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Las escuelas infantiles de A Coruña se adelantan al decreto del Gobierno de comidas saludables: "Mellor que o que ofertamos xa non hai"

El Ministerio de Consumo prevé ampliar la normativa orientada a mejorar la alimentación en colegios e institutos a los centros de alumnos de hasta 3 años, con medidas que impulsan los productos frescos, minimizan el riesgo de alergias y realzan la lactancia materna

Comedor de la escuela infantil A Caracola, de A Coruña

Comedor de la escuela infantil A Caracola, de A Coruña / Carlos Pardellas

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A Coruña

Las iniciativas alimentarias saludables en centros educativos, impulsadas por el Gobierno en comedores de colegios e institutos desde el pasado abril, se ampliarán a la primera etapa educativa —de hasta 3 años—. La regulación anunciada el pasado lunes, 1 de junio, pretende completar lo establecido por el Real Decreto de Comedores Escolares Saludables y Sostenibles. El Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030 plantea recomendaciones nutricionales para implantar en las cantinas de las escuelas infantiles. Las de A Coruña, que ya adoptan gran parte de las medidas, se muestran de acuerdo con la normativa. "Lo veo bien, y en nuestro menú, las adaptaciones que tenemos que hacer son mínimas", apunta la directora de la escuela infantil Carricanta, Mercedes López. "Mellor que o que ofertamos xa non hai", opina una educadora de Os Cativos, Natalia Santos.

La intención del Ejecutivo es aprobarlo cuanto antes, aunque por el momento no han aportado una fecha concreta. "Esta modificación ya tendría que haber sucedido hace tiempo", comenta la directora de la escuela infantil A Caracola, Beatriz Ferreira. Una de las indicaciones establecidas plantea que el agua y la leche sean las únicas bebidas ofrecidas de manera habitual, limitar los alimentos precocinados y restringir los fritos. "Ya la edad de los niños no te permite tampoco darles este tipo de alimentación", explica la directora de la escuela infantil Arela, Berta Corral. "Muy poca cosa tenemos que cambiar, porque el Ayuntamiento de A Coruña, cuando salieron a concurso las escuelas por última vez, hace tres o cuatro años, ya había sacado una serie de pautas de cómo tenía que ser el comedor", añade.

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Comida preparada en la escuela infantil A Caracola, de A Coruña / Carlos Pardellas

Atención a las alergias

Beatriz Ferreira, de la escuela A Caracola, opina que "el agua es lo mejor", porque los zumos "llenan el estómago y luego ya no comen", y la leche no materna puede ser "un peligro". "Nosotros nunca hemos dado leche, la leche es un peligro en una escuela, porque hay niños con alergias muy muy graves; es decir, que alguien que tome un café con leche le puede hacer una roncha a un niño dándole un beso", comenta.

Para evitar alergias, la normativa recomienda a los centros educativos de la primera etapa no ofrecer alimentos que no hayan sido previamente introducidos en el ambiente familiar. "Antiguamente te obligaban a incorporar los alimentos de forma progresiva. Ahora, las recomendaciones de nutrición establecen que, desde los primeros meses, los niños ya pueden comer de todo, con algunas excepciones", aclara Ferreira, quien añade que, cuando las familias empiezan en el comedor escolar, "se les dice que empiecen ellos antes en casa a introducir alimentos".

En Carricanta, a pesar de que la fruta está muy presente en el menú, evitan ciertas piezas como los kiwis o las fresas. "Por lo alérgico que puede resultar. Les exigimos a las familias que, antes de darles nosotros cualquier alimento en la escuela, lo tienen que probar en casa. Y los kiwis y las fresas suelen ser frutas que pueden dar mucha alergia, por eso nosotros no las metemos", señala López.

Productos frescos y de proximidad

La fruta, así como los productos frescos, de temporada o de proximidad, es otro de los puntos centrales de la normativa, que prevé impulsar este tipo de alimentos. "Nosotros damos todo prácticamente fresco. Evidentemente, encarece más el menú, pero llevamos haciendo esto mucho tiempo", manifiesta la directora de la escuela infantil Los Rosales, Xoana Prenas. En el centro escolar Arela, los productos los compran en el mercado, pero reconocen que "encarece mucho" el comedor. "Creo que el curso que viene va a subir [el precio], pero ahora mismo los padres pagan 74 euros mensuales", señala Corral.

Carricanta lleva ofreciendo "desde siempre" productos frescos, aunque el factor de temporada lo tienen como materia pendiente. "Nuestros menús son muy cerrados. Un padre sabe que en el puré que ha tomado su niño lleva zanahoria, judía y patata, y lleva exactamente eso. Si no, habría que estar haciendo diariamente un menú, prácticamente. Pero bueno, si hubiera que hacerlo, tampoco sería complicado", reflexiona López.

A Caracola y Os Cativos están adscritas a Ecocomedores, un proyecto presente en varios territorios españoles —Galicia entre ellos—, que tiene como objetivo "impulsar cambios en los menús de las colectividades para incorporar producto de temporada, de cercanía y ecológico", afirma Ferreira. "No es nada complejo ni económicamente inviable, porque la clave está en el menú", añade.

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Cocina de la escuela infantil A Caracola, en A Coruña / Carlos Pardellas

Leche materna

La regulación pretende favorecer que las escuelas infantiles ofrezcan espacios de lactancia donde puedan acudir las madres, así como sistemas seguros para recepcionar y almacenar leche materna. "Nosotros damos la opción a las madres, que si quieren venir a darles el pecho pueden venir. En el caso de que no puedan, nos la traen en una neverita con la temperatura adecuada y con fecha", explica Prenas. "As nais que queiran poden vir a dar aquí a teta, e se non, poden traela coa súa almacenaxe correcta, porque temos un conxelador para meter as mostras que nos traen elas", secunda una educadora de Os Cativos, Natalia Santos. En la escuela infantil Arela cuentan, incluso, con sillones de lactancia. "La escuela está abierta a todas horas para que los padres vengan cuando quieran", indica Corral.

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