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Entrevista | Verónica Ronda Actriz y cantante

Verónica Ronda, protagonista de 'Mamma Mia! El musical': "A Coruña será el broche de oro del bombón de mi carrera"

Verónica Ronda, protagonista de Mamma Mia!, despide en A Coruña una gira de cuatro años y más de 1.400 funciones. La actriz repasa la exigencia de interpretar a Donna, el secreto del éxito del musical y la emoción de cerrar una etapa en el mismo teatro donde comenzó una de sus primeras grandes experiencias profesionales

Verónica Ronda, protagonista de 'Mamma Mia! El musical' en la presentación de A Coruña

Verónica Ronda, protagonista de 'Mamma Mia! El musical' en la presentación de A Coruña / Gus de la Paz

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A Coruña

Después de cuatro años interpretando a Donna Sheridan y de superar las 1.400 funciones, Verónica Ronda llega a A Coruña para presentar durante dos semanas el musical de Mamma Mia!. La actriz reconoce que el personaje ha supuesto el mayor reto de su carrera y afronta con emoción un cierre que tendrá lugar en el Palacio de la Ópera, el mismo escenario en el que actuó por primera vez en una gran producción cuando apenas tenía 20 años. Desde el 16 julio hasta el 26 se podrá ver el espectáculo con sesiones dobles a partir de los 42,90 euros por persona hasta los 75,90.

¿Cómo vive llegar a A Coruña después de tantas ciudades?

Es muy especial. Para muchos de nosotros A Coruña va a ser el cierre de esta etapa, aunque luego el musical continúe ocho meses en Barcelona. Mi primera experiencia con una gran producción fue precisamente en este teatro. Vine con 20 años, todavía estudiaba en la Escuela de Arte Dramático y participaba en un coro de ópera. Entrar ahora aquí como protagonista del espectáculo que considero el bombón de mi carrera es muy emocionante. Además, tengo grandes amigos en la ciudad y tenía muchas ganas de compartirlo con el público de aquí. Creo que va a ser el broche de oro. No sé cómo voy a estar el último día ni como me va a salir la voz porque cerrar una etapa tan importante siempre emociona.

¿Cómo recibió la propuesta para protagonizar el musical en 2022?

La verdad es que me entró el pánico. Venía de trabajar como coach vocal en muchos musicales, pero en aquel momento estaba en la Compañía Nacional de Teatro Clásico haciendo un trabajo completamente distinto. Cuando me ofrecieron protagonizar un espectáculo de estas dimensiones pensé en toda la responsabilidad que suponía. Hasta que comenzaron los ensayos hice una preparación muy intensa. Fue un trabajo físico, vocal y también mental. Sabía que me esperaba un montaje muy exigente, con mucho movimiento sobre el escenario y un repertorio complicado.

Después de más de 1.400 funciones, ¿cómo consigue que cada noche siga siendo especial?

Intento vivir cada función exactamente igual que el primer día. Ese es el ejercicio que hago todas las noches antes de salir al escenario. Me recuerdo que siempre habrá alguien sentado en el patio de butacas que verá Mamma Mia! por primera vez. Habrá personas que se emocionarán por primera vez, que bailarán esas canciones por primera vez o que descubrirán la historia por primera vez. Cuando haces tantas funciones corres el riesgo de que aparezca la rutina. Los viernes y los sábados hacemos incluso dos funciones seguidas y la cabeza puede jugarte malas pasadas. Por eso intento aislarme de ese pensamiento y centrarme en el público. Pensar en esas personas hace que cada representación tenga sentido.

¿Los nervios desaparecen con la experiencia?

No, siguen exactamente igual. Creo que tiene que ver con mi forma de ser porque soy muy estricta conmigo misma. Siempre quiero hacerlo bien y creo que esos nervios son incluso necesarios. No conviene confiarse demasiado. Hay que salir al escenario con la sensación de que lo tienes preparado, pero con el impulso suficiente para vivir lo que ocurra durante esa función.

Verónica Ronda, protagonista de 'Mamma Mia! El musical'

Verónica Ronda, protagonista de 'Mamma Mia! El musical' / Gus de la Paz

¿Qué le ha aportado el papel de Donna como actriz?

