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Un restaurante de A Coruña ofrece clases de italiano y aperitivo con spritz: "Para aprender hay que lanzarse y empezar a hablar"

Aprender frases básicas para pedir comida o bebida se combina con la degustación de quesos y embutidos

Los participantes en la primera clase de italiano disfrutando de un aperitivo.

Los participantes en la primera clase de italiano disfrutando de un aperitivo. / Cedida

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A Coruña

Aprender a pedir una bebida, encargar comida o mantener una conversación básica en italiano mientras se disfruta de un spritz y una tabla de quesos y embutidos. Esa es la propuesta de un restaurante italiano de A Coruña, que ha comenzado a organizar clases para principiantes acompañadas de un aperitivo. «La idea es pasarlo bien, aprender algo de italiano y, sobre todo, practicarlo», explica el responsable del establecimiento, Michele Peroni.

La iniciativa nació de la colaboración entre su restaurante, Otto Trattoria Spritzzeria, y Letizia Terra, una profesora natural de Pescara que ya impartía clases en la ciudad. "Ella daba clases de italiano y pensamos que tenía sentido hacer algo juntos: una clase en un restaurante italiano, con el aperitivo y el spritz", relata el hostelero. La primera sesión se planteó como una introducción al vocabulario necesario para desenvolverse durante una visita a Italia.

Clases de italiano desde cero en A Coruña

Las clases están dirigidas a personas que no necesitan tener conocimientos previos. Durante la actividad, la profesora entrega material con vocabulario, frases hechas y conversaciones sencillas para pedir comida o bebida. "Se aprende lo más importante cuando vas a Italia: cómo comer y beber allí", bromea el responsable, que destaca el carácter práctico de las sesiones. "Ella hace que la gente participe y tira mucho de la lengua, porque cuanto más te sueltas, mejor pronuncias".

Cada encuentro dura dos horas, de 18.30 a 20.30 horas, y tiene capacidad para entre 20 y 25 personas. La inscripción incluye un spritz, aunque los asistentes pueden optar por vino o cerveza, además de una tabla de productos italianos. "Viene gente de todas las edades, desde jóvenes hasta personas mayores", señala. "Se crea un ambiente divertido y también sirve para conocer a otras personas".

Tres convocatorias tras agotarse las primeras plazas

La respuesta llevó a los organizadores a ampliar rápidamente la propuesta. "La primera convocatoria se llenó en un solo día y por eso organizamos una segunda y una tercera", que serán los días 22 y 27 de julio, explica el hostelero. Algunos participantes han pedido continuar aprendiendo, por lo que el restaurante y la profesora estudian crear nuevos grupos. "Ya estamos pensando en hacer un segundo nivel y seguir avanzando, porque la gente está interesada y quiere más".

Las inscripciones se gestionan mediante la información publicada en Instagram y el teléfono de la profesora. El responsable del establecimiento anima a participar incluso a quienes sienten vergüenza al hablar otro idioma. "Hay que lanzarse, romper el hielo y empezar a hablar; quizá con un spritz resulte un poco más fácil", afirma. Su consejo parte de su propia experiencia: "Yo nunca estudié castellano, lo aprendí hablando. Al final, esa es la forma de perder el miedo y aprender más rápido".

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