Deporte y creatividad en las alturas: las escuelas de disciplinas aéreas que triunfan en A Coruña como "segunda terapia"
A Coruña cuenta con tres academias especializadas en disciplinas aéreas que desmitifican la actividad como exclusivamente femenina y fomentan el desarrollo personal entre el alumnado: "Hay un espacio para todos"

Gus de la Paz
Existen ciertos locales en A Coruña donde parece que no existe la gravedad. Escuelas donde el único límite es el techo, donde se tejen lazos en las alturas, entre pirueta y pirueta. Las disciplinas circenses, como las telas aéreas —e incluso el parkour— tienen su público nicho en A Coruña, dividido en tres escuelas: el local de Sue Moreno, Zō Circo y Motion Academy. Esta inusual y creativa forma de practicar deporte combina exigencia física con expresividad artística y, aunque se le suele etiquetar como una actividad femenina, en las aulas de estas tres academias hay alumnado de todas las edades, géneros y condiciones.

La trapecista, actriz y docente de acrobacias aéreas Sue Moreno, en su escuela de A Coruña. / Gus de la Paz
Sue Moreno es trapecista, actriz y docente de acrobacias aéreas, proyecto que inició en A Coruña hace 12 años. Desde hace ocho imparte clases junto con Malala Ricoy —artista profesional de circo— en Andén 38, en donde las clases son muy heterogéneas: desde niños a partir de seis años hasta usuarios de más de 50. "Aunque por género, el perfil mayoritario es mujeres. Tengo chicos también, pero pocos", dice Moreno.
En las sesiones de Moreno, de hora y media, se trabaja "todo": "fuerza, flexibilidad activa, técnica, coreografía... Son clases muy completas", explica. En ellas, todo el mundo tiene cabida, sin importar su nivel o condición física: "Se trabaja todo en clase y vas adquiriendo la técnica, el trabajo es muy personalizado. Más o menos todo el mundo va siguiendo la clase; en función del nivel, yo voy cambiando los ejercicios para que todos los puedan hacer", detalla la docente.
¿Lo que se necesita? "Ganas, es lo único que hace falta", expone Moreno. La esencia de las acrobacias aéreas es, para Moreno, "probarte a ti mismo y perder los miedos", además de una manera de entrenar "súper completa, con coreografía y en un ambiente muy familiar".
Una enseñanza que Moreno intenta transmitirle a su alumnado es la del cuidado corporal. "Siempre les digo que tenemos un cuerpo y que tiene que durar 250 años [ríe], que vamos a ejercitarnos desde un lugar de muchísimo cuidado para no hacernos daño y para aprender a mover nuestro cuerpo. Vivimos en épocas muy sedentarias en donde el deporte es muy necesario. Si tienes una amplia gama de movilidad, seguramente vas a envejecer mejor y te sentirás más fuerte, física y anímicamente", asevera.

Javier García, María Jesús Bernal y Sue Moreno, alumnos y docente de disciplinas aéreas. / Gus de la Paz
Deporte y creatividad
Javier García, ingeniero de software de 31 años, y María Jesús Bernal, diseñadora de moda de 52, son dos de los alumnos de Sue Moreno. Bernal se inició en 2019, lo que más le atrajo fue "la sensación de estar con los pies fuera del suelo" y se quedó por la comprensión que adquirió de su cuerpo. "Vas entendiendo que puedes hacer según qué cosas y, que si no las haces, no pasa nada, te vas adaptando a tu cuerpo", manifiesta.
García ya estaba acostumbrado a las alturas. Aunque confiesa haber empezado con Moreno "a ciegas", hace cuatro años, venía de la escalada. El mayor atractivo de las disciplinas aéreas es, para él, que se les puede sacar "muchísimo partido", no solamente desde el punto de vista físico, sino porque también ofrecen "un espacio para la expresividad".
Afirma que "suele existir el prejuicio" de considerarlo una actividad de mujeres, y que, en su caso, "no falta de vez en cuando un comentario de burla al respecto". Sin embargo, García considera que estas actitudes pueden nacer del desconocimiento: "La gente no entiende muy bien lo que conlleva, solamente ven la parte artística y no la física. Luego si les pones a hacer algo de ese estilo o les enseñas un vídeo de lo que haces, se dan cuenta de que no es solamente florecillas", expresa.
Desmontando la teoría de que existen actividades por género, García pone en valor la alta adaptabilidad de los aéreos. "Se explotan las características físicas de cada persona. Normalmente, las mujeres son más flexibles y hacen números de flexibilidad, y los hombres, por ser más corpulentos, pueden tener más fuerza y hacen números más de apoyo. Hay un espacio para todos", comenta.
Segunda terapia
La filosofía educativa de Davinia Rico, de Zō Circo, es "el respeto y la cooperación". Tras más de 20 años de experiencia y con formación internacional, Rico entiende el circo como "mucho más que una disciplina artística o deportiva". "Lo utilizo más como una herramienta educativa, social, de desarrollo personal y con un enorme potencial como transformador social", declara.

