Bill Kopp, cocreador de una serie histórica de la televisión, en A Coruña: "'Los Simpson' era mucho trabajo duro, pero también muy divertido"
El artista, que fue parte del equipo original que creó los personajes de la memorable serie, imparte una conferencia en el congreso Mundos Digitales sobre su trayectoria en grandes estudios de animación

Bill Kop, uno de los artistas creadores de Los Simpson, en A Coruña. / Gus de la Paz
Los amantes de la animación se multiplicaron este jueves, 9 de julio, en A Coruña —pero no por cero, como decía Bart Simpson—, en una cita imprescindible organizada por Mundos Digitales, el Congreso Internacional de Animación, Efectos Visuales y Nuevos Media. Uno de los artistas originales que ideó Los Simpson, Bill Kopp, impartió una conferencia en el Auditorio Animum (Palexco) en la que repasó su trayectoria en compañías como Disney, DreamWorks, Warner Bros y Fox. El animador, escritor y actor de doblaje compartió consejos para elaborar una propuesta sólida, abordó los retos de mantener el control creativo y explicó por qué el 'bloqueo del escritor' es un mito para él. En su currículo figuran dos Oscar: en 1984, el premio Merit en la categoría Animation de los Annual Student Film Awards por Mr. Gloom; y en 1985 en la misma categoría por Observational Hazard.
Fue uno de los artistas originales que ayudaron a dar vida a Los Simpson. En aquel momento, ¿fue consciente de que estaba trabajando en algo que se convertiría en historia de la televisión?
¿Si fui consciente de que estaba trabajando en algo que iba a durar 30 años? ¡Sí, absolutamente! (ríe). No, claro que no, ¿cómo iba a saberlo? Nosotros conocíamos a Matt Groening [uno de los creadores de Los Simpson], conocíamos su trabajo, éramos fans de sus cómics. Así que cuando nos enteramos de que estaba buscando animadores para ese proyecto, nos emocionamos mucho. Para nosotros parecía simplemente otro trabajo más de los que hacíamos, en los que trabajábamos muy duro. Y en este caso fue muy fácil, más de lo que parece.
¿Qué recuerda con más claridad de aquellos primeros años de Los Simpson?
Trabajábamos prácticamente todos los días, porque era muchísimo trabajo para tres personas. Matt [Groening] venía un lunes con la historia, y eran como solo cinco dibujos que contaban la historia básica. Luego nosotros la dividíamos en secciones de 30 segundos y David [David Silverman], Wes [Wes Archer] y yo nos repartíamos cada uno 30 segundos. Nunca había problemas de historia ni nada parecido. Así que era mucho trabajo duro, pero también era muy divertido porque todos éramos muy buenos amigos. Para nosotros no era 'trabajo', porque era muy divertido, estábamos todo el tiempo haciendo bromas.
Dice que el personaje está en el centro de su enfoque. ¿Qué hace que un personaje tenga el suficiente carisma como para sostener toda una serie?
Hay un personaje que creamos llamado Eek! the Cat [Eek! El gato]. Es un ejemplo perfecto de cómo funcionan estas cosas. Antes incluso de saber que era un gato, Savage [Savage Steve Holland, cocreador] y yo hablábamos del tipo de personaje que queríamos explorar: un personaje muy cercano y dulce que, sin importar lo mal que el mundo lo tratara, seguía adelante con una actitud muy positiva, algo que no se parecía en nada a nosotros (ríe]. Nos encantaba ese tipo de patetismo en un personaje. Pensábamos mucho en Charlie Chaplin como ese mismo tipo de figura. Así que el origen del personaje fue preguntarnos cuáles son las cualidades motivacionales que hay detrás de un personaje sólido.
Cuando crea un personaje nuevo, ¿por dónde suele empezar?
Siempre tiene que partir de algún rasgo de personalidad, porque ese rasgo de personalidad va a dictar todo lo demás en el diseño del personaje.
Muchos personajes animados se vuelven icónicos porque quizá son simples, pero emocionalmente reconocibles. ¿Cómo encuentra ese equilibrio?
En este caso pienso en Bart Simpson, porque era ese tipo de personaje. En realidad no tenía mucho: era como un niño desagradable y rebelde. Pero por alguna razón su actitud desafiante y su mal comportamiento conectaron con la gente.

Bill Kopp, en A Coruña. / Gus de la Paz
¿Hay algún personaje que haya creado o en el que haya trabajado que cambiara su forma de entender la animación?
Creo que Eek es ese personaje. Todo mi trabajo anterior, aparte de Los Simpson, estaba muy centrado en una animación realmente hermosa, muy trabajada. Pero este era un caso en el que era casi como un programa de radio: si lo escuchas, ni siquiera necesitas ver el dibujo animado. Me hizo pensar en cuánta historia podías meter en un dibujo animado de diez minutos si no estabas tan preocupado todo el tiempo por hacer una animación preciosa. Se trataba de hacer que la gente hablara muy rápido y de que la edición también fuera más ágil. Era una manera de hacer mucho más.
