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Los abuelos de A Coruña al rescate de sus hijos para cuidar a sus nietos: "Es una experiencia que te devuelve con creces lo que aportas"

Con las vacaciones escolares, la conciliación laboral y familiar se hace imposible para muchos padres y madres. Es entonces cuando los abuelos y abuelas aparecen como 'salvadores' para aliviar la carga de trabajo de sus hijos y a la vez pasar tiempo con sus nietos

José Carril en el parque infantil de los Jardines de Méndez Núñez con su nieta Valentina.

José Carril en el parque infantil de los Jardines de Méndez Núñez con su nieta Valentina. / Gus de la Paz

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A Coruña

En verano, los parques de A Coruña se llenan, no solo de niños, sino también de abuelos y abuelas que atienden a sus nietos. Durante el período de vacaciones de verano, muchas familias no pueden hacerse cargo de sus hijos especialmente por cuestiones laborales, por lo que los abuelos aprovechan su tiempo libre y su experiencia para aliviar a sus hijos, y así pasar un tiempo más amplio y enriquecedor con sus nietos. Sus rutinas cambian y sus responsabilidades aumentan, sin embargo, todos los abuelos están de acuerdo en que pasar tiempo con los nietos siempre es algo gratificante para ellos.

Desde Foz, Ángel Cao es un ‘abuelo canguro’ que viene hasta A Coruña para cuidar por las mañanas de su nieto de tan solo siete meses. "Mi hijo trabaja en las mañanas y su pareja ahora está ocupada todo el día , así que me hago cargo del pequeño", explica Cao, que reconoce que para él es una "satisfacción tremenda" poder pasar tiempo con su primer nieto.

"De Foz hasta aquí es solo una hora y media y, como estoy jubilado, tengo la libertad de coger el coche y acercarme", comenta. Para él "no es ningún esfuerzo" venir hasta A Coruña para pasar tiempo con su nieto y aliviar la carga de trabajo de los padres, "es más bien un lujo".

Ángel Cao paseando por los Jardines de Méndez Núñez con su nieto de siete meses.

Ángel Cao paseando por los Jardines de Méndez Núñez con su nieto de siete meses. / Gus de la Paz

José Carril es un abuelo joven que pasa varios días a la semana con su nieta Valentina. "Nos vemos todas las semanas porque vivimos muy cerca y así aprovechamos para disfrutar de la niña", destaca Carril, que además aclara que suele pasar las tardes con ella porque todavía trabaja.

"Para mí es un placer poder cuidar de Valentina, ya que la experiencia te devuelve con creces lo que tú aportas", detalla el abuelo. "Yo había oído siempre que esto era diferente a ser padre y es totalmente verdad. Cuando eres padre vas más agitado por el trabajo o preocupaciones varias, sin embargo, cuando eres abuelo pasas un buen rato y luego los entregas", relata Carril, que confiesa que, siendo abuelo, "se disfruta de otra forma".

Maribel Valiño con su nieta Carlota paseando por la calle Real.

Maribel Valiño con su nieta Carlota paseando por la calle Real. / Gus de la Paz

Maribel Valiño también tiene la suerte de poder cuidar de su nieta Carlota, aunque su situación es algo distinta a la del resto de abuelos. "La veo un par de veces a la semana, pero no todos los días. No soy una abuela al uso", destaca Valiño que tiene cinco nietos más. "Como tienen casa en la aldea, ellos suelen estar por allí en las vacaciones y yo me quedo aquí en A Coruña, aunque hoy es un caso excepcional", detalla la abuela que, en su caso, admite que "el verano es incluso más ligero".

"Venimos mucho al parque y a las dos nos encanta porque nos lo pasamos genial", explica Valiño. "Para mí no es ninguna molestia. Cuando tienes hijos eres muy joven y tienes trabajo, sin embargo, ahora siendo abuelos es un gustazo porque tenemos mucho más tiempo, aunque menos energía", confiesa la abuela, que reconoce además que con sus nietos siempre es "un tiempo bien invertido".

Charo Herrera posando en el parque de los Jardines de Méndez Núñez.

Charo Herrera posa en el parque de los Jardines de Méndez Núñez. / Gus de la Paz

"Estoy muy contenta de poder verlos a todos"

Un caso diferente es el de Charo Herrera, otra ‘abuela canguro’ que tan solo puede disfrutar de sus nietos un par de veces al año. "Los padres viven en Valencia, así que los veo en vacaciones o cuando me acerco hasta allí, y como solo son unos días, estoy muy contenta de poder verlos a todos", explica mientras ayuda a columpiarse a uno de sus nietos.

"Cambia un poco la rutina porque tengo que estar pendiente de ellos, aunque sus padres los han apuntado a clases de dibujo y pintura aquí en A Coruña por las mañanas, por lo que tengo tiempo para ir a hacer un par de tareas en casa", detalla Herrera, que aun así reconoce que los consiente mucho e incluso puede dejar las cosas en casa sin hacer, pero eso sí "los niños a la calle, a la playa, a tomar churros o a donde quieran".

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