El Helimer 401 abre sus puertas en A Coruña para enseñar a las familias qué ocurre en un rescate: "Nos han explicado cómo trabajan... ¡Es una pasada!"
La jornada de puertas abiertas de Salvamento Marítimo en la Torre de Hércules permitió conocer de cerca el helicóptero de rescate marítimo y su equipamiento

Inés Vicente Garrido
Lo habían visto muchas veces desde abajo. Algunos reconocen el sonido antes incluso de levantar la cabeza. Otros lo siguen con la mirada desde la playa cuando se dirige hacia el mar. Este jueves, sin embargo, el Helimer 401 cambió de perspectiva. Durante unas horas dejó de ser el helicóptero que aparece en el cielo cuando hay una emergencia para convertirse en un lugar que las familias y coruñeses podían recorrer por dentro.
La Rosa de los Vientos, junto a la Torre de Hércules, acogió este jueves una jornada de puertas abiertas de Salvamento Marítimo. Entre las 11.00 y las 14.00 horas, vecinos y visitantes pudieron conocer el helicóptero, hablar con los profesionales y descubrir parte del material con el que se realizan los rescates. Una actividad especialmente pensada para acercar a la ciudadanía un trabajo que habitualmente solo se hace visible cuando algo ocurre en el mar.
La mayor parte de los visitantes llegó con una mezcla de curiosidad y desconocimiento. Para los niños, el atractivo era poder entrar en un helicóptero de verdad. Para los padres, la oportunidad servía también para explicarles qué hay detrás de ese aparato que tantas veces han visto sobrevolar A Coruña. "Mi amiga me mandó ayer el enlace y por eso vinimos", contaba Gabriela Pérez, una de las madres que se acercó con su hijo.
Nunca había tenido la posibilidad de entrar en una aeronave de Salvamento Marítimo. "Simplemente por poder meterte dentro ya merece la pena. Te permite sentirlo un poco más y ver cómo trabajan. Nos han explicado todo, cómo trabajan, todo el equipo... ¡Es una pasada!", explicaba mientras su hijo recorría el interior y hacía fotografías a todo el material con una sonrisa.

Rubén Fernández con sus dos hijos visitando el Helimer 401 / Casteleiro
En otra familia, la visita fue todavía más improvisada. "Estábamos en casa y escuché el helicóptero. Cuando lo escucho muy seguido, busco el Helimer y hoy, la primera noticia que me salió, fue que había puertas abiertas. Dije: pues nos vamos", relata Rubén Fernández.
No tuvieron que pensárselo demasiado. "Es la primera vez que vemos un helicóptero por dentro y que podemos estar dentro. Al final es una actividad muy divertida y una oportunidad que no podemos dejar pasar, porque oportunidades de estas hay muy pocas", explicaba el padre.
De verlo volar a descubrir qué lleva dentro
La visita permitió comprobar que el interior de un helicóptero de rescate tiene poco que ver con el espacio de una aeronave convencional. Cada elemento responde a una función concreta y buena parte de las explicaciones se centraron en el material que utilizan los rescatadores cuando tienen que sacar a una persona del agua.
Los niños fueron los que más preguntas hicieron. Javier acudió acompañado de sus dos hijos, la más pequeña se quedó especialmente sorprendida con uno de los dispositivos utilizados para izar a las personas durante un rescate. Su descripción fue mucho más sencilla que cualquier explicación técnica: "Había uno que nos gustaba un montón, que era como un pañal".
También descubrió que muchos de los elementos que había dentro tienen que estar preparados para utilizarse en cuestión de minutos. La tripulación del Helimer no puede permitirse largos tiempos de preparación cuando recibe una emergencia. "Nos explicaron que si hay un rescate tienen que recoger todo rapidísimo, prepararse y en quince minutos tienen que estar volando", relataba emocionada.

Jornada de puertas abiertas del Helimer 401 / Casteleiro
Salvamento Marítimo se encarga de la seguridad de la navegación, el salvamento de la vida humana en el mar y la protección del medio marino. Para ello cuenta con distintos medios, entre ellos helicópteros y embarcaciones que se movilizan según las características de cada emergencia. En A Coruña, el Helimer 401 forma parte de ese dispositivo de respuesta.
Pero para los niños que acudieron a las puertas abiertas, todo eso empezó de una forma mucho más amena. Pudieron tocar los mandos, sentarse dentro y descubrir qué es lo que lleva un helicóptero cuando sale a buscar a alguien.
Los hijos de Javier ya habían visto el Helimer desde tierra. "Lo habíamos visto por A Coruña, pero nunca lo habíamos tenido tan cerca. Además, lo vimos aterrizar, mola un montón", contaban. La experiencia le permitió "pasar de reconocerlo en el cielo a conocerlo desde dentro".
Un helicóptero nuevo frente al recuerdo
Entre los visitantes hubo también una familia para la que la jornada tenía un significado particular. Dos hijos y tres nietas de un antiguo piloto de Salvamento Marítimo de A Coruña acudieron con las niñas más pequeñas para que conocieran por primera vez un helicóptero de rescate. El padre de la familia falleció el año pasado en un accidente y había dedicado buena parte de su vida a pilotar el antiguo S-61.

Los hijos de un expiloto de Salvamento Marítimo Jorge y Virginia con sus familiares / Casteleiro
La familia conoce el mundo del Salvamento Marítimo desde dentro. "Lo hemos vivido desde pequeños. Nosotros nos criamos viendo los helicópteros de salvamento", explicaba Virginia, una de las hijas del expiloto. De hecho, algunos de ellos habían visto ya el helicóptero que ahora sustituye al que pilotaba su padre, aunque la comparación se hace inevitable.
El actual Helimer 401 es más moderno y cuenta con más tecnología, pero el antiguo sigue teniendo un lugar especial en la familia. "Este tiene muchas cosas distintas, es mucho más moderno, pero el otro era más chulo", reconoce Jorge, otro hijo del expiloto.
El motivo no tiene que ver con las prestaciones. "Aquí tienes que ir sentado, en el otro podías ir de pie y tenía su encanto", explicaba entre risas. Y, sobre todo, era el helicóptero que pilotaba su padre. "Él pilotaba solo el 61, no llegó a pilotar este porque ya estaba jubilado", recordaban.
Por eso las puertas abiertas tenían también un objetivo familiar. Las hijas de Virginia nunca habían podido entrar en un helicóptero de Salvamento Marítimo y querían que conocieran de cerca una parte importante de la vida de su abuelo. "Mi padre se jubiló y no dio tiempo a que ellas vieran el helicóptero. Entonces, aprovechando que está aquí, dijimos que vamos a venir y que vean en lo que trabajaba su abuelo", contaba la coruñesa.
Las niñas recorrieron el interior, escucharon las explicaciones y descubrieron algunos de los elementos que tantas veces habían aparecido en las historias familiares. La profesión de su abuelo forma parte de sus recuerdos aunque ellas no hayan vivido aquella época de la misma manera.

Tatuajes de los familiares de un expiloto del antiguo S-61 / Casteleiro
El Helimer 401 tiene previsto realizar por la tarde, entre las 19.00 y las 20.00 horas, un ejercicio rutinario en la playa de Riazor junto a la unidad marítima de Bomberos de A Coruña y el servicio de vigilancia de playas. Para muchos de los niños que han pasado por el helicóptero durante la mañana, es la oportunidad de verlo después en su entorno habitual: sobrevolando la costa y participando en una operación simulada.
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