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La nueva cafetería argentina de A Coruña donde todo es artesano: "Hasta la pasta de pistacho es casera"

Zarina De Angelis acaba de abrir un obrador en la calle Huertas, un proyecto nacido de "una señal" que ya triunfa con su café de especialidad y su 'Chipanwich'

Zarina De Angelis y su socia en su obrador de productos argentinos.

Zarina De Angelis y su socia en su obrador de productos argentinos. / Carlos Pardellas

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Dice Zarina De Angelis que cree en los mensajes del universo y que San Gauchito fue uno. No estaba pasando por una buena época. Había aterrizado tiempo atrás en A Coruña después de que sus planes de estudiar y trabajar en Madrid se vinieran abajo y la situación se había complicado tanto que había pedido la baja.

Al salir del centro de salud, papeles en mano, se le antojó una galleta y se dirigió al barrio de Pescadería. Pero Break Time, el obrador que Kendur Sliwka dirigía hasta este 12 de abril, había cerrado definitivamente. "Vi el cartel del traspaso y pensé que era una señal. Les llamé ahí mismo", recuerda la joven, que gestiona desde el pasado 16 de julio su cafetería de especialidad en la calle Huertas.

Allí, en el número 4, prepara a diario una mezcla de sabores con la que busca sorprender a A Coruña. El café colombiano y brasileño del microtostador Panoramix Coffee Roasted convive en la barra junto a un surtido de bebidas especiales y todo el alma de los panes y dulces de su tierra natal, Argentina, que fusiona con un ligero toque gallego.

San Gauchito Zarina de Angelis y su socia en cafetería obrador tipicos dulces Argentinos

Algunos de los dulces de San Gauchito. / Carlos Pardellas

Advierte la dueña de San Gauchito que los que vengan a su takeaway en busca de brownies o banana bread quedarán defraudados. "Aquí no tenemos lo que se ve en otros lados. Todo lo que hacemos en este obrador no lo vas a encontrar en ningún otro sitio", asegura la propietaria, que ofrece bocadillos y tartas con nombres imposibles y unas cookies -las Pepas-, hechas con uno de los pilares de la cocina rioplatense: la pasta frola.

Para prepararlos se planta cada madrugada en el obrador a las seis de la mañana porque todo plato y aderezo, indica, es artesano. "Todo está hecho en el obrador, hasta la pasta de pistacho es casera. Los siropes también, porque aprovechamos las mermelades de nuestros dulces", explica De Angelis con orgullo.

Dice que el suyo es "un obrador de antojos" porque los rellenos y las bebidas van cambiando en función de lo que prefiera ese día o de los productos que estén de temporada. Aunque hay dos platos que ya no puede tocar sin riesgo a romper corazones: el Chipanwich, un bocadillo de harina de mandioca con lacón braseado y queso y La Toja, la opción veggie con queso brie, setas, lechuga y salsa romanesco. "Lo llamamos así por mi mejor amiga, que es la vegetariana del grupo. Hasta el día de hoy, es el bestseller".

San Gauchito, el obrador artesano que nació por amor a la Torre

Con su carta dulce y salada, San Gauchito pretende reforzar el puente que conecta A Coruña y Argentina. "Me llamó la atención el parecido que había aquí con muchas panaderías de mi barrio y quería reforzar eso. Pero también ofrecer una gastronomía distinta. Ahora mismo incluso estoy regalando productos porque quiero que la gente los pruebe, me da igual perder plata", asegura la joven.

A pesar de que a algunos les cuesta animarse, la mayoría ha recibido este nuevo café de especialidad latinoamericano "con los brazos abiertos" y una respuesta "mucho mejor de lo que esperaba" su dueña. Acuden tanto gallegos como argentinos, aunque puede que solo los segundos entiendan el nombre del obrador que, a diferencia de lo que pueda pensarse, no es alguien a quien se le rece ni que aparezca en el santoral.

"San Gauchito viene de gaucho, que en argentina se le dice a los hombres que trabajan el campo, van a caballo y toman mucho mate. Quería traer a ese personaje aquí", explica De Angelis, que sobrelleva los días de nostalgia en parte mentando su negocio y en parte con profiteroles -"una perdición"-, pan de pebete y unos brownies sin harina conocidos como marquises.

También pasea por la zona de la Torre de Hércules, que es la que la ancló a esta parte del Atlántico cuatro años atrás. Madrid era demasiado grande y ella quería volver a Argentina, pero una visita familiar y un paseo junto al faro romano le hicieron cambiar de planes.

La ciudad la enamoró, se prometió que se quedaría si encontraba empleo y parece que A Coruña tampoco quería que se fuera, porque fue dicho y hecho. "Al día siguiente encontré trabajo. Esa fue otra señal".

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