El Interrail se afianza entre los jóvenes de A Coruña gracias a las agencias: "Se trata de dar seguridad a los padres"
El modelo de viaje, que atrajo a 36.000 jóvenes en España con el programa Verano Joven, se orienta ahora a planes culturales y deja atrás la espontaneidad previa. Profesionales del sector señalan que las nuevas generaciones delegan aspectos cruciales del viaje, valorando la organización profesional para garantizar la tranquilidad familiar.

Las coruñesas Terry Fernández, segunda por la izquierda, y Antía Teijo, primera por la derecha, durante su Interrail. / LCO
El Interrail, ese modelo de viaje en tren a través de diferentes países de Europa, atrajo a más de 36.000 jóvenes beneficiarios del programa Verano Joven en España desde 2023, según datos del Ministerio de Transportes. El órgano informa que esta cifra puede aumentar debido a que los criterios para contabilizar en el año 2025 cambiaron, además de sumar los billetes comprados sin el descuento del Gobierno central. El Interrail echó a andar en marzo de 1972 con pases por 21 países y, desde entonces, los jóvenes del continente se han enrolado en esa aventura. En A Coruña, existe una empresa dedicada con especial atención a programar estos viajes, la agencia Embajador, y los profesionales admiten que ha habido "un cambio de mentalidad" a la hora de programar el recorrido.
El director general de la agencia Embajador, Óscar Regal, es claro y señala "un cambio absoluto de paradigma en el Interrail". "Ahora se deja en manos de profesionales y terceros aspectos cruciales del viaje. Los jóvenes y sus familias confían más que nunca y valoran en nosotros porque no tienen todo el tiempo para organizar. Se trata de dar seguridad a los padres. Nosotros les damos los planes en mano, desde los más baratos a otros más preparados", avanza.
"Entre los cambios más destacables, los jóvenes quieren alojamientos como apartamentos y hoteles con zona comunes, en lugar de albergues, y en ubicaciones centrales de la ciudad. Viajan con seguros y contratan teléfonos de asistencia 24 horas, con grupos de WhatsApp en los que figuramos también nosotros. Se prima la tranquilidad, antes era a lo loco y sin predefinir el viaje", expone Regal.
La agencia coruñesa, especializada en Interrail hace casi una década, asegura trabajar con alrededor de 600 plazas cada año a nivel nacional y "un target bastante reconocible, jóvenes entre 18 y 24 años". El 70% de las reservas se concentran entre septiembre y octubre y, lo más frecuente, es contratar un recorrido de doce a catorce días. "Las tarifas son diversas y todo depende del servicio, pero la media ronda de los 1.200 a los 1.600 euros", indica Regal. El servicio incluye todo "desde el momento en que llegas a la estación, con todos los traslados, las reservas de pernocta, los cambios de trenes y horarios".

Las viajeras coruñesas Terry Fernández y Antía Teijo durante la parada en Berlín de su Interrail / LCO
Cuando la Unión Internacional de Ferrocarriles creó el Interrail para conmemorar su 50º aniversario y moverse con un solo billete por Suiza, Italia, Francia o la antigua Yugoslavia era un reclamo para los jóvenes. La edad límite comenzó en 21 años, que pronto se amplió a 23 y así progresivamente hasta el modelo actual sin máximo, pero sí descuentos por tramos. Con la caída de la Unión Soviética, los destinos se multiplicaron hasta los 33 países hoy en día y la organización estima en 10 millones los participantes desde la creación.
"La ruta más frecuente ahora incluye destinos de Centroeuropa, con París, Praga o Budapest. Hay un montón de opciones, pero los recorridos cada vez se orientan más a planes culturales y no tan lúdicos. Se ha dejado de viajar a Palermo para ir a la discoteca, por ejemplo. Ahora importa porque los jóvenes están muy preparados", argumental Regal.
El Interrail a través de agencia
Para Terry Fernández y Antía Teijo, dos jóvenes de A Coruña que realizaron recientemente el Interrail, recurrir a la agencia Embajador fue una operación para su propia tranquilidad y las de su familia, al tiempo que "no se restringía nada". "La idea fue totalmente nuestra, de hecho mis padres desconocían este tipo de viaje. Hubo ciertas preocupaciones en un principio por su parte pero al final nos dieron el visto bueno, eso si con la condición de hacerlo por agencia para quedarse tranquilos. Nos gestionaron todo lo gordo: los pases de tren, las reservas de asientos, los enlaces y los alojamientos", explica Antía.
La motivación de estas jóvenes coruñesas llegó como "fin de ciclo a la etapa escolar" en compañía de sus amigas. "Sin duda es un viaje que aporta mucha madurez y soltura y una buena primera toma de contacto con el mundo real", puntualiza Antía. Por un lado, Terry conoció el Interrail a través de sus primos mayores y "prácticamente todo el mundo" en su entorno lo había realizado. En el caso de Antía, la idea llegó a través de sus amistades.
"Se valora mucho haber contratado una agencia porque es una liberación no tener que buscar cada detalle del viaje. Aunque lo más importante es a la hora de que haya un problema, la agencia rápidamente busca una solución. En nuestro caso, perdimos un tren y enseguida teníamos otro. En ese tren hubo un error y se separaron vagones para direcciones opuestas, y de nuevo la agencia nos buscó otro. Todo esto en la misma mañana; y es cierto que si fuera por nuestra cuenta no sería tan rápido, además de que conseguían la reserva de asientos en esos dos nuevos trenes. En mi caso soy mayor de edad, pero tengo amigas que no, y la agencia da una seguridad distinta a la hora de viajar siendo menor", indica Terry.

