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O Birloque, el barrio de A Coruña que seduce por su comodidad: "Yo no cambiaría esto ni por la calle Real"

La comunidad de el barrio coruñés defiende la autonomía y la esencia de la vida tradicional en un barrio coruñés que ha evolucionado de forma discreta

Vecinos de O Birloque opinan del barrio

Casteleiro / Inés Vicente Garrido

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A Coruña

Las torres blancas que presiden la avenida de Glasgow ejercen como el faro visual de O Birloque, un barrio humilde pero orgulloso que se asienta entre los sectores de Elviña, Mesoiro, Someso y Matogrande.

A pesar de su ubicación a las afueras de A Coruña, los residentes defienden la autonomía de un entorno que conserva la esencia de la vida comunitaria tradicional. La experiencia de quienes habitan sus calles traza el retrato de una evolución urbana basada en la resistencia de los servicios y el mantenimiento de las infraestructuras compartidas.

El barrio no destaca por una sola cosa, sino por una combinación de comodidad, servicios cercanos, instalaciones deportivas y una convivencia que sus residentes consideran, en líneas generales, positiva. Carmen Barbeito lleva 32 años viviendo en el barrio y ha sido testigo de buena parte de su evolución. La residente reconoce que las transformaciones han sido más bien discretas. "Algo mejoró pero no se nota una barbaridad", comenta. Entre las actuaciones que recuerda menciona especialmente el polideportivo y algunos equipamientos del entorno. "No son nuevos, pero poco a poco fueron mejorados. Lo arreglaron todo un poquito", explica.

Carmen Barbeito, vecina de O Birloque

Carmen Barbeito, vecina de O Birloque / Casteleiro

Precisamente el deporte aparece como uno de los elementos más valorados por los vecinos. Al otro lado de la avenida de Glasgow se encuentran el complejo deportivo Elviña 1 y el campo de fútbol de Elviña Grande, espacios que sirven de punto de encuentro para personas de distintas edades además del polideportivo del barrio. Carmen destaca que estas instalaciones permiten que el barrio tenga actividad durante buena parte del día. "Sirve para hacer deporte, para pasar el rato. Viene gente jubilada y también chicos jóvenes que entrenan al fútbol", señala.

La sensación de que O Birloque ofrece una buena calidad de vida se repite conversación tras conversación. Matilde Polo, residente desde hace cerca de quince años, llegó al barrio porque tenía un hijo viviendo en la zona y terminó quedándose. Su valoración es sencilla pero contundente. "Yo vivo muy bien, no tengo queja de nada. Vivo muy tranquila", asegura.

La tranquilidad es la palabra que más veces aparece en boca de los vecinos. Carmen la menciona directamente cuando habla de lo mejor que tiene el barrio. "Para mí lo mejor es la tranquilidad". Jesús Loureiro, que acumula cuatro décadas viviendo en O Birloque, coincide plenamente. "Es un barrio muy tranquilo", afirma sin necesidad de añadir más explicaciones.

Esa percepción también está relacionada con la seguridad. Josemiro Ouro, uno de los residentes más veteranos, antiguo taxista y vecino desde hace unos 45 años, asegura que pocas zonas de la ciudad le transmiten tanta confianza. "Ni en San Andrés ni en el centro de A Coruña hay la seguridad que hay aquí. Es un barrio peculiar pero con una vida muy sosegada", sostiene. Reconoce que siempre puede aparecer algún problema puntual. "Siempre hay una oveja negra", dice, pero considera que se trata de "situaciones excepcionales" dentro de una convivencia generalmente calmada.

El barrio cuenta con muchas ventajas para una vida cómoda. Mientras en otros puntos de A Coruña encontrar aparcamiento se ha convertido en una tarea complicada, en O Birloque los vecinos valoran que todavía sea posible estacionar con relativa facilidad. "Hay aparcamientos de sobra, cada uno tiene casi el suyo. No hay problemas de tráfico, no hay problemas de baches... nada, nada", explica Josemiro. Para él, esta cuestión marca "una diferencia importante" respecto a otras partes de la ciudad y contribuye a que la vida diaria resulte más sencilla.

