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Joan Ibáñez Ferrer, director de Alvedro: "El aeropuerto nunca va a ser limitante para el crecimiento del tráfico aéreo en A Coruña"

Tras la absorción de vuelos de Santiago por su cierre, el aeródromo coruñés vuelve a la normalidad y trabaja para ser "más atractivo" y atraer a las compañías aéreas

Joan Ibáñez posa en el aeropuerto de A Coruña

Joan Ibáñez posa en el aeropuerto de A Coruña / Gus de la Paz

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A Coruña

Alvedro acaba de salir de esos 35 días intensos en los que absorbió vuelos desviados del aeropuerto de Santiago, cerrado por obras. ¿Cómo ha sido y qué reflexión hace?

Afrontamos un reto muy exigente, que era absorber un crecimiento de un 70% de pasajeros y operaciones de un día para otro. Lo hicimos elaborando un plan de refuerzo para poder asumirlo con garantías. El objetivo era que el pasajero no notara nada, que notara normalidad y que siguiera pasando por todo el proceso aeroportuario con la misma normalidad que habitualmente.

¿Se dio alguna situación de colapso o de mayor saturación?

Casi doblamos pasajeros, así que había más gente y más vehículos en el aeropuerto, pero no se dio ninguna situación de saturación y la operatividad se mantuvo durante los 35 días.

¿Se puede hacer una lectura positiva y entender que esto demuestra que Alvedro puede asumir más tráfico?

Sin duda. Afrontamos una situación extraordinaria. La demanda no crece de un día para otro un 70%, por eso elaboramos ese plan de refuerzo para poder absorberlo con garantías. Lo que demuestra esto es que Alvedro, el aeropuerto de A Coruña, sí tiene capacidad para absorber este tipo de tráfico.

Ahora toca volver a la normalidad. En los últimos meses se perdieron algunas rutas. ¿Cuál es el análisis de la situación actual?

En 2025 cerramos el segundo mejor año de la historia del aeropuerto, solo por detrás de 2019, que fue el año prepandemia. Este 2026 también hemos arrancado con buenas cifras. Es cierto que algunas rutas se han perdido en esta temporada de verano, pero el año todavía está abierto, la temporada de invierno todavía no está cerrada y somos optimistas en que podamos seguir creciendo y manteniendo esta línea positiva que venimos teniendo.

Está en el foco la nueva estrategia de la Xunta para captar rutas o los contratos que prepara el Consorcio de Turisma. ¿Qué necesita Alvedro? ¿Más rutas internacionales o reforzar las nacionales?

Tenemos un grupo de conectividad en el que están representadas las instituciones locales, representantes del sector turístico y empresarial, también Aena y la Administración. Lo que hacemos es trabajar para generar casos de negocio sobre rutas que potencialmente puedan tener éxito en el aeropuerto y poder atraer a esas compañías. Nosotros no cerramos ninguna ciudad ni ningún destino al aeropuerto de A Coruña.

Para la gente que no está familiarizada con el mundo aeroportuario, ¿de qué depende que una aerolínea se fije en un aeropuerto?

Depende de las compañías. Este es un mercado liberalizado y, al final, las compañías deciden poner sus activos allí donde esperan obtener mayor beneficio. Lo que hay que hacer es trabajar para enriquecer esos casos de negocio y esas propuestas que hacemos a las compañías para que consideren operar desde aquí.

¿Le preocupa que otros aeropuertos, ya no solo en Galicia sino también Asturias u Oporto, ganen rutas y atraigan pasajeros?

Las rutas que se han operado desde aquí también han tenido factores de ocupación altos y buena acogida entre los pasajeros. Aquí hay demanda y masa crítica para tener esas rutas. Ahora es trabajo de todos hacerlo más atractivo para las compañías.

Desde que llegó al aeropuerto en 2024, ¿ha cambiado el perfil del viajero? ¿Se ve más pasajero internacional con rutas como Milán o Ginebra?

Todos los vuelos internacionales tienen también un factor de ocupación alto y una muy buena acogida. También las rutas que tenemos con Madrid y Barcelona, como principales hubs. Nuestro pasajero es mayoritariamente de negocio y todas esas rutas están teniendo éxito cuando están operando desde A Coruña.

¿Es importante la coordinación con Santiago y Vigo para no competir entre aeropuertos y poder atender la demanda que existe?

Sin duda. En el grupo de trabajo colaboramos con el aeropuerto de Santiago y con los concellos precisamente para eso, para mejorar la conectividad de todos los aeropuertos gallegos. La coordinación entre aeropuertos es prácticamente diaria.

La alcaldesa habló recientemente de la necesidad de la ampliación del aeropuerto, algo que figura desde hace años en el plan director. ¿Qué necesita Alvedro para crecer? ¿Hay alguna infraestructura necesaria?

La pista la renovamos recientemente y en estos meses se ha visto cómo hemos podido operar con un nivel de exigencia más elevado del que tenemos habitualmente. No obstante, para el próximo quinquenio hay prevista en el DORA una actuación para mejorar la terminal y aumentar la superficie tanto en los filtros de seguridad como en la zona de embarque, que son las zonas que mejorarán la experiencia del pasajero. El aeropuerto tiene ahora capacidad para absorber la demanda prevista en los próximos cinco o diez años.

La pandemia fue un punto de inflexión, pero parece claro que el tráfico aeroportuario se ha recuperado. ¿La previsión es que Alvedro siga ganando pasajeros?

Que siga creciendo. Tenemos un departamento de planificación que va monitorizando cómo evoluciona la demanda de tráfico a nivel de red y a nivel internacional. Y tenemos una hoja de ruta para, según vayamos alcanzando una serie de hitos, ir lanzando inversiones. Desde luego, el aeropuerto nunca va a ser limitante para el crecimiento del tráfico aéreo en A Coruña.

Como director, ¿cómo se gestionan las emergencias o las condiciones climáticas adversas? Alvedro a veces es noticia por los desvíos por niebla.

Aquí el componente orográfico es el que limita a la hora de gestionar esas nieblas. Tenemos unos mínimos y, por seguridad, cuando hay una niebla muy cerrada las compañías deciden desviar. Esos desvíos son menos del 1% de todos los aterrizajes que tenemos. No es un porcentaje elevado y, cuando ocurren, se gestionan. A veces los vuelos van a un aeropuerto alternativo, a Santiago o a Asturias, y luego vienen aquí y recogen a los pasajeros. Dependiendo de la compañía o del día, pueden venir más tarde, cuando escampa. Generalmente ocurre por la mañana y suele escampar en poco tiempo.

De cara al futuro, ¿cómo se imagina Alvedro dentro de diez años?

De aquí a diez años, si todo va bien y seguimos creciendo, tendremos unas instalaciones preparadas para absorber el tráfico que haya entonces. Porque hacemos un trabajo constante de seguimiento de la evolución y del contexto sociopolítico del mercado aeronáutico.

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