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La cafetería de A Coruña recomendada por Martiño Rivas en la guía de Zara: un icono con 82 años de historia frente al mar

Jorge Espasandín es la tercera generación a cargo del local, que empezó como taller de carruajes y se acabó convirtiendo en uno de los platós favoritos de Inditex

Jorge Espasandín, tercera generación que regenta la Cafetería La Dársena en O Parrote.

Jorge Espasandín, tercera generación que regenta la Cafetería La Dársena en O Parrote. / Carlos Pardellas

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El documento más antiguo que Jorge Espasandín encontró cuando fue al ayuntamiento era de 1944. Eso, dice, es lo que ponía en los "papeles polvorientos" que rescató del registro, aunque puede que el local -aquel que su abuelo compró en los años 70-, venga incluso de antes.

La mayoría de los vecinos de A Coruña, de hecho, tienen la sensación de que la cafetería que regenta junto a la Marina siempre estuvo ahí, con su suelo hidráulico y sus vidrieras frente al océano. Pero no. Donde hoy están las mesas octogonales por las que desfilan a diario cafés y aceitunas, había un taller de reparación de carruajes y embarcaciones al que acudían las clases menos pudientes del barrio.

"Los ricos no se querían mezclar con ellos, por eso todos los portales están por la calle Tabernas. Esta era una zona humilde", explica el propietario del Café La Dársena, ubicado ahora en la milla de oro de la urbe.

Irónicamente, a pocos pasos del local vive hoy Amancio Ortega, que ya se sentaba en las mesas del establecimiento antes de alcanzar la cima con Inditex. Puede que, por ello, este bar de O Parrote se haya convertido en uno de los sets favoritos de la firma para sus catálogos. "Hemos hecho colaboraciones fotográficas con todas las marcas: Zara, Pull&Bear, Oysho... También vino Luis Tosar para rodar el anuncio de Gadis", cuenta Espasandín, para el que es “un orgullo la historia que tienen estas paredes”.

Como el lugar lleva 82 años en pie, es difícil pasar por A Coruña y no haberse tomado algo en su terraza. Tanto que el propio Martiño Rivas la recomendó como parada obligada en la guía que Zara sacó sobre la ciudad a finales de 2025.

Dice Espasandín que el actor coruñés y su padre Manolo son “parte de la familia de La Dársena”. “Ya conocieron a mi abuelo, a mi padre y ahora a mí. Aquí tenemos clientes de toda la vida. La verdad es que le estoy muy agradecido a todos mis familiares por haberme permitido continuar con esto”.

Café La Dársena, una de las terrazas con más historia de A Coruña

En el casi siglo de vida que tiene a sus espaldas, esta terraza con vistas de A Coruña apenas ha cambiado. O al menos eso recuerda Espasandín, que ya se paseaba entre las mesas de niño cuando su abuelo Andrés aún estaba tras el mostrador.

Él fue el primero de la saga familiar en despachar cafés en O Parrote. Había emigrado a Buenos Aires y, cuando regresó, cayó rendido ante la cafetería que se abría a los pies de un coqueto edificio del siglo XIX, al frente del que se puso junto a su esposa, Natalia Barca.

Jorge Espadansín, en la terraza del Café La Dársena.

Jorge Espasandín, en la terraza del Café La Dársena. / Carlos Pardellas

Dice su nieto que algo tiene que haber en el ADN para justificar esa pasión por dar de comer y beber a A Coruña. “La familia de mis dos abuelos también tienen negocios en la ciudad, como la jamonería El Pinar y Casa Cuba. Parece que llevamos la hostelería en la sangre”, apunta entre risas el dueño, que ha pasado “una vida entera” entre cafés.

Aún recuerda con cariño sus tiempos de estudiante en Dominicos, desde donde bajaba hasta el bar para comer con sus abuelos y “hacer los deberes”. Si quería pasar tiempo con su padre, le tocaba dirigirse de nuevo al local -solo cierran dos días al año-, donde él mismo dio sus primeros pasos como camarero con un temor insistente: que “nunca iba a saber llevar la bandeja”.

Recuperar "lo que fue"

Hoy, al responsable del establecimiento ya le sobran tablas para dirigir un negocio sobre el que ha ideado muchos planes. “Estoy con un proyecto entre manos. Me gustaría ampliar la carta y darle vida a lo que fue el local”, explica.

La hoja de ruta incluye recuperar las ventanas de guillotina que decoraban antiguamente la fachada, lograr -quizá- que “el Concello arregle las aceras de la zona” y ofrecer nuevas bebidas. También “ponerle nombre” a la más famosa de La Dársena, ese café con hielo emulsionado en coctelera que inventó su padre y que “muchos no saben cómo pedir”. “Me dicen café agitado, meneado… Lo llaman de cualquier manera”, cuenta entre carcajadas el barista.

Su abuelo Andrés ya no podrá verlo -falleció en 2010-, pero, a sus 90 años, Natalia sigue con orgullo los progresos de su nieto en el establecimiento en el que creció. Uno que enfila su cien aniversario. “Ojalá mi abuela vea todas mis ideas hechas realidad. Llegar al siglo sería un sueño”.

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