Terry Fernández y Antía Teijo, coruñesas en el Interrail. / LCO
"Prácticamente, todos los grupos que conozco que hayan hecho este viaje lo han gestionado mediante una agencia. Es una opción súpertípica para evitar líos o estafas con reservas en verano y ofrece mucha tranquilidad tanto a nosotros que nos vemos más solos", expone Antía.
El día a día por Europa
Ambas jóvenes viajaron desde A Coruña el día 7 de julio y regresaron el 22 por la noche. Su ruta fue París, Ámsterdam, Berlín, Praga, Viena, Budapest y Malta. "Miramos la posibilidad de acabar en Split en vez de Malta, pero preferimos cambiar. También estudiamos la posibilidad de hacer o no París y Viena, pero decidimos ir a las dos ciudades, y fue la mejor elección", detalla Terry. También coinciden al señalar Ámsterdam como su destino favorito en el viaje y señalan "que tiene encanto en sí".
"Sin embargo, el lugar en el que me habría gustado pasar más tiempo es Malta, el viaje se hace intenso y terminar en la playa con un ambiente más relajado es una gozada. El transporte en avión nos quitó mucho tiempo para realmente disfrutar de la ciudad", confiesa Antía.
"Nosotras nos levantamos siempre a una hora temprana para aprovechar al máximo nuestros días en cada destino. Salíamos a ver lo que teníamos planeado, según el itinerario que nosotras nos hicimos. También es cierto que no solíamos pasar por el hotel al mediodía, por lo que se podían aprovechar más los días. Por la tarde también visitábamos la ciudad, y a la noche salíamos de fiesta, pero siendo conscientes de que al día siguiente había que aprovecharlo. Son pocos días en cada destino, al final si te quedas durmiendo te pierdes la ciudad", comenta Terry.
Entre lo fundamental antes de lanzarse a la aventura, las dos viajeras coinciden en "decidir las ciudades que de verdad quieres y no dejarte llevar por las rutas famosas sin pensarlo". "Son pocos días, pero si se aprovechan cunden mucho", apunta Terry. Por su parte, Antía indica que antes de esta experiencia no se atrevería a repetir sin la asistencia de una agencia como Embajador, pero ahora sí, aunque se reconoce como una persona "muy planificadora".
El Interrail de antes, una aventura día a día
Pilar Ozores fue viajera de Interrail hace 30 años y opina que "con la agencia se pierde un poco la idea original". "Realicé el Interrail en 1997 y fuimos por Francia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Entonces era más complicado moverse. Viajamos de A Coruña a la frontera con Francia y luego subimos a París. Íbamos con mucha ilusión, aunque la vuelta fue dura. Estamos en la esquinita de Europa y eso influye. Repetimos en 1999, por Italia, e hicimos el desplazamiento en avión, y fue muy distinto esa vez", detalla Ozores.

La viajera Pilar Ozores durante su Interrail por Italia en los años 90. / LCO
El Interrail de antes, una aventura día a día
Pilar Ozores fue viajera de Interrail hace 30 años y opina que "con la agencia se pierde un poco la idea original". "Realicé el Interrail en 1997 y fuimos por Francia, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Entonces era más complicado moverse. Viajamos de A Coruña a la frontera con Francia y luego subimos a París. Íbamos con mucha ilusión, aunque la vuelta fue dura. Estamos en la esquinita de Europa y eso influye. Repetimos en 1999, por Italia, e hicimos el desplazamiento en avión, y fue muy distinto esa vez", detalla Ozores
"Cuando fuimos a Ámsterdam no teníamos nada reservado y al llegar, en la estación, la gente se acumulaba y te ofrecía alojamiento. Algunos incluso ponían su casa. Recuerdo que nosotros lo intentamos con un señor, pero resultó que su casa era un barco y no nos gustó. Viajábamos con guía turística, las clásicas de Lonely Planet, y ahí mirábamos los albergues. En esas guías lo tenías todo, te ayudaban a crear una idea preconcebida del lugar", indica Ozores.
Esta viajera recuerda la guía de papel, "te servías para todo con ella", y cómo se recorrían grandes distancias "por ahorrarte unas monedas". "Así conocías muchos museos o lugares que no eran las capitales en sí mismas. Ahora con la agencia es más cómodo y el concepto del viaje cambió, es distinto. Lo que buscan las nuevas generaciones se perdió", aprecia Ozores, que ya en su momento compartió albergue con un hombre de 60 años, "nos parecía una rareza", y jugó al ping-pong con refugiados de la guerra de Yugoslavia.
"Vimos cosas muy distintas a las que podíamos ver por aquel entonces aquí. El idioma era una gran barrera, el inglés no estaba tan normalizado. Volvimos con un montón de cosas nuevas en la cabeza. Para eso sí nos sirvió el Interrail", puntualiza.
Ozores encuentra en el servicio de las agencias de viajes especializadas una solución porque "hay gente que no quiere romperse la cabeza". Pese a esta tendencia, ella sigue recomendando el Interrail y considera que "lo ideal es un punto medio entre lo de antes y lo de ahora". "Lo que esta experiencia pide es ir a la aventura con planificación y antelación, pero sin perder ese punto de estar en el terreno", resuelve.
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