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Altercado en el cuartel de Atocha, en A Coruña: un cabo que había bebido amenaza y maltrata a un soldado

Acorraló a su subordinado en un baño, le dijo que le iba a pegar, lo zarandeó y lo empujó contra la pared

El Tribunal Militar descarta condenarlo a prisión, pero le impone una multa y le obliga a indemnizar a su víctima con dos mil euros

Interior del cuartel de Atocha.

Interior del cuartel de Atocha. / Carlos Pardellas

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A Coruña

Amenazar y zarandear a un soldado en el cuartel coruñés de Atocha le costará cerca de 2.200 euros a un cabo del Ejército de Tierra. Así lo ha determinado el Tribunal Militar Territorial de A Coruña, que considera que el militar cometió un "abuso de autoridad" y maltrató de obra a su subordinado, si bien le admite que aceptó reparar el daño antes del juicio y no lo sentencia a prisión. El autor aceptó la condena.

Según los hechos que aceptó el propio autor, el día que se produjo el incidente entró en el cuartel en torno a las 03.00 de la madrugada, "en evidente estado de embriaguez y olor y alcohol". Al cabo de guardia le hizo un gesto de frotarse a los ojos, al que este le respondió: "sí, está la cosa como para echarse a llorar". Ya dentro del cuartel, un soldado que estaba también de guardia se encontró con el militar que había bebido, vestido de paisano, que le preguntó: "adónde cojones vas". El soldado le respondió que iba al aseo y continuó su camino.

"Ahora estamos tú y yo solos"

Pero el militar condenado lo siguió hasta el baño, cerró la puerta, le dijo que "ahora estamos tú y yo solos" y le puso los puños a la altura de la cara, "de manera agresiva". El soldado retrocedió hasta la pared. El cabo le preguntó si lo estaba "vacilando" y le dijo en varias ocasiones que le iba a dar unas "hostias". Cuando el soldado quiso salir del baño, el condenado lo agarró del cuello con una mano y después lo sujetó por la pechera con ambas manos, empujándolo contra la pared varias veces. El agredido intentó que se calmase y le dijo que si le daba un puñetazo se iba a meter en un problema, a lo que el cabo respondió que si no se le pegaba en ese momento lo buscaría por la calle para hacerlo.

Finalmente, la víctima pudo salir y fue hasta el cuarto de cámaras, donde le contó al cabo de guardia lo que había sucedido. Luego se lo repitió a la comandante de guardia, y la noticia llegó a otros mandos. Dos soldados vieron que el agredido "presentaba un tono enrojecido en ambos lados del cuello".

Relación jerárquica y maltrato a un subordinado

El Tribunal Militar considera "indudable" que entre el autor del ataque y la víctima había una "relación jerárquica", y defiende que "se produjo un maltrato de obra al subordinado". Aunque no conste que el militar sufrió heridas de consideración, la sentencia indica que el maltrato incluye "el simple acto de violencia física sin resultado lesivo".

La sentencia indica que "el superior que maltratare de obra a un subordinado será castigado con la pena de seis meses a cinco años de prisión", pero señala que hay que aplicar al autor la atenuante de haber reparado el daño a la víctima. Así, lo condena a una multa de dos euros al día durante tres meses, y, en concepto de responsabilidad civil, a abonarle al soldado dos mil euros en concepto de daños morales.

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