Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El Orzán de A Coruña estrena un local donde el café se sirve en copa: "Cuando pruebas este, ya no vuelves a otros"

La cafetería, que ofrece desayunos y bebidas de especialidad, se convierte en un bar de vinos y cócteles a partir de las 16.00 horas. "Es como si fueran dos locales", dice el dueño.

Bruno Otero y su compañero Miguel, en la nueva cafetería de especialidad del Orzán (A Coruña), posando con algunas de sus bebidas.

Bruno Otero y su compañero Miguel, en la nueva cafetería de especialidad del Orzán (A Coruña), posando con algunas de sus bebidas. / LOC

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

El emblemático Bar Pontejos, que lleva 50 años triunfando con sus tortillas, ha tenido un hijo en el barrio del Orzán. Y lo ha tenido literalmente, porque Bruno Otero, el descendiente del conocido cocinero de la calle Pío XII, ha abierto hace apenas unas semanas una cafetería de especialidad con la que dejar su propia huella a base de tostadas francesas, matcha con helado y espressos martini que despacha porque -como dice en redes- "el café ya no pide taza, pide copa".

En ella ofrece brunchs y mocktails -cócteles sin alcohol- y un grano premium que, apunta, crea necesidades. "Cuando pruebas este café, ya no vuelves a otros", asegura el propietario de Rina Café, que por las tardes da un giro y se convierte en un bar donde los vinos naturales y el Aperol spritz invitan a un tardeo marinado con gildas.

Dice Otero que "es como si fueran dos locales" en uno, aunque unidos por la misma idea: "La libertad de crear" y la intención de hermanar "el café con el cacao de calidad y la coctelería". O lo que es lo mismo, todas las áreas que ha explorado desde que comenzó a despachar en el restaurante familiar a los 18 años, cuando se estrenó en un sector que le ha acabado conquistando y que casi parece llevar en el ADN.

"Siempre me gustó la hostelería. Estuve mucho tiempo haciendo cócteles y los últimos años en Waco [Coffee ], donde descubrí el café de especialidad. Antes no me gustaban nada y ahora me tomo seis al día", confiesa con humor el dueño, que prepara bebidas de orígenes como Colombia y Uganda con su compañero Miguel -"de los que mejor hacen el café en A Coruña"-, al mando de "la máquina".

Cada dos o tres semanas va variando el grano, que llega directo de un tostador de Sevilla, para servir sus lattes, affogatos, cortados y flats. Entre comandas, sigue encontrando tiempo para experimentar con los cócteles y mócteles de autor que ofrece en carta y que, apunta, "inventamos nosotros" en gran parte.

Justo hoy, apenas un rato tras la apertura, el hostelero está probando una nueva mezcla con cacao, aunque es su Bronte brew del que está más orgulloso. "Lo hacemos con un café filtrado en frío durante 24 horas, con vainilla y una crema de pistacho casera. Está superrico", asegura el barista, que se ve obligado, sin embargo, a dejar la libreta y la cuchara de mezclar. Parece que toca aparcar la vena creativa, porque el deber llama a la puerta: son las diez, A Coruña se ha despertado y Rina se llena.

Rina, la cafetería de especialidad que une el brunch y el tardeo

Aunque lleva poco tiempo funcionando, esta nueva cafetería de especialidad para tomar el brunch en A Coruña ya tiene claros los productos que apuntan a convertirse en las estrellas del menú. El sándwich trufado, los huevos Benedict y los revueltos con panceta o salmón ya se han ganado un hueco en el corazón de los coruñeses, que tampoco desdeñan un buen batido o un latte tiramisú.

El brunch que más triunfa es el Croque Madame, una contundente mezcla de delicias, aunque Rina Café admite todos los niveles de hambre. Se puede comer o tomarse un matcha frío asomado a algunos de los balcones de su segundo piso, por los que sopla una brisa que se agradece en verano.

Otero está feliz de la acogida que ha tenido su negocio y de que "la gente esté contenta" con la segunda vida que se le ha dado al local. Porque el número 60 de la Rúa Orzán era, hasta hace no mucho, un establecimiento de kebabs que no pudo sobrevivir demasiado "en una ciudad tan pequeña". "La persona que lo tenía antes me propuso que me asociara con él para reactivarlo y yo le propuse cambiar el negocio", explica el propietario de este nuevo proyecto del centro que ya empieza a correr de boca en boca.

Por él, y "casi todas las mañanas", pasa ahora el padre de Otero, Javier, ya con el brazo cansado de darle vueltas a las tortillas. Llega siempre antes de que el sol apriete, con "algún consejo" para que Rina también se convierta en un referente en A Coruña. O quizá no: "Viene a inspeccionar, a ver si no le quito mucho cliente", bromea Bruno al otro lado de la barra. Todo se verá.

Tracking Pixel Contents