El tren 'fantasma' del polígono coruñés de Pocomaco se despide de la red tras medio siglo de conexión
Esta línea ferroviaria de A Coruña se creó en el año 1975 para dar servicio a la empresa de materiales siderúrgicos Torrez y Sáez, pero prácticamente no tuvo uso
El entorno de las vías se emplea para estacionar, y la comunidad, que pide al Concello de A Coruña un mejor servicio de bus, señala que podría ser "un gran aparcamiento" con duchas y 'catering'

Líneas de ferrocarril del apeadero de Pocomaco, ahora ya desconectadas del conjunto de la red. / Carlos Pardellas
El polígono empresarial de Pocomaco se ha convertido, en su medio siglo de existencia, en uno de los grandes polos logísticos de A Coruña. Es origen y destino de grandes cantidades de furgonetas y camiones que circulan por las arterias de la ciudad, el oxígeno del comercio y la industria coruñeses, y, cuando se diseñó, iba a ser también un punto de movimiento de mercancías por ferrocarril. Cuenta con una terminal anexa, ahora convertida en aparcamiento, que debía dar servicio a las instalaciones de Torres y Sáez. Pero fuentes de esta empresa centenaria de productos siderúrgicos relatan que, si se utilizó, fue hace años, y lleva en todo caso largo tiempo sin uso, mientras que otro comunero de Pocomaco que lleva décadas en el polígono indica que no recuerda haber visto ni un solo tren.
Aún hay vías que discurren junto a las naves, dos líneas paralelas de metal enrojecidas por el óxido e invadidas por la vegetación que, hasta hace pocos meses, aún estaban conectadas con el sistema general. El vínculo se cortó en las últimas semanas, y, según explica Adif, la conexión se eliminó, obviamente, porque "actualmente no tenía servicio".
En la zona hubo trabajos para terminar la conexión ferroviaria con el puerto exterior, cuya infraestructura debería estar finalizada en las próximas semanas, y Adif señala que hay una empresa pública especializada en retirar material ferroviario en desuso, Emfesa. Fuentes del polígono de Pocomaco, privado y gestionado por los propios propietarios de los terrenos, indican que la conexión se construyó en 1975, y que "en ese momento se autorizó a Torres y Sáez para que la usara para transportar hierros". El apeadero "nunca formó parte de la Comunidad de Pocomaco", integrada por los dueños de terrenos, y fuentes de esta afirman que las vías se instalaron por un acuerdo con Renfe que "obligaba al transporte" de cierta cantidad de toneladas al año.
Actualmente, el apeadero sigue sin ser propiedad de la Comunidad, pero se utiliza como aparcamiento "mediante un convenio" que firmaron. Se trata, consideran fuentes del polígono, de "un espacio perfecto para un gran aparcamiento de vehículos y camiones dotándolo de servicios como pueda ser catering, duchas y aseos", si bien esto, actualmente, semeja "imposible".
El bus, tarea pendiente
Con la conexión ferroviaria fuera del escenario, los comuneros sí reclaman que el bus urbano, del que se está preparando un nuevo concurso que puede introducir cambios y ampliaciones de líneas, proporcione un mejor servicio al polígono. "Desde la Comunidad llevamos años con gestiones con el Ayuntamiento para tener un servicio de movilidad urbana, ágil, económico y eficaz", señalan fuentes de Pocomaco, pero afirman que desde el Ayuntamiento ha habido respuestas "siempre evasivas".
Según afirman, se les han dado explicaciones como supuestos problemas de rentabilidad en base a una prueba de 2007, o que "dar la vuelta a todo el polígono penaliza mucho la frecuencia y duración del trayecto". Los comuneros explican que con Marea Atlántica en el Gobierno local, entre 2015 y 2017, "la solución para Pocomaco era inminente, pero al final quedó en nada". Ahora, "lo que se nos traslada es que mientras el polígono sea privado y no se construyan aceras o senda peatonal no habrá bus, ni con el nuevo mapa de líneas".
Desacuerdos por la cesión de viales
Y es que la Comunidad de Propietarios lleva años atascada en negociaciones con el Concello para que este asuma la propiedad de las vías de comunicación del polígono. Actualmente son privadas, lo que lleva a que se nieguen algunas licencias municipales para realizar actuaciones. Tras años de conversaciones y reveses en pleno, en septiembre de 2024 el PSOE y el BNG votaron a favor de un acuerdo para concretar la entrega y realizar inversiones.
Los comuneros debían pagar trabajos de mejora de la red de iluminación, con un coste estimado de 1,56 millones, así como realizar inversiones que costarán unos 75.000 adicionales en el acceso peatonal, mientras que Concello y propietarios financiarían al 50% las obras de mejora del drenaje y del sistema de rejillas, cuyo coste se estimó en 1,91 millones. En mayo de 2025 hubo un nuevo revés cuando la asamblea de comuneros no ratificó el acuerdo, y desde entonces ha pasado más de un año sin que se haya hecho públicas novedades.
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