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Vicente Naveira, o cómo sobrevivir al ruido en A Coruña: "Antes del derribo del viaducto pensábamos que un coche se metería en casa a comer con nosotros"

Vicente Naveira convivía con el estruendo de los coches que pasaban por el viaducto de la ronda de Nelle en el cruce con la avenida de Finisterre

Ahora el sonido del tráfico es "llevadero" y la zona ha ganado en higiene

El vecino Vicente Naveira, con el cruce de la avenida de Arteixo y la ronda de Nelle de fondo.

El vecino Vicente Naveira, con el cruce de la avenida de Arteixo y la ronda de Nelle de fondo. / Carlos Pardellas

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A Coruña

Casi 16.200 hogares coruñeses, de acuerdo con datos de la Xunta, conviven con ruidos procedentes del exterior, desde el barullo ligado a los locales de hostelería al tráfico o a los vecinos, pero la cifra ha caído en cerca de 21.000 desde 2010. Vicente Naveira fue una de las víctimas de este problema. Su piso está situado en un tercer piso en el cruce de la ronda de Nelle con la avenida de Arteixo, y, cuando se asomaba por la ventana, veía el viaducto inaugurado en 1978 y que se derribó en 2020, con los coches pasando frente a su domicilio. "Desde luego que había ruido, estaba prácticamente a la altura del segundo piso, y prácticamente pensábamos que un día vendría un coche y se nos metería en casa a comer con nosotros", rememora.

Los vecinos, recuerda, se movilizaron para pedir la eliminación de la infraestructura, incluyendo a alguno que ya ha fallecido. Para Naveira, "le debemos al derribo" a uno de ellos, Alberto Domínguez, que ahora no vive en el cruce. En 2018, el Gobierno local de Marea Atlántica determinó que sería viable convertir el viaducto, que antes permitía recorrer la ronda de Nelle por encima de la avenida de Arteixo, por un cruce con semáforos, si bien la obra se realizó ya con la socialista Inés Rey como alcaldesa. Según defiende Naveira, el exregidor José Manuel Liaño Flores, había llegado a defender que "aquello iba a ser un desastre, que iban a llegar los coches a la plaza de Pontevedra", pero la obra no ha ocasionado un desastre de circulación.

Por el contrario, permitió a los vecinos vivir tranquilos. El ruido, recuerda el vecino, normalmente no ocasionaba problemas para dormir, pues por las noches pasaban menos coches, pero el problema se agravaba durante el día. Ahora sigue habiendo tráfico y pasan ambulancias, pero "es llevadero", considera el vecino, que cree que la zona en la que vive ha ganado con esta obra y reformas en la avenida de Arteixo.

Y la desaparición del viaducto, añade, solucionó problemas de suciedad. "Aquello era antiestético", considera, Naveira, y en el viaducto se acumulaba suciedad. "Aquello era un verdadero váter público, se hacía de todo, y eso se ha corregido totalmente", defiende.

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