Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Padre Rubinos, de A Coruña, encadena más de un año con lista de espera en su albergue y centro de atención social continuada

La entidad atribuye esta situación al aumento sostenido de la demanda, con un elevado porcentaje de personas migrantes y una mayoría de usuarios masculinos

Instalaciones de la Real Institución Benéfico Social Padre Rubinos en A Coruña.

Instalaciones de la Real Institución Benéfico Social Padre Rubinos en A Coruña. / Carlos Pardellas

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
A Coruña

La lista de espera en la Institución Benéfico Social Padre Rubinos, que tiene un albergue para personas sin hogar y un centro de atención social continuada, no desaparece. Es una situación que no conocían antes de 2025, pero que se ha cronificado por el aumento sostenido de la demanda.

La directora del Centro Integrado de Atención Social Padre Rubinos, Mónica Rioboo, informa de que "la lista de espera se mantiene y ahora mismo ronda las cinco personas, cuando hace unos meses llegaba a diez o incluso más". Sin embargo, reconoce que este dato "no significa que haya bajado la demanda sino que en esta época del año resulta más fácil permanecer en la calle que durante el invierno". En verano siempre hay menos personas en sus puertas, sobre todo porque A Coruña no es un lugar de altas temperaturas. "En el sur es diferente. El sol mata casi más que el frío", alerta.

Aunque cinco no resulte a simple vista un número preocupante, Rioboo asegura que para Padre Rubinos "es muchísimo". "Lo importante es que seguimos cerrando cada día con personas esperando una plaza, algo que antes no ocurría. Para nosotros es un cambio enorme porque nunca habíamos tenido lista de espera. Si alguien llegaba solicitando una plaza para dormir, siempre había. Ahora hay personas que tienen que esperar dos o hasta tres días para poder acceder al albergue", expone.

Esta nueva realidad comenzó hace año y medio y se ha cronificado, de modo que la institución convive a diario con personas que esperan una plaza.

En este tiempo, el perfil de los usuarios que acuden a Padre Rubinos apenas ha cambiado. Mónica Rioboo detalla que siguen "atendiendo a un alto porcentaje de personas migrantes". Esto se ha visto reforzado, además, por el proceso de regularización extraordinaria, pues hay personas que están regresando a A Coruña porque estaban empadronadas en la ciudad y necesitan realizar los trámites administrativos.

Aunque se pueden ver más mujeres en estas instalaciones, el perfil "continúa siendo mayoritariamente masculino". La directora del Centro Integrado de Atención Social calcula que "entre el 70 % y el 75 % de las personas atendidas son hombres".

La estancia media, un mes

Tanto en el albergue, que tiene 58 plazas, como en el centro de atención continuada, que tiene 25, "la estancia media es de alrededor de un mes". Pero Padre Rubinos gestiona otros recursos que son de media y larga estancia, por lo que los tiempos son diferentes. Uno es el de transición a una vida autónoma y su objetivo es, bien finalizar todo el proceso de arraigo o, mayoritariamente, la incorporación al mercado laboral. El otro es de acogida básica e inclusión para usuarios en los que la situación de sinhogarismo está cronificada.

"Cuando una persona tiene posibilidades de salir de la situación de calle, por ejemplo, porque va a acceder a otro recurso o empieza a cobrar una prestación, intentamos prolongar su estancia para facilitar esa transición. Eso también hace que las plazas roten menos, pero creemos que es la mejor forma de ayudar a que la persona pueda abandonar definitivamente la situación de calle", concluye Rioboo.

Tracking Pixel Contents