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La pastelería de A Coruña que lleva las galletas de la abuela a Canadá y ya mira a China: "Queríamos traspasar fronteras"

Después de conquistar todas las provincias de España, esta confitería de Pedralonga da el salto internacional con una receta familiar y 100% gallega

Los trabajadores de esta confitería de Pedralonga, posando con sus galletas de nata.

Los trabajadores de esta confitería de Pedralonga, posando con sus galletas de nata. / Casteleiro

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Cuando sus nietos venían de visita, Avelina se ponía manos a la obra: recogía con cuidado la nata de la leche, la mezclaba con harina y un poco de azúcar y encendía el horno para hacer unas galletas con las que endulzarles la tarde.

Las carencias de la pequeña aldea de Carballo en la que había nacido le habían enseñado a crear platos a partir de lo poco que había en la alacena, incluido algún capricho abizcochado. El mismo que hoy espera en el puerto de carga para viajar hasta Canadá, donde se venderán a partir de ahora las que ya se han convertido en una marca en sí misma: las Gallegas de Nata, que han pasado de un pequeño obrador de la Avenida de Pedralonga a incursionar en el extranjero.

El país americano será el primero en disfrutarlas fuera de nuestras fronteras, pero otros puntos del globo ya han mostrado interés por comercializarlas. "Hemos tenido contacto con gente de China a raíz de una feria y estuvieron valorando venderlas ahí. También nos envían correos desde Estados Unidos preguntándonos dónde pueden comprarlas", cuenta uno de los nietos de Avelina, Pablo Suárez, desde la confitería Chaná.

De izquierda a derecha, las Gallegas de caramelo, nata y chocolate.

De izquierda a derecha, las Gallegas de caramelo, nata y chocolate. / Casteleiro

Allí, entre postres y pasteles personalizados, es donde se elaboran cada día estas galletas que llevan Galicia por el mundo. "Son ecológicas y solo tienen tres ingredientes, pero siempre estuvieron riquísimas, con esa nata tan buena que tenemos aquí. Nuestra abuela nos las hacía y quisimos recuperar la receta", explica el copropietario del obrador, que asegura que buscaba "un producto que no tuviera la fragilidad de una tarta", porque "queríamos traspasar fronteras". Y vaya si lo consiguieron.

Las Gallegas de Nata, un dulce coruñés en todas las provincias de España

Aunque las galletas de nata son "una receta típica que se hacía en las casas gallegas con lo que había", las que prepara esta pastelería coruñesa han sabido hacerse un hueco en los hogares de los más golosos. Primero, en Galicia, y después poco a poco por España, donde se pueden encontrar estos bocados "del tamaño de una moneda" en las tiendas gourmet "de todas las provincias".

Para surtir sus despensas, Suárez y su familia elaboran cada mes "unos cuantos miles", pero cuidando que el proceso continúe siendo artesano. "Esto no es una fábrica, es una pastelería con gente que elabora cada día todo tipo de pasteles. La mayoría somos primos, hermanos o tíos", apunta el repostero, al que lo que le importa no es tanto crecer, sino "la estabilidad" y que "esto no sea cosa de un día".

Por el momento, no parece que las Gallegas vayan a desaparecer de sus estantes. Estas galletas tradicionales de Galicia representan ya "la mitad de la facturación" del obrador, que las prepara desde hace cerca de seis años junto a postres para cumpleaños, bodas y otras citas.

Fue en la pandemia cuando empezaron a materializarse, después de que los eventos en los que Chaná está especializada se detuvieran. "Nosotros no somos una pastelería típica, más bien funcionamos por encargo. La idea la teníamos, pero no había tiempo, y en la pandemia tuvimos margen para desarrollarla. Fue mucho trabajo y muchas horas", admite el repostero.

"Un éxito desde el minuto uno"

Las innumerables catas y pruebas a las que sometieron a este postre coruñés merecieron la pena. Dice Suárez que el dulce "fue un éxito desde el minuto uno", y que se ha convertido en un clásico "para regalar" o ponerse las botas.

Al estar en un obrador "con todas las materias primas a mano", innovar es fácil y les ha permitido complementar la receta clásica con nuevos sabores. Sus Gallegas de chocolate, de caramelo salado y de pistacho y nata conviven ahora con las originales en envases y latas con toda clase de formas, cuyos tonos han provocado más de una anécdota en las ferias de gastronomía.

Algunos de los envases de galletas de la confitería Chaná, en A Coruña.

Algunos de los envases de galletas de la confitería Chaná, en A Coruña. / Casteleiro

"Por los colores [blanco y azul] nos confunden mucho con Bonilla y, como coincidimos mucho con ellos en las ferias, la gente les pregunta si es que también hacen galletas", cuenta entre carcajadas Suárez, que no ha dudado en mirar a los grandes para profesionalizarse "cada vez más" y afrontar la gestión de su nueva línea de negocio.

El toque artesano no necesitó entrenamiento, porque ya le venía de serie. Cuando emigró a Uruguay para reunir algo de dinero, su abuela se puso a trabajar en una panadería, y sus propios padres, Gloria y Gerardo, continuaron el linaje repostero en A Coruña creando Chaná junto a su tía Carmen.

En esta confitería es donde creció Suárez, trasteando entre pasteles igual que hoy hace su hija. Su padre ya no está y falta también la abuela Avelina, pero las galletas de nata llevan un poco de cada uno y mucho de la tierra. "Si no estuvieran a la altura de Galicia, no les habríamos llamado Gallegas".

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