En Mundos Digitales habla sobre cómo construir un buen pitch. ¿Cuál es el error más común que cometen los nuevos creadores cuando acuden a un estudio?
Creo que el mayor error que comete la gente es convencerse a sí misma de que no puede hacer algo. Tienes que convertirte en escritor si quieres tener control creativo, tienes que ser capaz de defenderte con tu propia escritura para que eso ocurra. También es buena idea ser actor. En el caso de Eek, yo hice su voz, pero fue por accidente, porque no conseguimos que viniera un actor de verdad y se nos acababa el tiempo. Así que se trata más de convertirte en una fuerza creativa: no ser simplemente alguien que entra con una idea, sino ser la persona que lo ha creado todo. Cuantas más áreas puedas dominar, mayores serán tus posibilidades.
También ha hablado sobre las realidades de mantener el control creativo. ¿Es posible tenerlo de forma absoluta en televisión o siempre es una negociación?
Esto nos devuelve a la escritura. Cuando hacía series por mi cuenta, lo escribía todo, cada episodio. Esa es la mayor arma que tienes para mantener el control creativo, porque ¿a quién más iban a llamar? La única otra preocupación era algo llamado normas y prácticas de emisión, donde ciertos chistes podían considerarse fuera de lugar. Con esa gente discutía mucho (ríe), pero eso era todo. Como digo, si entras allí como guionista, no hay nadie moviendo las piezas por ti.
Dice que el bloqueo del escritor es un mito. ¿Por qué?
Porque lo es, es un mito. La cuestión con la escritura es esta: cuando estás escribiendo el primer borrador, y veo que esto les pasa mucho a los jóvenes, piensan demasiado hacia delante en el proyecto y se quedan atrapados. Quizá no saben el final, o quizá sí pero no saben una parte. Se concentran tanto en no saber esa parte que olvidan que todo eso se va revelando a medida que avanzas en el proceso. Yo tengo algo que llamo el “borrador libre”: simplemente escribes tan rápido como puedas. Saltas las partes del diálogo que no sabes, en lugar de detenerte y concentrarte en ellas. Así nunca te frenas. Y entonces ocurre algo cuando estás en ese proceso: de la nada, no sé cómo, las ideas simplemente llegan. Es el acto de escribir lo que hace que esas cosas lleguen a existir.
¿Diría entonces que la disciplina es más importante que la inspiración en la animación?
Sí. Me da igual si eres músico, escultor o cualquier otra cosa: si estás trabajando en algo, deberías trabajar en ello todos los días. No veo cómo podrías no hacerlo. Si tienes algo en marcha, deberías hacerlo. Incluso si ese día no ocurre gran cosa, es mejor haberlo hecho que no hacerlo. No significa que tengas que trabajar cada día sin excepción, pero si tengo algo realmente entre manos, voy a trabajar en ello todos los días. ¿Por qué no?
La animación ha cambiado notoriamente desde los primeros días de Los Simpson. ¿Qué ha mejorado y qué se ha perdido?
La parte que ha mejorado es que ahora es mucho más fácil para una persona hacer un dibujo animado completo; el control creativo está volviendo al individuo gracias al acceso a estos programas, que hace que crear cosas sea superfácil. La otra parte, la terrible, es que la mayoría de los ejecutivos son idiotas y no saben nada de nada, pero fingen que sí. Hay una falta de creatividad impresionante en la parte ejecutiva de la producción, y es horrible porque antes no era así. Cuando hacíamos cosas para Fox, los ejecutivos eran casi nuestros amigos. Y lo mismo en Disney, en los primeros tiempos. Nos dejaban ser creativos y ellos estaban ahí para dirigir un poco el barco; ahora se interponen en el camino. Ese es el mayor problema.
¿Qué esperaba que los jóvenes artistas se llevasen de su charla en Mundos Digitales?
Que no eres solo animador. También eres actor, porque si eres animador, por extensión eres actor, no puedes separar una cosa de la otra; también eres escritor. Y que deberían dibujar más, porque no se está dibujando lo suficiente. Yo llevo un cuaderno de bocetos conmigo a todas partes porque se me ocurren las cosas más tontas y absurdas. Pero siempre las apunto, porque si no las escribes, las olvidas. Tienen que intentar entender que son una especie de fábrica de ideas. Y cuanto más tiempo te digas eso a ti mismo, más empezarás a creerlo. Y cuando lo crees, entonces lo eres, y las ideas empiezan a salir de ti. Yo llevo 45 años haciéndolo.
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