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Juan Carlos Moure pone punto y seguido a Trebopan, en A Coruña: "Es una alegría muy grande, porque queda el mismo personal"

El propietario de Trebopan se despide de este negocio en la avenida do Ferrocarril en A Coruña con una sesión vermú amenizada por el dúo Dos en Punto y Cañita Brava

Juan Carlos Moure, propietario de Trebopan, junto a dos empleadas.

Juan Carlos Moure, propietario de Trebopan, junto a dos empleadas. / Carlos Pardellas

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A Coruña

Juan Carlos Moure se despide por todo lo alto. Propietario de la panadería degustación Trebopan e hijo de los dueños del aledaño Trebobar, en la avenida do Ferrocarril de A Coruña, a sus 58 años decide poner punto final —punto seguido, ya que seguirá yendo a por cafés— a su etapa en la hostelería. Tras 11 años al frente de Trebopan, Moure deja el negocio en manos de una trabajadora de la casa.

Este sábado, 4 de julio, celebra el cierre de un ciclo y el comienzo de un nuevo capítulo para Trebopan, una despedida —y bienvenida— en formato sesión vermú, amenizada por el dúo Dos en Punto y Cañita Brava, con un "pequeño monólogo" de Moure. "Tenemos una sesión de reencuentro con todos los clientes, que están invitados a una consumición. Haremos paella y callos", declara el propietario.

Un negocio "de toda la vida"

La dupla hostelera —Trebopan y Trebobar parrillada Payma— ha creado una pequeña familia entre su clientela habitual. "El Trebobar es mayor que yo, lo compró mi padre en el 67, hace 59 años. Es un bar de toda la vida", explica Moure, que tiene alquilado el negocio desde hace "unos años".

Ahora es el turno del Trebopan, que Moure traspasa tras su último día de trabajo, el 30 de junio, para disfrutar de una "temporada sabática". "He cotizado 38 años, pero son 38 como si fueran 60, de muchas horas. Y puedo permitirme el placer de una temporada sabática, que no sé lo que durará, porque jubilar no me jubilo todavía, hasta los 65. Un paréntesis", aclara.

Aunque el Trebopan cambie de manos se mantiene en casa, al tomar el relevo una de las empleadas de Moure. "Es una alegría muy grande, porque queda el mismo personal. Las tres que estaban trabajando conmigo, siguen las tres", dice Moure, quien seguirá yendo como cliente. "Lo que pasa es que ahora tengo que pagar los cafés, antes me salían gratis, ahora tengo que pagar e invitar a los colegas. Pero se hace de buena gana", comenta, entre risas.

Para esta nueva etapa espera "tranquilidad y organizar la vida". Tiene ganas de "colaborar", de trabajar con la Cocina Económica y dedicar más tiempo a sus aficiones. Moure se cambia de lado en el mostrador de Trebopan, pero llevándose con él "el cariño de la gente y buenos momentos, eso nunca se olvida".

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