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Del Paseo de los Puentes a Inditex: la artesana del papel que conquista a las grandes marcas desde A Coruña

Las figuras de Cristina Velasco han formado parte de sets fotográficos, escaparates y talleres de firmas como Pull&Bear, Swarovski o Porcelanosa

Cristina Velasco, de Anaquiños de Papel, con dos de sus flores artesanales.

Cristina Velasco, de Anaquiños de Papel, con dos de sus flores artesanales. / Gus de la Paz

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Hasta que se cruzó con el origami, Cristina Velasco no tenía muy claro qué hacer con su vida. Había estudiado Derecho, más por pragmatismo que por vocación, pero ni el Código Civil ni el Tributario ni ninguna de las infinitas leyes que determinan los procesos penales le habían ofrecido una pista, por muy vaga que fuera, sobre hacia dónde dirigirse.

Las laboriosas guirnaldas de papel que su hermana Bea creaba en sus ratos de ocio, en cambio, sí lo hicieron. "Me daba mucha envidia la paz mental que le proporcionaba y decidí probar. Cuando empecé no tenía ni idea de origami. Aprendí con blogs y en YouTube, aunque en aquel entonces la plataforma estaba empezando y casi no había vídeos", explica la artista, cuyas figuras conquistan hoy a marcas nacionales e internacionales.

Cristina Velasco posando con una de sus esculturas de papel.

Cristina Velasco posando con una de sus esculturas de papel. / Gus de la Paz

Swarovski, Scalpers, Porcelanosa e Inditex son algunas de las que han requerido de su casi mágica habilidad para transformar un folio en ramos, pendientes o intrincadas figuras geométricas. Desde Anaquiños de Papel, el nombre que le puso su hermana a su blog de papiroflexia hace más de diez años y que ahora es un pequeño taller en el Paseo de los Puentes, Velasco decora photoshoots, escaparates e incluso desfiles de moda. "He hecho algunas flores para sesiones de fotos de Pull&Bear, y en Simorra nos pidieron seis esculturas en papel de seda para la 080 Fashion Week. Solo tuvimos ocho días para hacerlas, me dolían las manos, los hombros y la espalda; pero fue muy bonito ver las piezas en la pasarela".

La primera empresa que la contactó fue Vogue, que le pidió un jardín blanco para su edición de novias y, a partir de ahí, fueron llegando más encargos corporativos. De vez en cuando sigue cogiendo alguno de particulares, para comuniones o bodas, pero esta artista -a estas alturas, dice, "ya más coruñesa que ourensana"- ha dado el salto a esa clase de logos que se estampan en bolsos de lujo y cajas de collares.

Aunque admite que ciertas empresas "quieren poner la etiqueta de artesanal, pero dan plazos imposibles", Velasco siempre trata de contener cualquier intento de producción masiva. Cada uno de sus proyectos es hecho a mano, con papel, tijeras, pegamento y pericia, y lleva mucho más tiempo de lo que uno podría imaginarse.

Para una rosa de 50 centímetros de diámetro, por ejemplo, la creadora necesita "una jornada laboral" entera. "Son muchas horas. Hay que montarla pétalo a pétalo, cortar y forrar el tallo, poner las hojas y también el pie para que se sostenga...", explica.

Dos flores de papel recortadas contra el cielo de A Coruña.

Dos flores de papel recortadas contra el cielo de A Coruña. / Gus de la Paz

Es tan rigurosa como las agencias de marketing y las firmas que le escriben por correo. "Son exigentes, pero también son muy cercanas", apunta la artista, a la que le hace especial ilusión trabajar con la compañía de Amancio Ortega. Como ella dice, "triunfar en casa" es el gran sueño y el objetivo.

Anaquiños de papel, 15 años convirtiendo folios en arte

A pesar de que ha llegado a impartir cursos en Nueva York y Ciudad de México, esta artista de la papiroflexia fantasea de vez en cuando con colaborar con Zara. Casi puede imaginar la colección de papelería que querría sacar, aunque lo cierto es que ha tenido la oportunidad de conocer el imperio textil de los Ortega en varias ocasiones.

La artesana hace todas sus flores a mano, en un proceso que puede durar todo un día.

La artesana hace todas sus flores a mano, en un proceso que puede durar todo un día. / Gus de la Paz

Impartió un taller de navidad para los empleados de la firma de moda, enfocado en hacer adornos reutilizando las bolsas y las cuerdas de las etiquetas. Para Porcelanosa, viajó hasta la Quinta Avenida para afrontar uno de sus mayores retos: crear formas con papel de pared, que está justamente fabricado para evitar pliegues y arrugas.

Si echa la vista atrás, casi no recuerda la primera figura que hizo. "Creo que fue algún barquito para una comunión, o quizá una grulla. Ahora me gusta mucho experimentar. Quiero que la gente diga: 'Es imposible que esto sea papel'", cuenta Velasco, que también saca tiempo para producir obra propia.

Cuando se pone ante sus piezas, siempre tiene la misma idea en mente: "Colocar el papel en el puesto que se merece en el mundo del arte". O, lo que es lo mismo, devolverle el favor que el origami le hizo a ella. "Jamás pensé que me dedicaría a hacer esto, pero para mí es una suerte. Por fin he encontrado mi sitio".

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