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'Enraizarte': la obra de teatro de Ecos do Sur que empodera a mujeres migrantes en A Coruña

Un grupo de 17 mujeres migrantes de la ONG Ecos do Sur convierte en una pieza teatral sus experiencias migratorias en A Coruña

El grupo de teatro de mujeres migrantes de la ONG Ecos do Sur, en el centro cívico de Os Mallos, en A Coruña.

El grupo de teatro de mujeres migrantes de la ONG Ecos do Sur, en el centro cívico de Os Mallos, en A Coruña. / Carlos Pardellas

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A Coruña

Diferentes orígenes, nacionalidades, nombres y pasados convergen en un denominador común: la realidad migratoria. Un grupo de 17 usuarias de la ONG Ecos do Sur, en A Coruña, fueron creando lazos de amistad los lunes por la tarde, en el taller de teatro de la asociación. Impartido por las actrices Iria Lamas y Mariana Rodrigo, la iniciativa tiene por objetivo construir un relato libre, donde las usuarias sean las protagonistas, para narrar desde el ocio historias individuales y, sin embargo, comunes a la comunidad migrante. Así nació Enraizarte, la obra estrenada el 8 de junio en el centro cívico de Os Mallos, en A Coruña.

"Más que un grupo de teatro al uso, es un laboratorio de creación donde ellas, a través del juego, hacen diferentes ejercicios e improvisaciones, y a raíz de lo que van creando hacen su propia obra de teatro", explica Lamas, quien especifica que no hay un libreto, y que la actividad es un "laboratorio para el crecimiento personal, para empoderarse". En Enraizarte, abordan "los procesos de migración, sus historias, que son muy diversas". El humor es una pieza fundamental en el mosaico que compone Enraizarte, porque, aunque tratan "temas muy profundos", es "siempre desde el humor", según Lamas.

La iniciativa se inscribe dentro del proyecto Olimpia de Ecos do Sur, dedicado a la violencia de género y dirigido a mujeres en situación de vulnerabilidad, "entendiendo la migración y la situación de irregularidad como una de las tantas vulnerabilidades a las que muchas mujeres están expuestas", explica Rodrigo. Dentro de sus líneas de trabajo, se creó el grupo de teatro "para que se tuviera un espacio expresivo seguro, solo de mujeres, para que pudieran expresarse desde otro lugar que no sea atado a las diferentes violencias por las que pasaron", añade Rodrigo.

"Cada una tiene una historia"

Juliana Morales es de Colombia y nunca fue actriz, aunque siempre le gustó el teatro. También es "la joven del grupo", que descubrió gracias a su suegra, afiliada a la ONG. "Me gusta, porque conozco la experiencia de todas. Cada una tiene una historia, una vida. Gracias a cómo se conecta cada cultura, han salido ejercicios muy buenos", destaca Morales, quien valora especialmente el aspecto social de la actividad. "Nos ha servido para integrarnos, para conocernos, porque el teatro hace que cada una se desarme", apunta.

De la misma manera que Juliana es la joven de la agrupación, Miriam Cabrera es la abuela de todas. Originaria de Venezuela, su relato migratorio comenzó a los 69 años. "Ahora tengo 74", relata, definiéndose a sí misma como "medio teatrera". Con todos sus hijos en Europa, decidió venir a España, en donde enfrenta las vicisitudes de la vida con una sonrisa. "Yo voy a bailar en los centros cívicos, hago cursos de comida, de todo, para conocer gente", narra. Lo que más ha ayudado a Cabrera es sentir que su historia es, también, la de todas sus camaradas: "No soy la única que pasé por esa experiencia".

Un sentimiento compartido

Esa sensación de comunidad la comparte Elizabeth Arias, de Argentina. "El sentir que lo mismo que siento yo les pasaba a un montón de gente. Creí que era sola en esta tierra, con el duelo migratorio. Y cuando te pones a hablar y encuentras las historias, ves cuánto de parecido hay en cada una de ellas", manifiesta. Perú está presente en la obra de mano de Zoraida Ortiz. "Hemos pasado muchas cosas, y aquí venimos a encontrarnos con nosotras mismas, a llenarnos de amor propio, más del que tenemos", declara. Esta visión la secunda la boliviana Dalia Bernachi. "Hay muchas que tenemos historias muy terribles, que hemos pasado muchas cosas: maltrato, humillación... Y ahora nos sentimos relajadas", confiesa Bernachi.

La de Joana Maya, como la de sus hermanas de escenario, es una historia de superación. Hace un año, le diagnosticaron cáncer de mama. Con Enraizarte encontró "gente que, con sus millones de problemas, venía los lunes". "Yo soy como un niño en una juguetería: los lunes no me los pierdo. Sé que quiero estar acá", comenta. Beatriz Cadena, colombiana, lleva muy adentro el significado de la obra. "Enraizarte me lleva a reflexionar sobre ese día a día que estamos luchando, moviéndonos aquí y allá para ver qué raíz nos va brotando. Las cositas que vamos haciendo son como una gotita de agua para que la planta vaya enraizando con el tiempo", dice.

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