Entrevista | Stuart Sumida Presidente de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados y asesor de animación
Stuart Sumida, paleontólogo asesor en películas como 'El Rey León' o 'Ratatouille', en A Coruña: "Inspiré el rostro de Pocahontas con mi mandíbula"
El presidente de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, que participa en el congreso Mundos Digitales, asesora a estudios como Disney y Sony sobre el movimiento y las expresiones de animales y dinosaurios en sus producciones

Stuart Sumida, paleontólogo y asesor de animación, posa en el escenario de Mundos Digitales. / Carlos Pardellas
El paleontólogo y presidente de la Sociedad de Paleontología de Vertebrados, Stuart Sumida, participa en el congreso Mundos Digitales de A Coruña presentando su trabajo como asesor de animación para Disney o Sony, entre otros estudios de cine y videojuegos. El científico estadounidense es responsable de explicar a los diseñadores cómo se mueven los animales y dinosaurios o las expresiones correctas en los rostros, por ejemplo. Ha participado en obras como El Rey León, Lilo y Stitch, La vida de Pi, La Bella y la Bestia, Stuart Little, Ratatouille o el videojuego Horizon Zero Dawn. Durante la celebración de Mundos Digitales, Sumida presentó una conferencia sobre el 25º aniversario de Dinosaurios, la película animada de Disney.
Defiende que el arte hace mejor a la ciencia y que la ciencia ayuda al arte. Además, propone añadir una «A» de arte a STEM. ¿Qué significa eso?
Las palabras ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas forma el acrónimo inglés de lo que llamamos STEM, un ámbito profesional puntero. Si añadimos una A en STEM, por arte, se convierte en STEAM. Steam significa vapor inglés, pero también representa una fuente de energía. El vapor es un símbolo de poder. Así que, cuando hablamos de STEAM, pensamos en el poder que surge al combinar el talento de los artistas con el de los científicos.
Su trayectoria es la prueba viviente de ello.
Así es. Ese es precisamente nuestro objetivo. Yo me formé como científico y muchas de las personas con las que trabajo se formaron como artistas. Pero, si colaboramos, el resultado es mejor que si cada uno trabaja por separado. Y, para ser sincero, cuando hago ciencia no siempre todo el mundo se da cuenta. Sin embargo, los artistas crean obras que ven millones de personas. Si yo puedo ayudarles a hacer bien su trabajo, mi impacto es mucho mayor. Y eso resulta muy gratificante para mí.
¿Cómo fue recibir aquella llamada de Disney? ¿Cómo dio el salto de la ciencia a las grandes compañías de animación?
Eso no ocurre todos los días. Existe una palabra muy larga para definirlo: serendipia. Parece una simple casualidad. La razón por la que recibí aquella llamada fue una persona muy concreta, Charles Solomon. Charles y yo nos conocimos en la universidad. Él era artista y yo científico, pero nos hicimos amigos porque estudiaba cine y quería aprender cómo conseguir que sus personajes se movieran mejor. Después de graduarnos, Charles me llamó un día para decirme que algunos de nuestros conocidos trabajaban ya en Disney y tenían un proyecto sobre caballos y lobos, animales con los que no tenían experiencia. Le respondí que eran un ejemplo perfecto, porque los caballos comen plantas y los lobos comen carne. Dos tipos de animales y dos formas de moverse completamente distintas. Aquel proyecto era La Bella y la Bestia. Antes de regresar a Chicago me dijeron: «Nuestra próxima película estará ambientada en África y todos los personajes serán animales. Se llamará El Rey León». Con el paso de los años, no dejaron de llamarme.
¿De cuál de sus trabajos en animación se siente más orgulloso?
Es muy difícil elegir. En animación tradicional dibujada a mano, diría que El Rey León sigue siendo una de las experiencias más importantes de mi carrera. En animación por ordenador, Ratatouille, con Pixar. Y en cuanto al fotorrealismo, La vida de Pi.
¿Cuál ha sido su mayor fracaso?
Mis estudiantes suelen preguntarme cuál es la cosa más difícil de animar correctamente. La respuesta es todo aquello que vuela. Cuando animas algo que toca el suelo, puedes utilizar lo que llamamos squash and stretch para transmitir la sensación de peso. Pero cuando un animal vuela y bate las alas contra el aire, resulta muchísimo más complicado. Uno de los proyectos en los que trabajé fue Stuart Little 2. Todo tenía buen aspecto, pero las alas del pájaro no funcionaban bien. Debería haberles explicado cómo se mueven realmente las alas, en lugar de limitarme a explicar cómo son.
