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Doce alumnos del IES Menéndez Pidal de A Coruña regresan de sus prácticas Erasmus+ en Turquía, Alemania e Italia

Los estudiantes de ciclos de Comercio han empleado la oportunidad para conocer la realidad laboral en Europa y adquirir experiencia internacional en las ciudades de Belek, Nordhorn y Roma

Los doce alumnos del IES Menéndez Pidal que han realizado sus prácticas Erasmus+.

Los doce alumnos del IES Menéndez Pidal que han realizado sus prácticas Erasmus+. / CASTELEIRO

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A Coruña

Doce alumnos de ciclo del IES Ramón Menéndez Pidal han regresado de sus tres meses prácticas Erasmus+ en diferentes ciudades europeas de Turquía, Alemania e Italia, donde emplearon en empresas locales lo aprendido durante su formación. En concreto, los estudiantes del ciclo medio de Comercio y de los ciclos superiores de Comercio Internacional y Gestión de Ventas se desplazaron hasta Belek, Nordhorn y Roma para entrar en contacto con la realidad laboral más allá de las fronteras nacionales. "La experiencia es muy recomendable no solo por el hecho de ir a trabajar a otro país o probar con una beca en el extranjero. Amplía tu formación de un modo distinto, es una gran posibilidad", expone Antón Correa, que se desplazó a la capital italiana.

La participación en un programa de prácticas Erasmus+ requiere de cumplir ciertos aspectos académicos estipulados por la organización, como calificaciones o certificados de idioma. La coordinadora de este convenio en el instituto coruñés, Elena Maseda, se encarga de la selección de candidatos por la parte estudiantil y de los posibles destinos, incluso en el caso de aquellos que necesiten empezar de cero. "Este tipo de programas solo está disponible para los ciclos ordinarios y de nuestra parte recae también el trabajo de gestión. Por ejemplo, si se formaliza un convenio con una empresa, ayudamos en la tramitación de la beca", señala.

"Para realizar la selección de estudiantes participantes en el programa de prácticas Erasmus+ debemos aplicar varios criterios, como el idioma. En este caso, el inglés es la lengua común que todos deben acreditar para concurrir a los destinos disponibles. Después de eso, una vez se haya seleccionado la empresa, también se pasa una entrevista personal para valorar aptitudes", explica Maseda sobre su función.

Los alumnos que deciden solicitar las prácticas laborales del programa Erasmus+ perciben una cuantía económica como parte de la beca que facilita el programa, que cambia en función del país de destino y va de 1.500 a 2.100 euros. Esta cantidad puede aumentar si el alumno cuenta con un complemento de la beca MEC del Ministerio de Educación y cumple con requisitos de expediente académico o alquiler de vivienda. Del mismo modo, la Xunta cuenta con sus propias becas para estudiantes con prácticas Erasmus+, aunque el montante varía en función de la distancia. Cuanto más lejos, más dinero. "La cantidad que recibes va justita y el dinero no entra todo al principio para gestionar", expresa María Ramilo, que eligió Turquía como destino.

Turquía, una inmersión "muy intensa"

Las estudiantes del ciclo superior de Gestión de Ventas, María Ramilo, Mencía Souto, Paula Otondo, Nerea Sánchez, Sara Ríos y Paola Guillón, del módulo de Comercio Internacional, eligieron como destino de sus prácticas Erasmus+ la ciudad de Belek, una de las capitales turísticas de Turquía. Allí, en dos hoteles, las alumnas entraron en contacto con un sector predominante en la zona y con un foco especial en el lujo, los deportes y las actividades de alta gama. "Escogimos el destino para ir en grupo todas, teniendo también en cuenta las condiciones económicas. Es importante que las becas te ayuden y el dinero llegue para vivir sin complicaciones", explica Sánchez sobre la elección.

