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Los jubilados impulsan el voluntariado en A Coruña: "Poder echar una mano también les beneficia a ellos, sobre todo psicológicamente"

La jubilación se convierte en una oportunidad para que los mayores de 65 años se mantengan activos y combatan el aislamiento social además de enriquecer la labor de la ONG aportando conocimientos por su experiencia

Voluntarios veteranos de A Coruña en Cáritas

Voluntarios veteranos de A Coruña en Cáritas / Casteleiro/Roller Agencia

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A Coruña

Las horas que antes ocupaban en oficinas, comercios, fábricas o empresas de A Coruña ahora se transforman en horas de acompañamiento, clases de apoyo, asesoramiento o ayudas a personas vulnerables. El voluntariado sénior gana peso tanto en España como en la ciudad y las entidades sociales coinciden en que se ha convertido en un apoyo imprescindible para sostener buena parte de su actividad.

Los datos reflejan este cambio de tendencia. El Barómetro del Voluntariado 2025 sitúa a los mayores de 65 años como el grupo de edad con mayor presencia entre las personas voluntarias del país. Representan el 23,2% del total, más de un millón de personas, por delante incluso de los jóvenes de entre 14 y 24 años, que suponen el 19,3%. Si se tienen en cuenta todas las formas de colaboración con las organizaciones sociales, incluidas las aportaciones económicas, el protagonismo de este colectivo es aún mayor, ya que representa el 28,4% del total.

En A Coruña la evolución apunta en la misma dirección. El Centro Municipal de Voluntariado también ha detectado un aumento del interés de las personas mayores por incorporarse a actividades solidarias. Según los datos facilitados por el Concello, las solicitudes de personas mayores de 65 años para realizar alguna acción de voluntariado pasaron de representar el 2,05% del total en 2024 al 6,25% en 2025, lo que supone triplicar su peso en apenas un año. En la actualidad, además, el 6% de las personas inscritas en el registro municipal de voluntariado pertenece a este grupo de edad.

"Cada vez llegan más personas mayores con ganas de colaborar"

Detrás de estas cifras hay un cambio de mentalidad que las organizaciones sociales llevan tiempo percibiendo. En Sen Valos aseguran que cada vez reciben más llamadas de personas que acaban de jubilarse y buscan una forma de seguir activas. "Sí, lo hemos notado bastante, cada vez llegan más personas mayores con ganas de colaborar", explica Patxi Hurtado. La entidad ha incorporado recientemente a varios "voluntarios sénior" para apoyar diferentes programas, entre ellos los relacionados con la regularización administrativa de personas migrantes.

Desde la ONG consideran que la jubilación llega hoy, en muchos casos, en un momento en el que las personas mantienen plena capacidad física e intelectual y quieren seguir participando en la sociedad. "Quieren sentirse útiles, mantenerse activos y aportar toda la experiencia que han acumulado durante su trayectoria profesional", resume Hurtado. Esa experiencia, añade, supone además un valor añadido para las organizaciones, donde los voluntarios aportan conocimientos técnicos, capacidad organizativa y habilidades adquiridas tras décadas de vida laboral.

El beneficio no repercute únicamente en quienes reciben la ayuda. Las entidades coinciden en que el voluntariado también mejora el bienestar de quienes lo realizan. "Hay personas que durante su vida laboral no pudieron dedicar tiempo a ayudar porque tenían trabajos muy exigentes. Cuando llega la jubilación encuentran ese momento y eso genera bienestar emocional, ayuda a mantenerse activos y a afrontar mejor esta etapa de la vida", señala Hurtado.

Una realidad similar observan en Ecos do Sur, aunque en su caso el voluntariado sénior siempre ha tenido una presencia destacada. La organización mantiene un perfil muy diverso de colaboradores en el que conviven jóvenes, personas jubiladas, hombres y mujeres. "Siempre hemos tenido un perfil bastante variado y las personas mayores son una gran cantidad de ellos", explica Dayana Flores.

Las formas de colaborar son muy distintas y permiten adaptarse a la disponibilidad de cada persona. Los voluntarios participan impartiendo clases de español, acompañando a personas migrantes o colaborando en actividades comunitarias y al aire libre. Además, Flores desmonta una de las ideas que más frena a quienes se plantean dar el paso. "No hace falta disponer de mucho tiempo libre. Hay actividades puntuales que pueden ocupar solo un par de horas al mes y luego ellos hacen otros planes", explica.

Las organizaciones destacan que el voluntariado también actúa como una herramienta contra la soledad y favorece la creación de nuevas relaciones personales. "Beneficia a ambas partes. Poder echar una mano también les beneficia a ellos, sobre todo psicológicamente", resume Flores. En el caso de las personas mayores, añade, les permite "sentirse útiles y mantener relaciones sociales".

Más de 2.800 voluntarios sénior

La tendencia también se aprecia a nivel provincial. En Cáritas Diocesana, que desarrolla su actividad en buena parte de la provincia de A Coruña, colaboran más de 2.800 personas voluntarias. La entidad asegura que las personas jubiladas ocupan un lugar especialmente relevante dentro de su red y que en los últimos años su presencia ha aumentado aproximadamente un 5%.

Desde Cáritas, Manuel Suárez explica que muchas personas llegan a esta etapa con el deseo de seguir participando activamente en la sociedad. "Lo hacen movidas por diferentes razones: desde el deseo de seguir siendo útiles, la necesidad de contribuir al bien común, la voluntad de compartir su experiencia vital y profesional o la búsqueda de espacios de relación y compromiso que den continuidad a una vida activa", destaca.

La organización subraya que este perfil aporta un valor especialmente importante en su labor diaria. "Aportan estabilidad, tiempo, experiencia, capacidad de escucha y una gran calidad en el acompañamiento personal. En una entidad como Cáritas, donde la acogida y la cercanía son esenciales, estas cualidades tienen un valor extraordinario", señalan.

Con una población cada vez más envejecida, las entidades sociales creen que este perfil continuará creciendo en los próximos años. Lejos de entender la jubilación como una etapa de retirada, cada vez más personas la conciben como una oportunidad para iniciar un nuevo proyecto vital.

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