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La playa de Oza se queda pequeña: "Es de lo mejor de A Coruña. Eso sí, es playa de mañana"

A pesar de sus servicios y Bandera Azul, el aparcamiento se convierte en el principal inconveniente para acceder a esta familiar playa coruñesa

Usuarios de la playa de Oza opinan del arenal

Gus de la Paz / Inés Vicente Garrido

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A Coruña

Basta con sentarse unos minutos sobre la arena de la playa de Oza para entender por qué tantos coruñeses regresan verano tras verano. Los niños juegan sin apenas sobresaltos, los mayores conversan bajo las sombrillas y quienes acuden cada mañana para nadar conocen prácticamente a todos los habituales. En apenas 110 metros de longitud, este pequeño arenal urbano ha conseguido convertirse en una de las playas más familiares de A Coruña. "Esto es una paz total", resume Ramón Álvarez mientras observa el mar.

Resguardada pegada a la ría, con arena fina, aguas tranquilas y Bandera Azul, Oza se ha convertido en una de las playas más cómodas de la ciudad. Cuenta con socorrismo, duchas, aseos, accesos adaptados y un paseo que conecta con Os Castros y As Xubias. Sin embargo, más allá de los servicios, quienes mejor explican por qué esta playa tiene tantos fieles son sus propios usuarios.

Playa de Oza, en A Coruña.

Playa de Oza, en A Coruña. / Carlos Pardellas

"Es de lo mejor de A Coruña. El agua es muy tranquila, es muy buena. Es como una gran piscina para los niños", explica Marina Rodríguez, que baja andando desde su casa en apenas unos minutos. "Antes paseaba mucho por aquí, de un lado a otro. Ahora vengo más a nadar. A veces hago un largo, otras veces medio", cuenta.

Ramón coincide plenamente. "Aquí raro que haya un accidente. Solo hay alguna ola cuando entra un barco pero nada más. Esto es una paz total", afirma. "Cuando está marea baja es amplísima y cuando sube tampoco queda reducida del todo. La verdad es que es una playa muy muy cómoda", asegura.

Balbina Rodríguez, usuaria de la playa de Oza

Balbina Rodríguez, usuaria de la playa de Oza / Gus de la Paz

Xosé Antonio Gómez, que acude con frecuencia con sus nietos, utiliza prácticamente la misma imagen. "Puedes dejar ahí a los pequeños sin peligro ninguno. Es una piscina", dice señalando la orilla. "Sin duda es una playa tranquila y muy familiar".

La ubicación hacia el noreste influye en la temperatura del agua. "Creo que esta playa tiene el agua más caliente que Riazor o el Orzán porque está mucho más recogida", comenta Marina. Balbina Rodríguez coincide: "El agua está divina. Está calentita que a veces da gusto meterse aunque haga frío fuera".

Si hay otra palabra que se repite casi tanto como "tranquila" es "familiar". "Por la tarde está llena de niños, abuelos y familias", cuenta Marina. "Es una pasada la gente que viene porque saben que es una playa muy buena para los niños", explica. Ramón diferencia incluso las horas del día. "Por la mañana venimos más gente mayor. Por la tarde llegan las familias". Y añade: "Es una playa de barrio. La gente es estupenda". Xosé Antonio comparte esa sensación aunque también ve nuevos usuarios. "Es una playa de barrio, sí, pero viene mucha gente de fuera también. En cuanto hace calor, esto se llena muchísimo".

Ramón Álvarez, usuario de la playa de Oza

Ramón Álvarez, usuario de la playa de Oza / Gus de la Paz

El gran problema: aparcar

Nadie habla de suciedad, inseguridad o falta de servicios. La queja más repetida tiene nombre propio: el aparcamiento. "Como no vengas tempranísimo, no aparcas", lamenta Marina quien asegura que "los días de sol no encuentras un sitio ni de casualidad". Xosé Antonio se sorprende de la cantidad de gente que llega expresamente hasta Oza. "Es una playa urbana, de barrio, donde normalmente la gente vendría andando, pero aquí viene muchísima gente en coche. Los aparcamientos quedan que no cabe un coche más", indica.