Algunas fuentes bromean sobre que usted inspiró un personaje de Vaiana. ¿Es cierto?
No soy yo exactamente, aunque mi familia es originaria de Hawái. Te contaré una historia. Existe un rasgo anatómico llamado ángulo gonial. Es en la mandíbula, que no solo desciende, sino que también se abre hacia fuera. Yo tengo una mandíbula inferior muy grande. Glenn Keane, el animador que creó personajes tan famosos como la Bestia, Ariel, Aladdín o Tarzán, después de La Sirenita trabajó en Pocahontas. Como Pocahontas era una mujer nativa americana, quería que tuviera un aspecto muy diferente, así que le dio una mandíbula muy angulosa. No era una característica típica de un rostro femenino, pero seguía siendo claramente femenino. Conservo un dibujo dedicado por Glenn en el que escribió: «Querido Stewart, gracias por la magnífica conferencia y por inspirar esa línea de la mandíbula». No puedo decir que sea yo, pero sí que inspiré el rostro de Pocahontas con mi mandíbula. De alguna manera, estoy emparentado con ella.
La paleontología y la animación se encontraron hace ya varios años. Desde entonces, ¿los dinosaurios y la paleontología han pasado a un primer plano?
Los dinosaurios han sido protagonistas de casi todas las grandes innovaciones del cine. Curiosamente, el primer dibujo animado de la historia fue un dinosaurio. Una de las películas más emblemáticas de Disney, Fantasía, incluía dinosaurios. La revolución digital comenzó con Jurassic Park. Y a los niños les encantan los dinosaurios. Son una forma magnífica de despertar su interés por la ciencia. He tenido estudiantes que empezaron interesándose por la paleontología y hoy son biólogos moleculares, médicos o investigadores del cáncer. Empezaron a amar la ciencia gracias a los dinosaurios.
Si la animación ha tendido un puente hacia la infancia y hacia los futuros científicos, ¿significa eso que los dinosaurios también han dejado de ser solo juguetes para convertirse en una oportunidad de futuro?
A los jóvenes siempre les han fascinado los dinosaurios. Es cierto que hay muchos paleontólogos y científicos con ese perfil más académico, pero las dos ramas de la ciencia que más atraen a los jóvenes son la paleontología y la biología marina. No todos terminan dedicándose profesionalmente a ellas, pero sí tienen muchas más posibilidades de acabar siendo científicos en otros campos. Cuando descubren lo apasionante que puede ser la ciencia, se abren a muchas otras disciplinas. Si conseguimos transmitirles el asombro por la ciencia y el descubrimiento, habremos cumplido nuestro trabajo.
¿Tiene un dinosaurio favorito?
Sí, por supuesto. El Therizinosaurus, porque parece absurdo y, cuando uno lo estudia, da la impresión de que no tiene ningún sentido.
También ha trabajado en videojuegos. ¿Pueden los dinosaurios formar parte del futuro? ¿Pueden ser futuristas?
He trabajado más en cine y televisión que en videojuegos, pero sí. Los dinosaurios inspiran muchas criaturas futuristas. Sin embargo, también forman parte del presente, porque las aves son dinosaurios. Cada vez que alguien ve un pájaro, está viendo un tipo de dinosaurio. Un Tyrannosaurus rex y una gallina pertenecen al mismo grupo evolutivo. Las aves no están simplemente emparentadas con los dinosaurios. Son un subtipo de dinosaurio, forman parte de ellos. El registro paleontológico sobre este punto es extraordinariamente claro.
Ha hablado de las plumas y de los dinosaurios, un debate que sigue muy vivo. ¿Cuál es su postura? ¿Es partidario de cambiar la imagen tradicional de los dinosaurios?
La paleontología no avanza deprisa. A veces lo hace casi a la misma velocidad que se mueven los continentes. Pero así funciona la ciencia, cuando aparecen nuevos datos, hay que reevaluar lo que creíamos saber. Cuando se descubrieron plumas en los dinosaurios, tuvimos que replantearnos cómo eran realmente. A mí eso me parece bien. Hoy ya no hay ninguna duda de que las aves y los dinosaurios están estrechamente emparentados.
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