que ya comienzan a tomar forma. Los residentes cuestionan el uso de elementos de cemento hueco en parte del pavimento y consideran que este material "no favorece la accesibilidad". Temen que pueda generar dificultades para personas mayores o con movilidad reducida, precisamente uno de los colectivos más numerosos en la zona. Además de la aparición de grietas en la esquina

Grietas del N⁰9 en la esquina de atrás de la calle Tomás Fábregas

Grietas del N⁰9 en la esquina de atrás de la calle Tomás Fábregas / LOC

La plantación de árboles prevista en el proyecto también ha despertado recelos. Los vecinos entienden la importancia de incrementar las zonas verdes, pero consideran que "existen alternativas mejores". En concreto, señalan la presencia de un amplio descampado cercano donde podrían ubicarse estos espacios sin afectar a las fachadas ni al entorno inmediato de las viviendas.

Las críticas reflejan una idea común entre los firmantes: la sensación de que la reforma responde más a un diseño elaborado desde los despachos que a las necesidades reales del barrio. Por ello, reclaman que el Ayuntamiento reconsidere algunos aspectos de la actuación y abra una mesa de diálogo que permita estudiar soluciones intermedias. La reivindicación de los residentes no pasa por paralizar la mejora de Tomás Fábregas, explican, sino por participar en ella y conseguir que la renovación de la calle "no se traduzca en nuevos problemas para quienes la habitan cada día".

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