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El orgullo de los bañistas de San Amaro por un rincón que sienten suyo: "La playa la cuidamos nosotros"

Los usuarios de esta playa de A Coruña destacan el ambiente familiar, la tranquilidad del baño y el refugio frente al viento, aunque reclaman más servicios para las personas con movilidad reducida y mejores aseos

Las playas de A Coruña: San Amaro

Gus de la Paz

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A Coruña

A primera hora de la mañana apenas se oye más que el agua rompiendo contra las rocas y las conversaciones de quienes llevan décadas ocupando el mismo sitio. Unos caminan por la orilla, otros ya salen del agua después de un baño que repiten incluso en invierno y varios aprovechan el paseo para recoger alguna colilla o un plástico que alguien dejó atrás. Nadie se lo pide. Lo hacen porque sienten que esta playa también es un poco suya. En San Amaro, ese gesto cotidiano resume la relación que mantienen muchos de sus usuarios con este pequeño arenal de Monte Alto. "La playa la cuidamos nosotros", dicen con orgullo sus usuarios.

Con arena blanca y fina, bandera azul, socorristas, duchas, acceso adaptado, kiosco y conexión mediante las líneas de autobús 3, 3A y 5, San Amaro reúne los servicios habituales de una playa urbana. Sin embargo, quienes la frecuentan desde hace décadas apenas presumen de esas instalaciones. Prefieren hablar de las personas que día tras día están en el arenal. "Somos una familia. Aquí nos conocemos todos desde hace años. Empezamos viniendo con los nietos cuando eran pequeños porque los padres trabajaban y entre unas abuelas y otras nos ayudábamos. Al final vienes por la playa, pero también vienes por la gente", resume Marisol Ponte, una vieja conocida de la zona.

Esa sensación se repite una y otra vez entre quienes llevan media vida bajando cada verano —y muchos inviernos— a San Amaro. No es extraño que unos sepan cuándo llega el otro, que compartan conversaciones todos los días o que se preocupen si alguien falta. Chema Guijón lleva más de medio siglo haciéndolo. "No hay palabras para describir esta playa. Para mí es la más bonita de A Coruña. Aquí acaba viniendo gente de todas partes y todo el mundo termina enamorado. Hay un ambiente muy especial que cuesta encontrar en otros sitios", explica.

Chema Guijón usuario habitual de la playa de San Amaro

Chema Guijón, usuario habitual de la playa de San Amaro. / Gus de la Paz

Si alguien representa ese sentimiento de familia es Luis Fernández. Todo el mundo lo conoce como "el capitán de la playa". El apodo no tiene nada que ver con embarcaciones. Se lo ganó recogiendo durante años la basura que el mar devuelve a la arena cuando no hay servicio municipal de limpieza. "Vengo todos los días del año desde hace más de cincuenta años. En verano sí limpian, pero durante muchos meses no viene nadie. Yo voy recogiendo gaviotas muertas, troncos, cajas, plásticos… lo que aparezca. Queremos que la playa esté limpia porque es nuestra playa", cuenta.

Marisol asegura que Luis no es un caso aislado. "Muchos hacemos lo mismo. Vas caminando y si ves una colilla o un plástico lo coges. Sale solo. Llevamos tantos años aquí que queremos verla bien todos los días", explica. Incluso Manuel Iglesias, otro bañista habitual, considera que ese compromiso es una de las características que definen a San Amaro: "La gente que viene aquí le acaba cogiendo muchísimo cariño. Es una playa que engancha. El que la descubre suele repetir porque encuentra un ambiente muy distinto al de otras playas de la ciudad".

Con el tiempo nunca se sabe en A Coruña, es por eso que hay una frase que cualquier habitual de San Amaro ha repetido alguna vez: "Hay que bajar para saber cómo está la playa". Desde arriba puede parecer que el viento hará imposible pasar unas horas en la arena, pero al llegar abajo la sensación cambia completamente.

