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La librería de A Coruña con libros hasta en el techo: "Aquí dentro parece que estás en un submarino"

Roberto Castro está detrás de una de las librerías más curiosas y antiguas de Monte Alto, cuya decoración simula el océano

El dueño de la librería, Roberto Castro, bajo el característico techo lleno de libros que imita el oleaje.

El dueño de la librería, Roberto Castro, bajo el característico techo lleno de libros que imita el oleaje. / Carlos Pardellas

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La primera vez que el barrio de Monte Alto tuvo una librería fue en la esquina de Curros Enríquez. Era 1999 y Marta Souto, una apasionada de las letras, clavaba la bandera de la literatura en lo que hasta entonces había sido una marisquería.

Casi 30 años después y ya asentada en su actual hogar de la calle San Roque, es como si este rincón literario aún siguiese tratando de retirar las cetáreas para hacerle sitio a las historias. "Aquí dentro parece que estás nun submarino. É un lugar que chama a atención ", asegura el librero, Roberto Castro, bajo un extenso océano de libros.

La comparativa no es una licencia poética, porque, para sorpresa de los que cruzan por primera vez su entrada, la librería Sisargas se estira bajo un techo que simula el océano. De él cuelgan un sinfín de libros pintados de azul ultramar por el propio Castro, que se puso al frente del local en 2007 y al que la idea de la 'librería oceánica' al principio no le entraba por los ojos.

Cuando el precio de los alquileres en 2014 le obligó a trasladarse desde el Campo de Marte, el arquitecto Alberto Pérez tuvo que insistirle para que aceptara su propuesta. "A mín non me parecía o mellor, pero él sempre di que a arquitectura é risco. Agora o chan gris parece o ceo e, o teito, o mar", indica el librero sobre el que se ha convertido en uno de los mayores distintivos del negocio e incluso en uno de los que mejor encajan con su esencia.

Y es que Sisargas no deja de ser un guiño a las islas de Bergantiños, un punto que abría la navegación hasta las tierras del Mediterráneo y el Mar del Norte. Dice Castro que por aquí pasaban todos los navegantes y lo imagina como un lugar de segundas oportunidades para los derrotados, que encontraban en este punto del Atlántico un acceso a todas las rutas.

Hoy, esta histórica librería de Monte Alto sigue siendo, a su modo, un rincón al que la gente acude buscando calma y nuevos caminos. Asegura el librero que cada día atraviesan sus puertas “cinco" o "seis” personas que le superan en lectura y en amor por los libros. "Agradézollo moito. A Coruña sempre foi unha cidade de letras e este é un lugar onde hai un respecto moi grande polas palabras".

Librería Sisargas, la joya de papel de San Roque

Aunque esta bonita librería coruñesa es de novedades y contiene, por lo tanto, un poco de todo, lo cierto es que la debilidad de Castro y de su compañera se deja notar en las baldas. Tanto él como Marta Souto son unos apasionados del arte y de la historia y, casi sin querer, suelen acabar reuniendo multitud de volúmenes especializados en ambas temáticas.

La literatura hecha en Galicia es otro de los nichos que les gusta cultivar en sus estantes, donde también asoma el ensayo,la poesía de autores gallegos y el cómic, porque el local está comprometido en apoyar lo de casa. Mención aparte merecen los libros infantiles, que han conquistado con sus carátulas de colores y sus letras redondeadas hasta "un 40%" de los volúmenes que se agolpan en el número 7 de la Rúa San Roque.

Allí acuden diligentemente cada semana muchos coruñeses ávidos de historias, especialmente los propios vecinos de Monte Alto. Un barrio "intrépido”, casi “de piratas" y lleno de personalidad, que, a finales de los 90, se encontraba en plena efervescencia cultural.

Castro recuerda perfectamente el movimiento casi reivindicativo que había en sus calles, en el que se empezó "a valorar” el barrio y se dejó de mirar solo al “Cantón". Y ahí, como una consecuencia casi inevitable, surgió Sisargas, impulsada únicamente por la "ilusión" de su compañera Marta y en una zona que aún no tenía librerías.

Ahora ya no están solos, sino muy bien “acompañados" por Fiandón Libros de Vello, que es "maravilloso" porque "o papel é como o viño: co tempo, gaña". Son cosas que se aprenden cuando uno pasa toda una vida entre relatos, tal y como hizo el responsable de este lugar privilegiado donde comprar libros en A Coruña.

Confiesa el librero que, de adolescente, se gastaba los ahorros en historias y, si no los tenía, pasaba las tardes en la biblioteca de O Castrillón -ahora recién rehabilitada- y la González Garcés en busca de los libros que le recomendaban colegas y profesores. Aún puede decir con exactitud dónde están y dónde los leyó por primera vez, aunque lo "terrible" ahora es no tener tanto tiempo para sumergirse en sus páginas como tenía entonces.

No es lo único que ha cambiado, porque, según Castro, las bibliotecas han pasado a comprarle a las plataformas y los clientes tampoco tienen tanta paciencia para esperar más de unos días su pedido. Sin embargo, Sisargas resiste, sostenida quizá por la creencia que todo lector ha tenido en algún instante: que un libro es “capaz de todo”, porque nos reconcilia con nosotros mismos y con el mundo.

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