La escasez de profesionales cualificados retrasa dos años las obras en comunidades de vecinos de A Coruña
Administradores de fincas admiten que cada vez es más complicado conseguir presupuestos de las empresas de construcción
Empresarios del sector señalan que hay listas de espera de un mínimo de seis meses para las obras por la falta de personal

Obras en edificios de viviendas de A Coruña. / Casteleiro
La falta de profesionales cualificados en el sector de la construcción está provocando que muchas comunidades de propietarios se encuentren con lista de espera de hasta nueve meses para tan siquiera conseguir unos presupuestos para reformas y obras de mantenimiento.
El Colegio Oficial de Administradores de Fincas de Galicia (Coafga) ha advertido que la escasez de profesionales de fontanería, electricidad de o albañilería. Su presidenta Teresa Suárez destaca que este es un problema "estructural en toda Galicia" y en todas las obras.
"Hay actuaciones de mantenimiento o averías que se pueden retrasar ocho o nueve meses fácilmente", señala la presidenta del colegio. Entre estas se encuentran los daños por humedades, roturas de muebles en zonas comunes o filtraciones que se puedan dar en el edificio, y que antes se solucionaban en semanas.
Para las grandes intervenciones, como los cambios de fachadas o cubiertas, que requieren más presupuestos, es todavía más complicado que den presupuestos y el colegio destaca que les han llegado a ofrecer presupuestos a dos años vista para algunas reformas, una situación "inasumible" para la urgencia de muchos inmuebles.
La presidenta es clara, la situación no mejorará mientras no se solucione la falta de personal cualificado. "Fontaneros, peritos, albañiles, alguien que venga a pintar o a sustituir un parqué.., es algo general de los oficios. Hay muy poco personal y ya cuesta que hagan presupuestos", dice. Suárez.
"El problema es que los autónomos tienen más dificultadas para realizar los trabajos y el personal que hay no está preparado para los trabajos porque no hay una FP preparada para el desarrollo profesional", indica.
Dificultades desde hace más de un año
Alberto Sánchez, de la empresa coruñesa de JAE Reformas, explica que "desde hace como un año y medio" es más complicado encontrar personal que sepa hacer los trabajos. "Nosotros tenemos una lista de espera de cinco o seis meses para los nuevos clientes", admite Sánchez, que advierte de que de acortarla se les complicaría aún más el trabajo. Su empresa se dedica sobre todo a las reformas generales de fachadas y cubiertas, además del cambio de ventanas.
Los datos autonómicos lo certifican. El portal de empleo de la Xunta retrata el desajuste entre los perfiles disponibles y los que demanda el tejido productivo. De sus más de 360 ofertas de trabajo, las vacantes de conductores y logística y las de personal de la construcción suman más del 26%.
En A Coruña, la administradora de fincas Laura Cabaleiro señala que, aunque para el mantenimiento o averías urgentes la respuesta todavía es "ágil", cuando se trata de intervenciones de mayor calado como fachadas, cambio de bajantes o reparaciones de cubiertas, que requieren una mayor inversión "es un proceso muy complicado". "La mayoría de empresas que contestan están saturadas. Si pides presupuesto a diez empresas solo una te contesta con una oferta", afirma Cabaleiro.
Las empresas de construcción son reticentes de trabajar con las comunidades, por los pagos y plazos, que se retrasan más al requerir la aprobación de una derrama, señala. "Optan por viviendas unifamiliares", dice la administradora. Aunque Cabaleiro no puede dar una cifra concreta, apunta que las obras "suelen retrasarse bastante" y que "muchos nos ponen en una lista de espera de meses, que depende de la obra".
Pérdida de ayudas
Los retrasos en las intervenciones hace que muchas comunidades de vecinos estén también perdiendo las ayudas necesarias para realizar obras de gran calada como de eficiencia energética. "Las ayudas una vez que te la conceden, si no cumples el plazo de finalización no te la van a dar", señala Suárez. Y es que, explica la presidenta, para las subvenciones se acaban requiriendo hasta tres presupuestos homogéneros sobre la misma intervención, además de los análisis técnicos, lo que pone a los propietarios en "serias dificultades".
El colegio apunta que estos retrasos no son "imputables" a los administradores de fincas. "Los administradores colegiados realizamos las liquidaciones, solicitamos los presupuestos reglamentarios, tramitamos las reclamaciones a los seguros el mismo día en que se produce el siniestro y hacemos un seguimiento continuo. Somos los primeros interesados en resolver los problemas, pero nos encontramos con un muro por la falta de profesionales en el sector", dice la institución.
La situación es todavía más complicada al tener en cuenta que en A Coruña la mitad de los pisos tienen más de 44 años, un parque inmobiliario muy envejecido. Estos inmuebles son "los que más necesidad tienen" de obras, apunta Suárez, pero en ello vive normalmente una población muy envejecida y que no tienen con la capacidad económica para hacer frente a inversiones tan grandes.
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