Jesús Loureiro, vecino de O Birloque

Jesús Loureiro, vecino de O Birloque / Casteleiro

El barrio tampoco presenta una imagen homogénea en cuanto a la edad de sus habitantes. Carmen percibe un progresivo envejecimiento. "Yo diría que cada vez hay más gente mayor", comenta. Sin embargo, otros vecinos consideran que existe una mezcla equilibrada de perfiles. "Hay un poco de todo. La gente joven va llegando y los de siempre no se van del barrio", explica Matilde. La misma idea comparte Jesús, que no ve un predominio claro de ningún grupo de edad.

Más allá de las diferencias de percepción, todos coinciden en que la convivencia resulta generalmente buena. "Hay algunos que hacen comunidad y otros van a su ritmo. Muchos se conocen entre ellos", resume Matilde.

Otro de los puntos fuertes de O Birloque es la presencia de servicios suficientes para resolver las necesidades cotidianas. Los vecinos destacan la proximidad de supermercados, comercios y establecimientos de hostelería. Carmen asegura que la oferta comercial permite desarrollar buena parte de la vida diaria sin necesidad de desplazarse lejos. "Tenemos supermercados grandes y tiendas si que ya no hay muchas, se han ido perdiendo las tiendecitas de barrio", explica.

Matilde coincide en esa valoración. "Tenemos Mercadona, Gadis, todo ahí. Lo que quieras lo tienes cerca", comenta. Jesús también considera que el barrio está bien abastecido y que los residentes disponen de todo lo necesario a poca distancia de sus viviendas.

La buena comunicación con el resto de A Coruña completa esa sensación de comodidad. Aunque O Birloque se encuentra en una zona periférica respecto al centro histórico, los vecinos consideran que el transporte público funciona adecuadamente. Carmen recuerda que varias líneas conectan el barrio con diferentes puntos de la ciudad. Matilde destaca que existen tanto autobuses como taxis. Jesús incluso concreta la frecuencia de paso: "Cada veinte minutos hay un bus al centro y van muy bien. No nos podemos quejar".

Después de varias décadas viendo pasar los años desde las mismas calles, los vecinos coinciden en que O Birloque ha evolucionado sin perder su esencia. Jesús resume esa sensación en pocas palabras: "Ahora es mejor". Otros hablan de mejoras constantes, pequeñas actuaciones y servicios que han ido adaptándose a las necesidades del barrio.

Matilde Polo, vecina de O Birloque

Matilde Polo, vecina de O Birloque / Casteleiro

Quizás esa sea precisamente la característica que mejor define a O Birloque. No se trata de un barrio que haya cambiado radicalmente ni que busque llamar la atención. Su atractivo está en cuestiones más cotidianas: la tranquilidad de sus calles, la cercanía de los servicios, las instalaciones deportivas, la facilidad para aparcar o la sensación de seguridad que describen quienes llevan media vida viviendo allí.

En una ciudad donde muchos barrios viven inmersos en transformaciones constantes, O Birloque parece haber encontrado su identidad en algo mucho más sencillo. Como resume Josemiro al hablar de la zona en la que lleva más de tres décadas viviendo: "Yo no cambio esto ni por la calle Real". Y pocos vecinos parecen dispuestos a llevarle la contraria.

O Birloque

O Birloque / Casteleiro

Ramón Mañana, también vecino de toda la vida, asegura que se trata de un barrio «bueno para vivir», aunque considera que arrastra problemas que siguen sin resolverse. Entre ellos destaca el tráfico, la falta de aceras en algunas zonas y el exceso de velocidad de muchos vehículos. «No tenemos aceras en varios puntos y el tráfico pesado sigue pasando por aquí. También hay mucho ruido y los límites de velocidad no se respetan», denuncia. Además, critica la saturación del transporte público en horas punta. «Estamos bastante aislados. Hay pocos servicios y la gente mayor tiene que desplazarse para muchas gestiones», señala.

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