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La paradoja de San Pedro de Visma, un oasis residencial que sobrevive sin servicios: "Hay que coger coche para todo"

El barrio coruñés experimenta una llegada masiva de familias jóvenes, pero la falta de servicios básicos genera preocupación entre los residentes

Los vecinos de San Pedro de Visma opinan del barrio

Casteleiro

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A Coruña

San Pedro de Visma vive una transformación silenciosa. Situado en uno de los extremos de A Coruña y marcado durante décadas por su carácter semirrural, el barrio ha pasado de ser un conjunto de pequeños núcleos tradicionales a convertirse en una zona residencial cada vez más demandada por familias jóvenes. Sin embargo, el crecimiento urbanístico no ha venido acompañado al mismo ritmo por los servicios, una realidad que aparece una y otra vez en las conversaciones con los vecinos.

La fisonomía social experimenta una transformación evidente con la llegada de perfiles jóvenes que modifican la tradicional pirámide de edad local. Pili Corral, responsable del establecimiento O Pistón Bar y con tres décadas de experiencia en la zona, explica que "el barrio envejecido ya se está acabando" y que "hay muchísima gente joven ahora mismo". "Ahora estamos en una edad de entre 20, 30, 40", asegura. La hostelera y vecina recuerda que a su llegada predominaban las casas bajas y los mayores, un paisaje sustituido de forma gradual por edificios nuevos y construcciones tradicionales que "fueron gente comprando casas, las fueron restaurando".

Esta percepción coincide con el análisis de Juan Miguez, vecino vinculado al tejido laboral del barrio desde los 14 años, quien constata que "está llegando gente joven" y que, "sobre todo, al no haber viviendas en otra zona, las pocas que había aquí de alquiler, las han rellenado todas". Por su parte, Amanda Mármol, vecina y trabajadora en la farmacia local, define el núcleo como una pequeña comunidad de alta solidaridad que "ha sido un barrio envejecido, pero que ahora está habiendo mucha afluencia de gente joven". Incluso Martín Subieda, residente desde hace una década, corrobora este cambio al ver que "empieza a venir gente joven que antes no había", aunque admite que "la tranquilidad también se agradece".

Pili Corral, responsable del establecimiento O Pistón Bar en San Pedro de Visma

Pili Corral, responsable del establecimiento O Pistón Bar en San Pedro de Visma / Casteleiro

La ausencia de un tejido comercial sólido en la zona obliga a los residentes a desplazarse para realizar las compras cotidianas, un factor que consolida la condición de barrio dormitorio. Pili se lamenta de que "por la mañana y en la noche, durante el día no ves a nadie". "Había dos supermercados pequeños y cerraron, también había una tienda más arriba y lo mismo, cerrada. La gente ya viene con la compra hecha abajo. Aquí solo estoy yo [una cafetería], una farmacia y una panadería", explica.

Juan comparte esta preocupación por la falta de servicios básicos e incide en el impacto negativo que genera en los sectores vulnerables, argumentando que hace falta "que venga una cadena de alimentación" al barrio. "Aquí no hay nada. Ni carnicería, ni tienda de alimentación, ni pescadería... nada", sostiene, algo que en especial les afecta, "sobre todo a la gente mayor".

Amanda coincide en el diagnóstico y describe el vacío comercial como un elemento que aporta "tristeza" a una zona que antes disponía de negocios independientes. "Esto se convierte en un inconveniente para los mayores, aunque están todos muy fuertes. Porque aquí andan mucho, son muy andarines. Pero tener que depender del bus o subir con la compra no es cómodo para ellos", añade. Martín resume la situación con claridad: "Hay que coger coche para todo". Con la construcción de las nuevas viviendas programadas todos esperan que los servicios mejoren considerablemente.

El mantenimiento del barrio genera los mayores contrastes entre las opiniones de los usuarios de la zona. Para Pili, la situación de la limpieza viaria resulta deficiente y critica con dureza tanto la inacción municipal como el incivismo, afirmando que el mantenimiento está "mal no, lo siguiente". "Yo estoy cansada de llamar, yo ya no llamo más. Porque eso da vergüenza", critica. La vecina añade que "ahora las hierbas se están subiendo por encima de los contenedores" y denuncia que "el contenedor de los envases están siempre llenos de bolsas".

Juan Miguez, vecino de San Pedro de Visma

Juan Miguez, vecino de San Pedro de Visma / Casteleiro

Juan también sitúa el mantenimiento como uno de los puntos débiles de la evolución de San Pedro de Visma, razonando que "las calles están abandonadas en limpieza y mantenimiento" con "aceras llenas de suciedad y cagadas de perro por todos los lados". En el extremo opuesto, Amanda sostiene que la gestión del espacio público es correcta gracias a la mediación vecinal. "De hecho, como aquí hay una asociación, están muy pendientes de solicitar al Ayuntamiento cuando pasa o hay alguna cosa", explica. En cuanto a las infraestructuras, Martín aporta un matiz sobre la calzada al recordar que hace un tiempo "hubo bastantes baches porque pasaban muchos camiones".