Para Balbina, el problema afecta especialmente a las personas mayores. "No pueden venir los mayores en coche. Si vienes con una silla de ruedas es complicado porque el aparcamiento queda lejos y si te cuesta andar ya imposible. Ni un taxi te puede dejar más cerca", explica. "Eso es la pega que yo le pongo a esta playa", confirma la vecina de Os Castros.

La paradoja es que Oza dispone de accesos adaptados y servicios para personas con movilidad reducida, algo que los vecinos valoran mucho. "Tienen sillas para llevar a la gente al agua y eso es una labor buenísima", destaca Balbina.

Durante los días de máximo calor, algunos vecinos sienten que el arenal empieza a quedarse pequeño. "En los días de mucho calor sí se queda pequeña", reconoce Xosé Antonio. "Se habló muchas veces de ampliar la playa hacia la ría y conectar más con la zona de Oza y Santa Cristina. Se podría y la verdad es que nos vendría genial. Cuanto más grande mejor", apunta. Ramón, sin embargo, cree que el tamaño actual sigue funcionando bien. "Cuando está marea baja hay muchísimo sitio. Se puede estar estupendamente".

Marina Rodríguez, usuaria de la playa de Oza

Marina Rodríguez, usuaria de la playa de Oza / Gus de la Paz

Balbina coincide en que el problema aparece sobre todo en fines de semana. "Se llena muchísimo, muchísimo. Los fines de semana esto está a tope". Los habituales conocen perfectamente el recorrido del sol. "Eso sí, es playa de mañana. Desde media tarde ya empieza a entrar la sombra", explica Marina.

Balbina sitúa ese momento alrededor de las siete de la tarde en verano: "Después entra la sombra por los árboles y por lo recogida que está la playa". Lejos de verlo como un gran inconveniente, muchos creen que ayuda durante las jornadas más calurosas. "Corre el aire y se está muy bien", dice Balbina. Xosé Antonio añade que "si viene viento de una parte, siempre encuentras un lado protegido".

Los vecinos apenas encuentran pegas a los servicios de la playa. "Hay duchas, socorristas, aseos… está muy bien", resume Marina. Ramón amplía la lista: "Hay duchas, servicios, un bar y todo lo que hace falta para pasar el día aquí. Es una maravilla". Xosé Antonio reconoce que, al vivir tan cerca, no suele prestar demasiada atención a esos detalles, pero considera que "tiene servicios suficientes y la Bandera Azul no se la dan por casualidad".

Aunque la imagen más habitual sea la de familias descansando sobre la arena, Oza también tiene actividad deportiva. "Por las mañanas vienen las canoas y hay gente nadando. Hasta los bomberos hicieron aquí ejercicios de rescate", comenta Ramón.

Paseo para llegar a la playa de Oza, a la derecha se muestran las duchas y servicios del arenal

Paseo para llegar a la playa de Oza, a la derecha se muestran las duchas y servicios del arenal / Gus de la Paz

Balbina recuerda los campamentos infantiles y las actividades de piragüismo. "Hay mucha actividad, mucha mucha", insiste. Marina también observa partidos de voleibol durante el verano. "Los chicos vienen mucho por la mañana y creo que hacen voleibol en una parte de la playa".

Pero Oza es también un lugar lleno de recuerdos. Ramón y Xosé Antonio todavía hablan de la antigua playa del Lazareto, anterior al arenal actual. "La de ahora es nueva comparada con aquella", recuerda Ramón. Xosé Antonio explica que la playa actual se creó tras las transformaciones del entorno portuario. "Dragaron la ría e hicieron esta playa artificial. Y menos mal, porque nos quedamos con una playa estupenda", sujeta.

Balbina también mira atrás: "Hace más de 60 años que vivo aquí y traje a mi hija a esta playa cuando era pequeña". Esa mezcla de memoria, cercanía y tranquilidad explica el cariño que muchos coruñeses sienten por este rincón de la ría. "Yo le aconsejo a la gente que venga, de corazón", afirma Balbina.

Ramón no duda sobre si le pondría alguna pega: "No, en absoluto. No se le pueden poner pegas, es una playa estupenda". Y Marina resume en una sola frase lo que probablemente piensan muchos vecinos de Os Castros y As Xubias cada vez que bajan con la toalla al hombro: "Es una playa muy buena para la gente de barrio".

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