Muchísimo. He tenido la suerte de construir el personaje junto al director, Juan Carlos Fisher, que nos dio una libertad enorme. Él quería llevar un lenguaje casi cinematográfico al teatro y eso nos permitió trabajar escenas muy íntimas. Donna me permite hacer algo que pocas veces ocurre en una función. En el primer acto exploto muchísimo la comedia. Hay una Donna completamente desbordada cuando aparecen los tres posibles padres de Sophie el día de la boda y siente que todo el mundo que ha construido puede venirse abajo. Esa parte tiene un ritmo frenético y una comicidad maravillosa. Después llega el segundo acto, donde aparece el drama. Donna vuelve a encontrarse con Sam, el gran amor de su vida, veinte años después, y ahí cambia completamente el tono. Como actriz es un regalo poder recorrer esos dos caminos en una misma función. La historia está muy bien escrita y todo sucede de una forma muy natural. Donna pasa de esa locura inicial al reencuentro con alguien que marcó su vida. Hay una evolución muy lógica y el espectador la acompaña perfectamente.

Habla de este personaje como el "bombón de su carrera".

Sí, sí, porque me ha permitido crecer en todos los aspectos. He vuelto a hacer las paces con la danza gracias a unas coreografías increíbles de Iker Carrera, que son realmente exigentes. Vocalmente, también me ha hecho descubrir cosas que no sabía que era capaz de hacer. Después de 1.400 funciones sigo dando las gracias cada noche al instrumento que tengo porque me ha permitido sostener un papel tan complejo durante tanto tiempo. Y como actriz, interpretar en una sola función comedia y drama es un auténtico regalo. Son oportunidades que no aparecen todos los días.

¿Cuál cree que es el secreto del éxito de 'Mamma Mia!'?

Creo que la clave está en que es una historia muy bien escrita. Mucha gente sabe que fue el primer gran jukebox musical. Primero se decidió que las canciones de ABBA serían la base del espectáculo y después se construyó toda la historia alrededor de ellas. Eso era algo completamente novedoso. Pero, además, el argumento conecta con cualquier generación. Habla del amor, de las familias, de las relaciones entre madres e hijas y de las segundas oportunidades. Eso hace que casi 27 años después siga representándose en tantos países.

Muchos espectadores conocen la película. ¿Consiguen sorprenderles?

Sí, constantemente. Viene gente que ha visto la película, otras producciones en Londres, Broadway o México y aun así salen sorprendidos. Creo que esta versión tiene elementos muy potentes. La escenografía de Ricardo Sánchez Cuerda es maravillosa y consigue que durante casi tres horas sientas que estás dentro de una isla griega. Las coreografías de Iker Carrera son una auténtica barbaridad y el diseño visual hace cosas increíbles. Hay momentos en los que los bailarines aparecen y desaparecen delante del público de una manera casi mágica. Todo eso hace que incluso quien ya conoce la historia descubra algo nuevo. La película y el musical son compatibles, de hecho, recomendaría disfrutar de las dos. La película está rodada en unos escenarios espectaculares y, cuando la ves después del musical, aprecias todavía más el enorme trabajo escenográfico que se ha hecho para trasladar ese universo al teatro.

Detrás del escenario trabajan muchas personas. ¿Qué no ve el espectador?

Hay un equipo enorme. Sobre el escenario somos 24 intérpretes y siempre tenemos tres swings preparados para sustituir a cualquier compañero si ocurre un imprevisto. Hace poco una actriz sufrió un accidente justo antes de empezar la función y, en apenas tres minutos, otra compañera ya estaba preparada para salir. En total viajamos 55 personas. El equipo técnico hace auténticas maravillas para que el público no perciba absolutamente nada. Vestuario, caracterización, sonido, iluminación… Todo funciona con una precisión increíble.

¿Qué le diría al público coruñés para que vaya al teatro?

Que vengan, porque Mamma Mia! transforma. Después de cuatro años viendo cómo sale la gente del teatro, estoy convencida de que ese es el mejor resumen del espectáculo. Nosotros recibimos muchísimos mensajes, la gente nos espera a la salida para abrazarnos y contarnos lo que ha sentido. Creo que la palabra es esa: transforma. Entras de una manera y sales de otra. Sales feliz. Y si después de tantos años seguimos viendo esa reacción cada noche, es porque el musical tiene algo muy especial.

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