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Los 600 metros de A Coruña con mayor peligrosidad: "Aquí hay que conducir con mil ojos"

La calle Ramón y Cajal acumula 15 accidentes en el último año, la mayor siniestralidad de las 13 grandes arterias de A Coruña respecto a su longitud. Los usuarios alertan de falta de señalizaciones en el carril bici y falta de visibilidad en zonas clave

Napoleón García, rider de A Coruña

Napoleón García, rider de A Coruña / Casteleiro

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A Coruña

"En esta calle coinciden coches, bicicletas y peatones, y cualquier despiste puede acabar mal", explica Napoleón García. El joven recorre Ramón y Cajal varias veces al día sobre su moto como repartidor. No sabe las cifras de accidentes de la calle pero sí tiene claro cuáles son los puntos donde hay que extremar la precaución en esta vía.

Los datos de la memoria de la Policía Local de 2025 sitúan a la calle Ramón y Cajal como la vía con mayor concentración de accidentes por metro de la ciudad, 15 accidentes el año pasado en apenas 600 metros que mide la vía. Sin embargo, esa realidad pasa desapercibida para buena parte de quienes viven o trabajan en la zona. La mayoría asegura que "no presencia siniestros con frecuencia", aunque casi todos acaban señalando los mismos lugares cuando hablan de situaciones de riesgo.

El punto que más se repite es el cruce con la avenida de Oza y la rotonda de la Casa del Mar. Allí confluyen vehículos, autobuses, bicicletas, taxis y un intenso tránsito de peatones durante buena parte del día. Napoleón reconoce que siempre había asociado la mayor siniestralidad a otras grandes avenidas. "Pensaba que habría muchos más accidentes en Alfonso Molina", comenta. Aun así, asegura que en la salida de la rotonda sí ha visto varios choques. "En esa incorporación sí he visto accidentes. Es complicado incorporarse y cada vez que paso por ahí alguien pita", asegura.

José Luis Alonso, peatón de la calle Ramón y Cajal

José Luis Alonso, peatón de la calle Ramón y Cajal / Casteleiro

Como motorista, también llama la atención sobre el estado de la carretera. Explica que algunos tramos presentan numerosos baches y obligan a conducir con especial cuidado. "Para los que vamos en moto es una calle complicada porque el pavimento está bastante deteriorado. Hay que ir con mil ojos por que o cruza alguien corriendo o hay un bache grande", afirma.

La convivencia con los ciclistas

Pero si hay un elemento que aparece una y otra vez en las conversaciones es el carril bici. Mientras observa el paso de peatones del cruce con la avenida de Oza, Napoleón recuerda haber visto frenazos de ciclistas para evitar atropellos. A su juicio, la convivencia entre bicicletas y peatones genera momentos de confusión. "A veces no queda claro quién tiene prioridad y eso provoca situaciones de peligro", explica.

Paloma Martínez también apunta directamente a ese punto. Conduce habitualmente por la zona y asegura que el resto de la avenida no le transmite una sensación especial de peligro, aunque sí ese cruce. "Sobre todo por el carril bici. Las bicicletas aparecen desde distintos sentidos y tienes que estar muy pendiente. No hay un semáforo que las regule", comenta.

Javier, vecino del barrio desde hace años, coincide en que el problema no está tanto en la circulación como en la visibilidad. Señala los setos situados junto a la rotonda de El Corte Inglés, que, según explica, dificultan ver a los ciclistas cuando un vehículo gira. "Yo me libré de llevarme uno por delante porque iba despacio. Si no vas atento, no los ves hasta el último momento y te los puedes llevar, no sería al primero que le pasa", relata.

Cruce de una de las principales vías de A Coruña, Ramón y Cajal

Cruce de una de las principales vías de A Coruña, Ramón y Cajal / Casteleiro

También cree que algunos usuarios del carril bici contribuyen a generar situaciones de riesgo. "Hay ciclistas que respetan las normas, pero otros cruzan aunque el semáforo esté en rojo. Igual que hay conductores o peatones que también se despistan. Aquí todos tienen que poner de su parte", sostiene.

José Luis Alonso, que trabaja en las inmediaciones y pasa a diario por Ramón y Cajal, reconoce que las cifras le sorprendieron. "No tenía esa percepción, no da la sensación de que haya mucho accidente", admite. Lo que sí recuerda son pequeños encontronazos entre conductores y ciclistas en el cruce con la avenida de Oza. "He visto alguna discusión porque uno pensaba que tenía prioridad y el otro también, pero poco más", explica.

Los peatones tampoco creen que sea una calle especialmente insegura para caminar. La mayoría considera que los pasos de cebra se respetan, aunque José Luis reconocen que "siempre hay quien intenta cruzar cuando el semáforo está a punto de cambiar". Javier recuerda, además, que hace unos años uno de los semáforos de la zona apenas dejaba tiempo suficiente para que las personas con movilidad reducida completasen el cruce, un problema que terminó corrigiéndose. "Ahora hay algo más de tiempo pero aun así hay mucha gente que cruza por donde quiere y luego, pasa lo que pasa", apunta.

Las cifras sitúan a Ramón y Cajal en la vía principal de la ciudad con mayor concentración de siniestros en relación con su tamaño, pero quienes la recorren cada día dibujan una realidad más matizada. Hablan menos de accidentes que de pequeños sustos, de frenazos, de cruces con poca visibilidad y de la convivencia entre coches, bicicletas y peatones en uno de los puntos con más movimiento de A Coruña.

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