La conectividad mediante las líneas de autobús urbano suscita quejas por la escasez de alternativas directas hacia los centros de referencia de la ciudad. Pili explica con frustración que "solo viene el 3 y 3A" hasta la zona principal. "Tú si quieres coger el 12 o el 14, tienes que ir abajo. Hubo un grupo de vecinos que estuvo pidiendo un 3, pero no lo han puesto", explica.

Martín Subieda, residente de San Pedro de Visma

Martín Subieda, residente de San Pedro de Visma / Casteleiro

Juan secunda la necesidad de implantar nuevas conexiones de transporte público para reducir el aislamiento de la periferia. "Solamente hay dos buses, y si quieres ir a la residencia, tienes que hacer transbordo o ir hasta abajo", indica.

La seguridad se mantiene como uno de los atributos mejor valorados por el vecindario, aunque se aprecian variaciones respecto a los últimos años. Juan comenta que "de momento nos vamos safando", pero percibe "un poquito descontrol y falta de vigilancia", algo que achaca a una tendencia general.

Pili vincula el cambio de dinámicas sociales con un incremento de las peticiones de auxilio en su local, reconociendo que "es un barrio súper tranquilo", pero matiza que "hay más problemas con la gente que viene de Padre Rubinos". Por el contrario, Amanda Mármol ofrece una perspectiva plenamente positiva basada en su experiencia en la farmacia. "No, he tenido ningún problema, se vive muy tranquilamente no hay nada de incidentes. Es un barrio seguro", confirma.

Amanda Mármol, vecina y trabajadora en la farmacia local de San Pedro de Visma

Amanda Mármol, vecina y trabajadora en la farmacia local de San Pedro de Visma / Casteleiro

El balance final de la vida en San Pedro de Visma bascula entre el aprecio por el descanso y la demanda urgente de servicios. "Ahora mismo lo único que tiene bueno, de momento, es la tranquilidad. Porque después de resto, estamos como todos los barrios. O sea, mal", asegura Pili. Los elementos naturales representan el principal punto fuerte para Amanda, quien destaca que "lo mejor que tiene es su gente y la disposición tan cerca del Monte de San Pedro, del Parque de Bens y que es muy bonito". Martín coincide en valorar el aislamiento geográfico como una ventaja para la calidad de vida: "Lo mejor es la tranquilidad. Sigues estando en A Coruña pero no tiene nada que ver a otros barrios".

¿Cómo afectarán las nuevas viviendas?

José Ramón Calvete, presidente de la asociación vecinal de San Pedro de Visma, considera que el barrio atraviesa una etapa de transformación que marcará su futuro en los próximos años. A su juicio, San Pedro de Visma ha dejado de ser una zona periférica para integrarse cada vez más en la estructura urbana de A Coruña, especialmente por el desarrollo del nuevo polígono residencial. Sin embargo, señala que el barrio sigue arrastrando importantes carencias en servicios básicos y equipamientos. "Tenemos una panadería, una farmacia y un bar, pero seguimos echando en falta servicios como un supermercado", explica.

También destaca el "creciente interés" de nuevos vecinos por instalarse en la zona, especialmente por las futuras viviendas protegidas previstas en el desarrollo urbanístico, aunque lamenta la "falta de información" que reciben tanto los residentes como la propia asociación sobre cómo afectarán estas obras al barrio. "Hace un año que los vecinos preguntaron como nos iba a afectar, preguntas normales, y no hemos tenido respuesta", asegura.

Barrio de San Pedro de Visma

Barrio de San Pedro de Visma / Casteleiro

Desde la entidad vecinal reclaman así una mayor atención por parte de las administraciones a cuestiones históricas del barrio. Calvete denuncia el abandono de la cala del Portiño, que considera uno de los espacios más emblemáticos de la zona, y critica que continúe prohibido el baño sin que se hayan aclarado las causas que lo motivan. Además, insiste en la necesidad de mejorar el mantenimiento de calles y senderos, especialmente el paseo que conecta San Pedro de Visma con el Portiño, donde los vecinos demandan más iluminación, limpieza de la maleza y una ampliación del recorrido peatonal. "Hay actuaciones que llevamos reclamando desde hace años y que siguen pendientes", afirma, convencido de que el crecimiento del barrio debe ir acompañado de inversiones que mejoren la calidad de vida de sus residentes.

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