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Kike Suárez, cantante de Vera Fauna antes de su actuación en A Coruña: "Siempre hay un componente de 'no hay huevos' en nuestra música"

La banda sevillana actúa el viernes 26 de junio en el muelle de Batería para presentar en directo su nuevo trabajo, 'Dime dónde estamos', en la nueva edición de Noites do Porto

Kike Suárez (2º por la izq.) junto al resto de integrantes de Vera Fauna

Kike Suárez (2º por la izq.) junto al resto de integrantes de Vera Fauna / LOC

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A Coruña

Tocan en A Coruña, una ciudad en la que ya han estado en alguna ocasión. ¿Cómo les tratan?

Siempre muy bien. A Coruña es una ciudad que nos gusta mucho y a la que nos apetece volver. Además, sentimos que por aquí hay gente con ganas de vernos, así que venimos con muchas ganas.

Además de compañeros de grupo, también son amigos. ¿Diría que sus canciones y su forma de entender la música nacen, en parte, de esa amistad?

De hecho, muchas veces quien escribe una canción no es necesariamente quien está viviendo esa alegría, ese amorío o esa historia. Muchas veces escribimos a partir de experiencias que están viviendo otros miembros del grupo. Al final hay mucha confianza y mucha vida compartida entre nosotros.

Su música mezcla estilos como la rumba, el indie u otros sonidos. ¿Cómo encontraron ese equilibrio? ¿Fue algo natural o un proceso que han ido construyendo durante estos diez años?

Yo te diría que es algo que, desde aquí, desde Andalucía, o al menos desde Sevilla, percibimos casi como marciano. Si te fijas, hay poca producción indie en esta ciudad. No es que no haya nada, porque sí que hay grandes grupos, pero realmente lo que pasa es que nosotros somos súper traviesos, súper juguetones. Al final siempre hay un componente de 'no hay huevos' en nuestra música. Es decir: 'No hay huevos de meter un tema de rap aquí', por ejemplo. Hay componentes de rap, hay un punto travieso, juguetón y también un poco pícaro. Incluso entre nosotros nos desafiamos, nos retamos unos a otros. Decimos: 'Vamos a tirar la canción por aquí'. Y alguien responde: 'No, por ahí no va a tirar'. Y, de repente, sin darnos cuenta, hemos llevado a esa persona a acabar haciendo cosas propias de un estilo que, en un primer momento, no tenía interés en hacer. Para nosotros la música es amor, es juego, es fantasía. De ahí sale un poco ese culo inquieto que tenemos estilísticamente.

Aunque Vera Fauna es una banda sevillana, Granada está relativamente cerca y ha sido una de las grandes cunas del indie nacional. Además, recientemente han colaborado con Noni, de Lori Meyers. ¿Les ha influido de algún modo esa cercanía con Granada?

Si nos ha influido ha sido más como sistema de trabajo. Granada es una ciudad que, siendo mucho más pequeña que Sevilla, creo que tiene mucho más preparada la profesionalización dentro del mundo de las bandas, los circuitos, los festivales y las salas. Y, bueno, pegarte a gente como Noni siempre te da cierta filosofía a la hora de aprender a hacer canciones y demás. Ha sido una influencia mucho más meta, más desde fuera de los procesos que desde dentro de ellos. La verdad es que eso también está muy guapo, una experiencia un poco más madura, más de ver la música desde cierta distancia.

Esa escena granadina ha sido clave en la historia de la música. ¿Cree que hoy existe una escena andaluza de la que ustedes forman parte, o tendemos demasiado a encasillar a los artistas en movimientos?

Eso de movimiento al final lo ponen otras personas. Creo que estamos muy acostumbrados a utilizar terminología que viene de las luchas políticas como movimiento, revolución o resistencia. Realmente, lo que hay en Andalucía es lo que habrá siempre, una comunidad grande, diversa, con una producción musical increíble, porque venimos de una tradición popular muy potente en la música. Llevamos escuchando y haciendo música desde chiquititos.

Sus letras suelen tener mucha luz, pero también dejan entrever cierta melancolía. ¿Les interesa especialmente esa mezcla entre lo festivo y una emoción más triste o más bajón?

Ahí sí te diré que hay una influencia bastante clara, o una coincidencia muy fuerte, con alguien de tu tierra, que es Carlangas. Si bien en Galicia se identifica fácilmente la morriña, esa mirada al infinito con un ojo triste más que esperanzado, aquí siempre hay una dualidad muy potente entre una pena honda, una fatiga, y luego un sentimiento de fiesta y de euforia. Tú escuchas las alegrías de Cádiz, o unas alegrías que tiene Camarón, y son composiciones por mayores, con acordes luminosísimos. Y, al mismo tiempo, están hablando de que el barrio de Santa María ha caído en desgracia porque le han caído un montón de bombas. Es una forma de hacer y de trabajar desde aquí que no es nuestra exactamente, pero sí está muy presente que es cantarle con gracia a la desgracia, como diría Califato ¾.

En sus canciones aparece mucho lo cotidiano. ¿Cómo nacen las letras? ¿Surgen de anécdotas, de conversaciones entre ustedes o incluso de bromas internas del grupo?

Salen de la pura inmensidad. La letra es lo último que llega a la canción. Realmente, desde algo cotidiano, como abrir el móvil y mirar qué está pasando en redes sociales, se puede plantear la denuncia de que estamos viendo un infanticidio, una guerra en tiempo real, desde una pantalla. Entonces, lo cotidiano también sirve para ejemplificar lo gigante, lo inabarcable. Ahí nos sentimos súper cómodos.

Para el público de A Coruña, y especialmente para quienes todavía no hayan visto a Vera Fauna en directo, ¿qué se van a encontrar en este concierto?

Pues nada, cinco tíos como cinco leones. Y creo que también es súper guay que estemos con Barry B [que también actúa esa noche], porque filosóficamente nos identificamos mucho con esa comunión que genera con el público cuando se sube al escenario. La gente se va a encontrar una noche de mucha cercanía, de mucha complicidad y, la verdad, con muy buena música.

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