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El segundo entierro de un símbolo vazquista tras pérdidas millonarias: adiós al ascensor del Monte de San Pedro de A Coruña

El plan del Concello es convertirlo en un mirador cubierto desde el que explicar la historia de la ciudad

El elevador lleva cuatro años sin uso después de que el Ayuntamiento desembolsase durante años miles de euros anuales por las pérdidas

Costó 3,5 millones con un sobrecoste del 30%

El ascensor de San Pedro en A Coruña, este jueves

Casteleiro

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A Coruña

A Coruña se despide de uno de los símbolos del mandato de Francisco Vázquez, alcalde entre 1983 y 2006: el ascensor del Monte de San Pedro. Inaugurado --no sin polémica-- en 2007, ya con el socialista Javier Losada en María Pita, y acumulando pérdidas millonarias, cerrará y se convertirá en un mirador cubierto desde el que explicar la historia de la ciudad. Fuentes municipales informan de que "no es posible recuperarlo con la actual normativa, porque haría falta, por ejemplo, hacer una vía de evacuación a lo largo de todo el recorrido", por lo que tendrá un nuevo uso.

El ascensor, por el que el Concello desembolsó miles de euros anuales por las pérdidas que ocasionaba a su gestora, pasa definitivamente a la historia como lo hizo en 2020 el tranvía turístico, también herencia del vazquismo, que llevaba sin funcionar nueve años y cuyos raíles se han retirado parcialmente durante las últimas semanas. El popular Carlos Negreira decidió suspender el servicio después de un descarrilamiento ocurrido en julio de 2011. Para entonces, el déficit era de dos millones de euros.

Las pérdidas que acumuló el ascensor no se quedan atrás. El proyecto ya nació envuelto en polémica. Primero porque se empezó a construir sin licencia. Segundo, por su inversión, ya que se anunció que costaría 2,7 millones y finalmente tuvo un sobrecoste de 800.000 euros que elevó el gasto a 3,5 millones de euros. Tanto el PP como el BNG criticaron entonces esa actuación. Los nacionalistas incluso la calificaron de "despropósito". Pero el Ejecutivo socialista siguió adelante y lo inauguró en 2007. Lo hizo con retraso y unos días antes Losada se quedó atrapado durante una prueba, lo que volvió a encender las alarmas. Era solo el comienzo.

Estructura de cristal en San Pedro

Estructura de cristal en San Pedro / Casteleiro

Quien gestionaba el elevador era Miramar de San Pedro, que firmó un contrato con el Gobierno de Vázquez en 2005. Se hacía cargo no solo del ascensor, sino también de la construcción de un restaurante y su explotación y la prestación de los servicios de funcionamiento, limpieza y vigilancia del elevador y el mirador. El BNG calculaba entonces que, entre costes, sobrecostes y la obtención de los terrenos necesarios, la construcción de esta bola de cristal había supuesto unos 16 millones de euros. Según el contrato firmado, el Concello se comprometía a cubrir, si existía, el déficit de explotación. Primero la entrada al elevador era gratuita, pero después se fijó una tarifa de tres euros.

Un saco sin fondo

Tenía que ser Miramar la que presentase anualmente la liquidación y un informe que la justificase. No se cuestionaron estas cuentas hasta 2013, cuando el PP empezó a pedir documentación adicional y la concejal de Interior, Rosa Gallego, dudó de las facturas. Se alertó entonces de desfases en lo que pagaban las arcas públicas.

En 2010 el déficit era de 112.708 euros, que aumentó a 209.703 euros dos años después. En 2013, la situación empeoró, con pérdidas de 409.810 euros. El ascensor era ya un saco sin fondo. Ya con Marea Atlántica en María Pita, en 2016, se revisaron las cuentas y se fijaron unos nuevos criterios de precios y horarios. Hay que tener en cuenta que, antes de eso, Miramar registraba que se dedicaban "ocho horas de limpieza diarias, 350 días al año, en las instalaciones del elevador y del mirador". El precio era de 19,5 euros por horas, que pasó a ser de 12,93 horas. También se redujo el horario de limpieza: de ocho a dos horas diarias. El coste de la vigilancia también cayó de 18 euros a 14,5. Así se logró que el déficit cayese a la mitad, sobre unos 201.809 euros anuales.

Sobre las cuentas de 2010, 2011 y 2012, el interventor municipal certificó en octubre de 2015 que esos resultados no se ajustaban a la realidad. El enfrentamiento Concello-Miramar de San Pedro llegó los tribunales, lo que siguió afectando a las arcas municipales. Las pérdidas entre 2007 y 2013 costaron al Concello 2,38 millones.

Cambio de manos

En marzo de 2018, el chef Luis Veira, que tiene su restaurante con Estrella Michelin en esta ubicación, y el empresario José Blanco Castiñeiras asumieron la concesión de San Pedro. Su objetivo era darle un nuevo impulso a este espacio, atraer visitantes y reducir pérdidas. En un año, el ascenso registró una subida de un 30% en sus usuarios y el déficit por el elevador y la cúpula pasó a ser de 73.302 euros.

Parecía un nuevo camino, pero apareció otro obstáculo. El ascensor cerró en 2022 por causas técnicas y nunca volvió a abrir, a pesar de que el Concello informó en varias ocasiones de que haría obras para ponerlo en marcha otra vez. De hecho, en las cuentas municipales de 2024 figuraba una partida de 750.000 euros para su reforma. Nunca se ejecutó.

Ahora, casi dos décadas después de su inauguración, el ascensor se convertirá en un mirador cubierto.

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