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Las terrazas de A Coruña se dividen por la nueva ley antitabaco: "Ya era hora" frente a "es una imposición"

La futura normativa del Ministerio de Sanidad prohibirá fumar en terrazas, playas, piscinas y campus universitarios, además de endurecer las medidas con los menores, y genera un intenso debate en la ciudad

Fanny Castro y Alba Parga en una terraza de A Coruña

Fanny Castro y Alba Parga en una terraza de A Coruña / Casteleiro

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A Coruña

Antes incluso de que la nueva ley antitabaco entre en vigor, ya ha conseguido abrir un intenso debate en las terrazas de A Coruña. Mientras unos celebran que desaparezca el humo de los espacios compartidos al aire libre, otros sienten que la norma supone una nueva limitación a su libertad. Entre cafés, cervezas y cigarrillos, las opiniones se cruzan en una ciudad donde las terrazas forman parte de la vida cotidiana.

El anteproyecto impulsado por el Ministerio de Sanidad plantea ampliar los espacios libres de humo. Entre las principales novedades está la prohibición de fumar en terrazas de bares y restaurantes, playas, piscinas de uso colectivo, marquesinas de autobús, vehículos laborales y campus universitarios, además de endurecer las medidas para evitar el consumo entre menores, a quienes se prohibirá no solo la compra, como en la actualidad, sino también fumar. La norma todavía debe completar su tramitación parlamentaria, pero ya ha generado reacciones muy diferentes entre los coruñeses.

Las posturas más críticas llegan, precisamente, de quienes reconocen ser fumadores. Alba Parga y Fanny Castro compartían este miércoles mesa y cigarrillos en una terraza del centro de A Coruña. "Me parece fatal", resume Alba. Sin embargo, insiste en que su rechazo no se debe únicamente a que fume. "Todo lo que es imposición me parece mal. Si el tabaco es tan malo, que lo prohíban directamente, pero no que nos vayan quitando poco a poco todos los sitios donde podemos fumar", argumenta.

Pablo López, a la izquierda, con su amigo en una terraza de A Coruña

Pablo López, a la izquierda, con su amigo en una terraza de la plaza de María Pita, en A Coruña. / Casteleiro

Para ella, el problema no está en el tabaco, sino en la forma de regularlo. Considera que debería existir la posibilidad de elegir. "Si a alguien le molesta un sitio donde se fuma, que no vaya. Igual que nosotros elegimos fumar, los demás pueden elegir dónde sentarse", explica. Cree que la nueva normativa provocará "conflictos innecesarios" entre clientes y hosteleros y que las terrazas dejarán de ser espacios cómodos para quienes fuman.

Alba recuerda que aceptó sin problemas la prohibición en el interior de los locales porque entiende que se trata de espacios cerrados. Sin embargo, cree que las terrazas son diferentes. "Dentro lo entendí perfectamente, pero fuera ya no. Al aire libre no me parece necesario. No somos niños pequeños. Deja que la gente elija", señala indignada.

Eso sí, no todas las medidas le parecen mal. Tanto Alba como Fanny consideran acertado que se sancione el consumo entre menores. "Eso me parece muy bien", afirma Alba, convencida de que cuanto más tarde empiecen los jóvenes a fumar, mejor.

Una terraza de A Coruña con paquetes de tabaco en la mesa

Una terraza de A Coruña con paquetes de tabaco en la mesa / Casteleiro

Una opinión muy similar mantiene Pablo López, otro fumador que disfruta de una cerveza en una terraza coruñesa. Acaba de conocer las novedades de la futura ley, pero ya tiene clara su postura. "En un sitio cerrado lo entiendo perfectamente, pero al aire libre, en una playa o en una terraza, me parece fatal", dice.

Reconoce que suele fumar tanto en terrazas como en la playa, aunque asegura hacerlo con sentido común: "Si veo que hay niños al lado o alguien está comiendo, por educación me aparto. Pero si estamos todos los adultos juntos, no le veo el problema". En las playas también asegura ser cuidadoso con los residuos. "Siempre llevo dónde echar la ceniza y las colillas. No las dejo tiradas".

Al igual que Alba, Pablo sí comparte el endurecimiento de las medidas para los menores. "Ahí sí estoy de acuerdo. Si fueran mis hijos, no los dejaría fumar", explica. Sin embargo, considera que prohibir fumar al aire libre es una medida "excesiva".

Ana Garvin con su hija en una terraza de A Coruña

Ana Garvin con su hija en una terraza en las inmediaciones del mercado de San Agustín, en A Coruña / Casteleiro

"Odio respirar el humo de los demás"

Frente a esas voces aparecen quienes llevan años evitando el humo en cuanto pisan una terraza. Ana Garvin, madre de una niña y usuaria habitual de estos espacios, recibe la futura ley con entusiasmo. "Me parece estupenda. Ya era hora", comenta. "Lo que más me gusta es la parte de las terrazas. Odio estar tomando algo y tener que respirar el humo de los demás", explica. Reconoce que en más de una ocasión ha cambiado de mesa o incluso ha evitado determinadas terrazas porque había fumadores cerca: "Sí, me ha pasado, y más de una vez".

Su apoyo también se extiende a las playas y a otros espacios donde suele concentrarse mucha gente. "En los conciertos también me molesta muchísimo. Al final estás respirando el humo de los demás". Ese mismo argumento aparece entre Nancy Pita y Luli, dos amigas que, aunque no son especialmente sensibles al humo, creen que la convivencia debe prevalecer. "A mí no me molesta especialmente el tabaco, pero hay mucha gente a la que sí. Por eso me parece fenomenal", explica Luli.

Luli y Nancy Pita en una terraza de A Coruña

Luli y Nancy Pita en una terraza de la plaza del Humor, en A Coruña. / Casteleiro

Las dos consideran que la playa es uno de los lugares donde la medida tendrá más sentido, no solo por el humo, sino también por las colillas. "La gente deja muchísimas en la arena y eso es un problema", indica Nancy. También creen que la decisión debe ser general y no dejarse en manos de cada establecimiento. "No puede ser que el hostelero sea quien tenga que decirle a un cliente que no fume. Eso tiene que venir marcado por una norma para todos", razonan.

Luli reconoce incluso que intenta elegir siempre mesas donde el humo no llegue: "Si puedo, me siento en otro sitio porque no me gusta nada". Respecto a la prohibición para menores, ambas muestran algunas dudas sobre su eficacia. "No sé si funcionará porque todos hemos tenido esa edad y muchas veces cuanto más te prohíben algo, más lo haces", admite Luli. Aun así, creen que es necesario seguir intentando reducir el consumo entre los jóvenes, especialmente con el "auge de los cigarrillos electrónicos".

Las conversaciones reflejan que el debate va mucho más allá del tabaco. Para unos, la futura ley supone un paso lógico para proteger la salud y mejorar la convivencia en espacios públicos. Para otros, representa una nueva restricción sobre una decisión personal que consideran compatible con el respeto hacia los demás.

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