"Las prácticas tuvieron lugar en todos los departamentos del hotel, desde administración a gestión de reservas VIP, aunque sí pasé más tiempo en recepción. En mi caso, hablar muchos idiomas me ayudó para conseguir un puesto ahí. Incluso hablé gallego para entenderme con unos huéspedes portugueses, Tengo ascendencia turca y, además de eso, en Turquía es muy apreciado que una persona hable francés de manera fluida. Me ofrecieron quedarme ya a trabajar. Me lo pensé mucho, pero lo rechacé. En Turquía los sueldos son bajos. En cualquier caso, repetiría lo recomendaría a cualquier estudiante", expresa Guillón, que realizó su estancia en un hotel distinto a sus compañeras.

El resto de estudiantes afirman que también les ofrecieron alargar el contrato con alojamiento y manutención incluidas. "Te dan mucho, pero solo te compensa si vas a ahorrar y no a vivir. Si valoras el ocio o el modo de vida como llevamos en A Coruña, tienes que pensarlo mejor. Allí era más complicado irte a una terraza, por ejemplo", afirma Otondo.

"Adquirimos experiencia de un modo distinto al que nos permitía la formación si nos hubiéramos quedado. Incluso aprendimos un poco de turco, que puede parecer secundario, pero también es aprendizaje. El idioma fue un desafío para la vida cotidiana en Belek, que es un lugar pequeño y turístico, sin mucha gente joven. Al principio fue difícil, el choque cultural fue muy grande", detalla Ramilo. Para Sara Ríos, la posibilidad de realizar sus prácticas en Erasmus+ ha sido una oportunidad para "conocer un país en su rutina" y vuelve "con otra visión de Turquía". "Ha resultado un aprendizaje cultural muy intenso y a una gran velocidad. Volvería mil veces", resuelve.

Alemania, un destino para más dinero

Los alumnos del ciclo superior de Comercio Internacional, Daniel Ronquete y Luis Ponte, se desplazaron hasta la ciudad alemana de Nordhorn, una ciudad del estado de la Baja Sajonia muy próxima a Países Bajos. Allí, ambos estudiantes coruñeses pasaron tres meses entre varios departamentos de sus empresas de destino. Ronquete adquirió conocimiento en las dos filiales del negocio, entre compras y procesos. Ponte, por su parte, centró sus prácticas en un mayorista textil del sector deportivo.

"Mi puesto de trabajo consistía, en resumen, en participar en todas las tareas. Era muy versátil. Eso supuso que estuviese en contacto con muchos aspectos del negocio. Tanto podía estar de cara al público como en oficina o en distribución. No tendría problema en trasladarme a Nordhorn para trabajar una temporada y, la verdad, no encontré ningún obstáculo como tal, ni en el idioma. Es una ciudad pequeña y el coste de vida es similar al de aquí, pero con el sueldo de allí. Volvería para ganar un dinero y ahorrar", explica Ponte sobre su experiencia.

"En mi caso, las prácticas se desarrollaron en administración y en proceso de compras. Básicamente, el trabajo era de oficina. Tuve mucha química con los compañeros y para el día a día vivimos con una familia de acogida, que no supuso ningún problema. Podría volver, no tuve un choque cultural y, en general, estas prácticas me han servido. Sí que es cierto que, a nivel ocio, prefiero vivir en España", declara Ronquete.

Italia, cerca pero distinto

Los estudiantes de este curso que realizaron sus prácticas en Roma fueron Zoe García y Lola Ría, del módulo medio de Comercio, y Antón Correa y Cintia Castro, del ciclo superior de Comercio Internacional. Todos trabajaron en una agencia de acreditación labora y formación profesional ubicada en la capital. "La cuestión del idioma fue el mayor desafío de toda la experiencia, sin duda", indica García. Para Castro, la diferencia de mentalidad fue el "cambio máis grande que percibín en comparación con Galicia, tanto dentro como fóra do traballo" en aspectos relativos a vida social o de consumo. "Todo vai más lento e a barreira do italiano supérase, pero custa", detalla.

"Nuestro día a día consistía en gestiones administrativas y alguna más específica del negocio, como test de psicología. Esta experiencia te da la oportunidad de acercarte al mercado internacional y, en el caso de Italia, es muy distinto. Es un lugar atrasado y con un nivel económico de vida súper alto. Necesitan una actualización del sistema", expone García.

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