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A Coruña revive el eclipse total de 1912 con la misma fascinación que hace 114 años: "Las gentes clavan su vista al Sol"

Los catalejos y los cristales ahumados fueron los utensilios utilizados el siglo pasado para observar el acontecimiento astronómico que se repite 114 años después

Vista de la plaza de Pontevedra a principios del siglo XX

Vista de la plaza de Pontevedra a principios del siglo XX / Archivo Histórico Municipal

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A Coruña

A Coruña vivió el 17 de abril de 1912 un eclipse total como el que se producirá este miércoles 12 de agosto. Este suceso en su momento también atrajo la misma curiosidad que está generando a día de hoy, y los periódicos coruñeses de la época, como El Noroeste o El Eco de Galicia, explicaron en sus páginas cómo vivió la ciudadanía coruñesa este fenómeno astronómico.

Uno de los puntos donde se podía observar el fenómeno era el Observatorio del Instituto, en el antiguo Instituto de Segunda Enseñanza de la calle Herrerías, en la Ciudad Vieja. Desde el viejo edificio se veía toda la urbe. "Se ve la ciudad entera, el trazo de unas calles, la aglomeración de tejados... y el Orzán con la eterna cinta blanca de espuma", explicaba El Noroeste.

También indicaba qué métodos usaba la gente para mirar el eclipse. "Unas jovencitas miran al cielo a través de unos trozos de vidrio ahumado", señalaba. La población que no disponía de los instrumentos adecuados usaba cristal ahumado, siendo la forma más segura de ver el eclipse sin hacerse daño en los ojos.

Un día de clase en los colegios

Al coincidir en día lectivo durante el curso escolar, algunos colegios aprovecharon el fenómeno para dar una lección de astronomía a sus alumnos. "La explanada de la Torre de Hércules y el Campo de la Estrada fueron los puntos preferidos por el público. Allí se situaron los alumnos de algunas escuelas con sus profesores, quienes les fueron explicando las distintas fases del eclipse a medida que este se iba desarrollando", escribía El Noroeste.

Muchos vecinos y forasteros vivieron el fenómeno desde los muelles, los balcones, las azoteas y hasta en algunos tejados. La ciudad se encontraba emocionada por vivir esta experiencia. "Las calles estaban muy animadas, por todas ellas se veían a los vecinos con catalejos y cristales ahumados mirando al cielo", comunicaban los diarios. Entonces, al igual que ahora, nadie se quería perder este acontecimiento. "En algunas oficinas se dio asueto a los empleados para que pudiesen observar el fenómeno, que no volverá a registrarse igual en lo que resta de siglo", escribían.

Emoción y curiosidad

Un cronista de El Noroeste relató en primera persona cómo vivió el fenómeno astronómico: "En el momento álgido del eclipse, cuando el sol es una hoz afilada, en lo alto, corre un vientecillo sutil y las cucharas del anemómetro se persiguen durante unos segundos. Diríase que todo el pueblo ha callado en aquel momento extraordinario", indicaba el periodista.

También señalaban la curiosidad e intriga que había entre la población mientras sucedía el eclipse. "Las gentes clavan su vista al Sol, con una suave emoción interna y de la naturaleza toda muda. El fenómeno que fue curiosísimo, despertó un interés muy vivo".

Este suceso también alborotó a las aves del entorno debido al cambio meteorológico abrupto. "En el momento de la máxima ocultación del Sol se produjeron todos los fenómenos que son de rigor en estos casos: decreció la luz cenital hasta oscurecerse como si anocheciese, cantaron los gallos, huyeron asustados los pájaros a refugiarse en sus nidos, atravesaron las gaviotas de la bahía al Orzán y se sintió el frío con mayor intensidad", explicaban en el diario.

Desde el comienzo del siglo XX la ciudad fue testigo de distintos sucesos astronómicos. "Para los hombres de este siglo ha tenido el cielo cierta consideración de sus incomparables fenómenos. Hemos presenciado el eclipse de 1905, el paso del cometa Halley y ahora este segundo eclipse que para nosotros los coruñeses no ha tenido la misma solemnidad que el anterior, pero que, sin embargo, nos ha ofrecido ayer un espectáculo emocionante", señalaban.

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