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El Oceanográfico de A Coruña muestra sus tripas: así avanza su reforma tras 20 años de espera

Arrancan las obras de rehabilitación integral en el inmueble del muelle de As Ánimas, que tras el vaciado interior saca a la luz casi dos décadas de humedades y parones presupuestarios

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A Coruña

El Centro Oceanográfico de A Coruña ha quedado al desnudo. Las obras de rehabilitación integral, iniciadas este verano tras una espera que se ha prolongado durante casi dos décadas, avanzan ya en el interior del emblemático inmueble situado frente al muelle de As Ánimas. La imagen del avance de los trabajos, que han contado con un presupuesto de 5,6 millones de euros, no dejan lugar a dudas: el edificio muestra ya sus costuras, completamente vaciado, en el primer paso para subsanar los problemas estructurales acumulados durante años.

La estampa del espacio diáfano deja al descubierto el deterioro al que ha estado expuesta este edificio de arquitectura brutalista proyectado en los años 70 por Vicente Roig. Décadas de actividad investigadora combinadas con el salitre, el oleaje del dique y las humedades generadas por los antiguos cultivos marinos habían dejado la estructura en una situación límite.

Los trabajos en ejecución corren a cargo de la empresa Ogmios Proyecto, adjudicataria de la obra promovida por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el Estado, que que deberá finalizar las obras a mediados de 2027. Esta intervención pone fin a un dilatado conflicto administrativo que arrancó en 2008 tras descartarse la construcción de una nueva sede que llegó a estar presupuestada en 10 millones de euros y sucederse varios proyectos de reforma que nunca llegaron a ver la luz.

Vista del interior del Centro Oceanográfico.

Vista del interior del Centro Oceanográfico. / CASTELEIRO

Las tripas que hoy quedan al aire revelan las razones de urgencia que motivaron la actuación. Y es que el diagnóstico técnico previo señalaba "patologías importantes" en la fachada norte, problemas severos de humedad, falta crónica de ventilación y climatización (lo que obligó durante años a recurrir a sistemas individuales de bajo rendimiento) y una distribución laberíntica dividida en ocho plataformas comunicadas por escaleras dispersas. A ello se sumaban incumplimientos en materia de accesibilidad, seguridad e incendios, con laboratorios que ni siquiera disponían de duchas de emergencia.

Ahora, la intervención busca reordenar el espacio para adaptarlo a la normativa y rescatar la esencia arquitectónica con la que fue concebido el edificio. El proyecto busca recuperar la presencia simbólica del agua inundando la cubierta para proyectar sus reflejos en el suelo del patio interior, que volverá a ser el gran espacio de bienvenida al centro.

Mientras los operarios avanzan en la fase de demolición y retirada de tabiquería antigua, la imagen del Oceanográfico diáfano marca un punto de no retorno para que A Coruña recupere, casi dos décadas después, un centro de investigación marina a la altura de la normativa y de la era actual.

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