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Isabel Ares se despide tras más de cuatro décadas al frente de Ultramarinos Isabel en A Coruña: "Todo Monte Alto la adora"

El emblemático establecimiento del barrio de Monte Alto cierra sus puertas este sábado, pero el local continuará bajo nueva gestión de una familia de origen indio

Vecinos de Monte Alto en Ultramarinos Isabel con la dueña, Isabel Ares, detrás del mostrador

Vecinos de Monte Alto en Ultramarinos Isabel con la dueña, Isabel Ares, detrás del mostrador / Casteleiro

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A Coruña

Después de más de 40 años detrás del mostrador, Isabel Ares se prepara para bajar la persiana de Ultramarinos Isabel y que sean otros la que la levanten todos los días. Lo hará este sábado, rodeada de los vecinos de Monte Alto que durante décadas han cruzado la puerta de su pequeño establecimiento de la calle Arenal para comprar pan, leche o huevos, pero también para conversar, pedir ayuda o simplemente encontrarse con una cara amiga.

"Unos 41 o 42 años llevaré aquí", calcula Isabel mientras atiende a varios clientes al mismo tiempo. Han pasado más de cuatro décadas desde que abrió la tienda en un barrio que prácticamente ha visto crecer junto a ella. Ahora llega el momento del descanso, aunque reconoce que no será fácil despedirse. "Lo que más voy a echar de menos son los vecinos, sin duda. Todos mis clientes son lo más importante", afirma.

Su historia está estrechamente ligada a la de Monte Alto. Llegó en los años ochenta, cuando compaginar el negocio con la crianza de una hija pequeña no siempre resultaba sencillo. "Los principios fueron difíciles. A todos nos cuestan los comienzos", recuerda. Sin embargo, asegura que el barrio siempre respondió. "Monte Alto es un barrio muy bueno. Somos gente tranquila y siempre salimos adelante. Al final, ellos me ayudaron siempre y yo espero haberles ayudado", asegura.

Isabel Ares atiende a clientes en su tienda, Ultramarinos Isabel

Isabel Ares atiende a clientes en su tienda, Ultramarinos Isabel / Casteleiro

Durante años contó con la ayuda de su marido, fallecido hace siete años. Al recordarlo, la emoción asoma entre las palabras. "La pena más grande es que empezamos juntos y no terminamos juntos", confiesa.

Su gente

La relación que Isabel ha construido con sus clientes va mucho más allá de una simple transacción comercial. Quienes la conocen hablan de ella con cariño y admiración. Begoña Martín, clienta habitual, la define como "una tendera especial". "Tiene un corazón enorme. Es súper natural y se lleva bien con todo el mundo. Todo Monte Alto la adora", asegura. Begoña explica que en la tienda de Isabel ocurren escenas que parecen pertenecer a otra época. "Lo mismo te pone a ordenar unas cajas o a reponer mercancía, que te deja el móvil para hacer un pedido rápido o te presta una bombona de gas. Siempre está dispuesta a ayudar", añade.

Entre las muchas anécdotas que guarda, hay una que resume a la perfección la confianza con la que ha trabajado durante todos estos años. Una tarde apareció una mujer para pagar una compra de unos 20 euros que había realizado su marido horas antes. El hombre no llevaba efectivo y no podía pagar con tarjeta, pero Isabel decidió entregarle igualmente los productos. "La chica vino después impresionada para pagar la deuda y nos contó lo ocurrido. Isabel solo respondió: 'Me tenía cara de buen pagador'", recuerda Begoña entre risas.

Para muchos vecinos, Ultramarinos Isabel ha sido mucho más que una tienda de barrio. Ha sido un punto de encuentro cotidiano, un lugar donde siempre había alguien dispuesto a escuchar y ayudar. La despedida tendrá lugar este sábado a partir de las seis de la tarde. Isabel ha preparado unos pinchos para compartir con los vecinos que quieran acercarse a decirle adiós después de toda una vida detrás del mostrador. "Vamos a hacer unos pinchos por la tarde", explica con la sencillez que la caracteriza.

Isabel Ares, dueña de Ultramarino Isabel se jubila tras 41 años en Monte Alto

Isabel Ares, dueña de Ultramarino Isabel se jubila tras 41 años en Monte Alto / Casteleiro

Aunque Isabel se jubila, el local no cerrará. La tienda continuará abierta bajo una nueva gestión. Unos comerciantes de origen indio tomarán el relevo en el establecimiento y, según explica la propia Isabel, es posible que el negocio conserve el nombre con el que se ha hecho conocido durante décadas en Monte Alto. La tendera anima a los vecinos a recibirlos con el mismo cariño con el que la han acompañado a ella durante todos estos años.

Porque si algo tiene claro Isabel al despedirse es que el verdadero valor de Ultramarinos Isabel nunca estuvo solo en sus estanterías, sino en las personas que las rodeaban cada día. "Los vecinos", repite una vez más, "son lo más importante para mí".

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