Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Miles de opositores en A Coruña buscan plaza: "Tu futuro depende de un examen que no demuestra ni tu formación como docente ni tu capacidad"

Cientos de aspirantes a docentes en A Coruña buscan su plaza en oposiciones de Educación Infantil, Primaria y otras especialidades

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
A Coruña

Después de un año de preparación —más, en el caso de aquellos que repiten experiencia— y cientos de horas de estudio, los aspirantes a docentes de Educación Infantil se enfrentan a la oposición en el instituto de Monelos, en A Coruña, este sábado, 20 de junio. "Preguntaron cosas del día a día que no son muy rebuscadas como en años anteriores", comenta María Rodríguez, que es la quinta vez que se presenta.

En medio de nervios de última hora —tranquilidad aquellos que llevaban los 25 temas consolidados—, los estudiantes salieron del examen de la mañana armados con bolígrafos y botellas de agua para combatir las altas temperaturas. A la salida, una marea de familias y amigos, pilares en el proceso preparatorio de la prueba, esperando con ansia las buenas noticias.

En A Coruña se presentan un total de 2.125 candidatos, divididos en 20 tribunales, frente a los 385 postulantes de Culleredo, con cuatro tribunales. En el IES Monelos fueron 446 opositores los que se juegan su futuro como profesores de Educación Infantil. Los de Educación Primaria, 330, se dirigieron al IES Plurilingüe Elviña, y los 110 para inglés a la Escola de Imaxe e Son.

Para Educación Física Primaria se presentan 111 personas en el instituto de Adormideras, frente a las 484 para Secundaria, en el Rafael Dieste. Los de Pedagogía Terapéutica248— y Audición y Lenguaje217— realizan los exámenes en el Ramón Otero Pedrayo y Someso, respectivamente. El Ángel Casal acoge a los 36 de Portugués.

Preguntas "asequibles"

Dos horas de prueba y seis preguntas después, los aspirantes a docentes se cargan las pilas para una segunda tanda esta tarde. La mayoría salió con buenas sensaciones del control, con una percepción generalizada de haberse enfrentado a preguntas "asequibles". "Preguntaron todo, pero no metieron cosas que al final son más complicadas. Me pareció fácil, pero claro, fácil si estudiabas", comenta María Rodríguez, que es el quinto año que se presenta.

Ya entrenada, refiere que esta convocatoria supo "gestionar mejor la ansiedad". Sin embargo, considera "un fastidio" que unas pocas horas de prueba definan todo un año de trabajo. "Tu futuro depende de un examen que no demuestra ni tu formación como docente ni tu capacidad", manifiesta.

El gran problema de este sistema es, para Paula Figueroa, la subjetividad del examen. "Tampoco sabes exactamente qué es lo que quieren que respondas. Por ejemplo, hubo una pregunta que a mí me pareció cortísima, pero no creo que sea tan corta realmente. Depende mucho de cómo tú interpretes esa pregunta", comparte.

A su compañera, Carla Ferrero, le costó "seguir el ritmo" en la preparación de la prueba. "Yo sacaba muy buenas notas, entonces llegó un punto que me agobié mucho", confiesa la estudiante. Aunque llegó al centro "tranquila", el ver que hay "poquitas plazas desanima".

Sistema "atrasado"

Figueroa y Ferrero comparten la percepción de Rodríguez. "No se valora realmente si eres un buen profesional, es un sistema un poco atrasado", declara Figueroa. "En un año pasan muchas cosas diferentes por tu vida, y un tropezón te puede fastidiar todo el año. Un día, una semana, puede fastidiarte el trabajo de todo el año", secunda Ferrero.

Un punto clave en el proceso preparatorio es tener una buena red de apoyo. "El primer año fue horrible, porque no tenía nadie con quien hablar, pero este año tuve gente en quien apoyarme. Es mucho más fácil", expresa Ana Aboal. Isabela López y Marta Cardeña —ambas aspirantes a docentes— fueron, precisamente, ese empujón que Aboal necesitó para seguir adelante.

López, a diferencia de sus compañeras, es el primer año que se enfrenta a la prueba. "No estaba muy nerviosa porque me lo tomo como una experiencia, un aprendizaje. No me lo tomo como para ir y aprobar, porque sé que es imposible. Entonces me ha parecido divertido, me inventé un poco las cosas y puse lo que supe", dice entre risas.

Las tres respaldan la opinión de sus compañeras. "Este tipo de exámenes no validan cómo nosotras podemos llegar a ser en un futuro como maestras, ni siquiera los conocimientos, tampoco. Y es muy subjetivo, aunque el tribunal tiene rúbricas para corregir. Se lleva años diciendo que se quiere cambiar a tipo test, y nunca llega el momento", explica Aboal.

Tracking Pixel Contents