Luis Fernández, conocido como "el capitán de la playa" de San Amaro

Luis Fernández, conocido como "el capitán de la playa" de San Amaro. / Gus de la Paz

"Puedes estar en la plaza de arriba viendo cómo sopla el viento y pensar que hoy no es día de playa. Pero bajas y te encuentras un rincón completamente resguardado. Los que conocemos San Amaro sabemos que no se puede juzgar desde arriba. Aquí, salvo con viento del sureste, casi siempre estamos protegidos", explica Manuel.

Esa ubicación es, para muchos, una de sus grandes ventajas. Incluso cuando el resto de playas están incómodas por el viento, San Amaro suele ofrecer un ambiente mucho más agradable. "Estos días no son precisamente de los mejores días del verano y, sin embargo, aquí se está estupendamente. Eso pasa muchas veces", añade.

La tranquilidad del baño aparece en todas las conversaciones. Padres, abuelos y nietos coinciden en señalar que el mar suele ser muy seguro dentro de la ensenada. "Aquí no hay peligro. Las madres se sientan tranquilas porque saben que los niños pueden jugar. Cuando en otras playas hay bandera roja, aquí muchas veces todavía se puede disfrutar del agua porque está mucho más resguardada", asegura Luis.

Marisol Ponte usuaria de la playa de San Amaro

Marisol Ponte usuaria de la playa de San Amaro / Gus de la Paz

Marisol observa cómo cambia el perfil de quienes pisan la arena a lo largo del día. "Nosotros somos más de la mañana. Venimos los abuelos, ahora ya con los nietos mayores, que juegan con las tablas. Después, por la tarde, llegan muchas familias con niños pequeños y cambia completamente el ambiente", explica.

Aunque la mayoría son vecinos de Monte Alto, los habituales reconocen que cada verano llegan más personas de otros barrios e incluso de fuera de Galicia. "Aquí viene muchísima gente de fuera. Hay personas que tienen un piso para pasar el verano y llegan desde Madrid, Lugo, Ourense y muchos otros sitios. Al final todos se mezclan y eso hace que sea una playa muy diversa", explica Manuel.

Chema coincide: "Viene gente de toda A Coruña porque el autobús deja muy cerca y también personas de fuera. Es una playa pequeña, pero al mismo tiempo parece muy grande por toda la vida que tiene". Precisamente ese éxito hace que algunos días resulte complicado encontrar sitio. "Los fines de semana llega un momento en que está completamente llena. A veces hasta cuesta caminar por la arena. Por eso decimos de broma que no hay que hablar demasiado bien de ella, porque todavía vendría más gente", comenta entre risas Luis.

Los usuarios consideran que San Amaro dispone de buenos servicios, aunque creen que todavía existen aspectos mejorables. La principal reivindicación tiene que ver con la accesibilidad. "Todavía queda mucho por hacer para las personas con movilidad reducida. Este verano los socorristas llegaron y todavía no estaban preparadas las sillas para ayudar a entrar en el agua. Tenemos que preocuparnos más por esas personas. Tienen exactamente los mismos derechos que cualquiera para disfrutar de la playa y del verano", reclama Manuel.

Chema Guijón usuario de la playa de San Amaro

Manuel Iglesias, usuario de la playa de San Amaro. / Gus de la Paz

Marisol también señala una carencia. "Las duchas normalmente funcionan bien, salvo cuando hay alguna avería. El problema es el baño. Dependemos del kiosco y, si está cerrado, no tenemos servicio", explica.

Pero si hay algo sobre lo que nadie discute es la temperatura del agua. "Lo peor que tiene San Amaro es que el agua está muy fría. Eso ya lo sabe cualquiera que venga", bromea Chema. Marisol sonríe porque para los habituales eso nunca ha sido un problema. "Nosotros venimos incluso en invierno. Caminamos hasta el dique, nos damos un baño y después cada uno vuelve a su casa. Ya estamos acostumbrados", indica.

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