Davinia Rico y Yessica Fernández, docente y alumna en Zō Circo. / Casteleiro
Zō Circo nació hace ocho años, "con la intención de crear un espacio donde cualquier persona pueda acercarse al circo con una perspectiva educativa, respetuosa y comunitaria". Imparten clases de técnicas circenses y disciplinas aéreas, como trapecio, aros, telas y hammock con la filosofía educativa basada en "alejarse de la competición y centrarse en los procesos, porque cada alumno tiene su propio camino y sus propios tiempos".
Gran parte del alumnado de Rico lo componen mujeres. "Aunque realmente el mundo del circo siempre ha sido bastante de hombres, y nos ha costado mucho visibilizar a la mujer. Y ahora es una actividad con un perfil más femenino", indica.
Yessica Fernández, de 29 años, llegó a Zō Circo hace casi cinco, recomendada por una amiga. "El primer día me quedé alucinada con todas mis compañeras y me sentí súper acogida nada más llegar", manifiesta, definiendo la actividad como su "segunda terapia".
Fernández llegó de cero. "En ese momento no practicaba ningún deporte, y me apetecía moverme", confiesa, definiendo las telas aéreas como una actividad que "parece mucho más difícil de lo que realmente es". La técnica y la constancia dan, finalmente, sus frutos. "Te ayuda muchísimo a la psicomotricidad, a pensar antes de moverte", expone.
Más allá de los beneficios físicos, Fernández vio potenciada su autoestima. "Por la piña que tenemos aquí, que siempre te anima a volver a levantarte, a volver a intentarlo. Tu autopercepción también mejora, y te ayuda muchísimo a sentirte querido, porque en cuanto haces cualquier cosa, aquí todo el mundo te está aplaudiendo. Es muy revitalizador", comenta.
Es precisamente ese sentimiento de comunidad lo que Fernández considera "más importante" a la hora de empezar una actividad nueva. "Esas inseguridades que tenemos todos de llegar a un sitio nuevo y no conocer a nadie, aquí se pasan en el primer minuto", afirma.

Yessica Fernández y Davinia Rico en Zo Circo. / Casteleiro
Lecciones dentro y fuera de las clases
En Motion Academy, además de disciplinas aéreas imparten clases de parkour y chase tag [que parte de las reglas del 'pilla-pilla']. Originario de Valencia y con múltiples sedes por el territorio español, la academia llegó a A Coruña después de la pandemia de mano de su gerente en Galicia, Julio Portela.
En Motion, cuyo objetivo es "mejorar la vida de las personas", usan una metodología especial: "En las clases, más que simplemente enseñarles las disciplinas, intentamos impartir competencias para la vida: trabajo con frustración, cooperatividad, capacidad de comunicación", refiere Portela, quien percibe que en A Coruña no existe una cultura de circo como en Valencia.
Es precisamente esta forma de enseñanza lo que más le gusta a Andrea Varela, docente de telas aéreas de la academia, quien hace hincapié en la importancia de intentarlo. "Hay días que no eres capaz de hacer prácticamente nada en la tela, y yo se lo digo a mis alumnas, que está bien, porque simplemente el hecho de venir y participar ya es mucho", reflexiona Varela.
Las dinámicas de camaradería y fraternidad que animan a Fernández a ir a las clases de Davinia Rico las secunda, asimismo, Varela. "La iniciativa es que haya compañerismo, que nos ayudemos unas a otras", declara.
El aspecto lúdico y creativo de las disciplinas aéreas es, para Varela, uno de los motivos por los que estos deportes triunfan entre la sociedad coruñesa; más, incluso, que entrenamientos tradicionales o meramente funcionales. "Hay ejemplos que me ponen las chicas que vienen, que también van al gimnasio, pero al final eso no les motiva, o no saben muy bien qué hacer. Allí normalmente vas sola, y aquí siempre trabajamos en grupo", explica Varela.
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