Adormideras, un pequeño "paraíso" que sus vecinos quieren conservar: "Lo mejor es que no es una calita masificada"
Los usuarios de la playa de Adormideras destacan su belleza y el encanto de ser un espacio urbano poco conocido, lo que fomenta un ambiente de comunidad entre los visitantes habituales además de destacar toda la vida marina que tiene

Gus de la Paz
"Es un paraíso muy cerca de casa y escondido". Juanjo Lado no necesita muchas palabras para explicar el encanto de la cala de Adormideras. En una ciudad de playas grandes, abiertas y muy concurridas en verano, este pequeño arenal juega otra liga. Aquí el espacio es reducido, la gente se coloca casi siempre en los mismos lugares y quienes llevan tiempo viniendo terminan reconociéndose.
No hace falta demasiado para pasar la tarde. Una toalla, los niños, un libro o unas gafas de buceo. El resto lo pone la propia cala. "Me parece preciosa; muy, muy bonita. Es pequeña y está dentro de la ciudad, en un casco urbano. Además, es bastante desconocida, y yo creo que eso le da también encanto", explica Daniel Santalla, que lleva dos veranos viviendo en A Coruña y ha hecho de este lugar uno de sus sitios habituales para desconectar.
Adormideras tiene algo que sus usuarios valoran por encima de casi cualquier servicio. Es pequeña, recogida y tranquila. Y aunque muchos de los que bajan a la arena son habituales, no todos viven en las inmediaciones. Hay personas que llegan desde otros barrios y clientes del hotel próximo que descubren la cala durante su estancia. "Normalmente siempre es la misma gente, pero no todos son del barrio. Es decir, hay mucha gente que cogen su coche o un autobús y se acercan porque les gusta la playa y la conocen, y ya son como uno más de la familia", cuenta Alba Fernández, que lleva años acudiendo a la cala de Adormideras.

Daniel Santalla, usuario de la playa de Adormideras / Gus de la Paz
Ese ambiente es parte del atractivo. Los usuarios se reconocen, se saludan y "saben quién suele ocupar cada zona". "Al final creo que todos somos vecinos, viene mucha gente también del hotel y, bueno, siempre hay quien la descubre, pero al final la mayoría somos gente que viene desde hace años", explica Andrés.
Juanjo también habla de esa relación entre los usuarios. A su juicio, una parte importante de quienes acuden a Adormideras durante todo el año tiene una actitud especialmente cuidadosa con el entorno. "La mayoría de los usuarios son muy cuidadosos. Todo el mundo cuida la playa y, de hecho, hay gente que si ve alguna cosa, colillas y tal, las recoge. Yo creo que es de las playas más cuidadas porque normalmente los habituales son los de siempre", señala.
El problema llega después del invierno. Si hay una reclamación que se repite, no tiene tanto que ver con la basura que dejan los usuarios como con la atención que recibe la cala a lo largo del año. Alba considera que el momento más evidente es el inicio de la temporada de verano, cuando el estado de la playa permite comprobar qué ha dejado el invierno. "Lo peor es un poco la falta de cuidado. Podría cuidarse más. Sobre todo después del invierno, cuando empieza la temporada de verano. Debería venir por aquí la gente del Ayuntamiento o quien sea, para echar un vistazo y recoger un poco lo que haya traído el mar o las porquerías que haya del invierno", reclama.
Juanjo coincide en que la limpieza tiene unas características particulares por la propia configuración del lugar. Los servicios deben acceder por las escaleras y retirar los residuos a pie. Aun así, asegura que no considera que Adormideras "sea una playa especialmente sucia".

La playa de Adormideras / Gus de la Paz
Para él, el problema no está tanto en el uso diario como en determinadas actuaciones que han modificado el aspecto del espacio. El usuario denuncia que durante los últimos años una persona del entorno ha retirado piedras del espacio de la playa y considera que esa intervención ha tenido consecuencias sobre el ecosistema. "Todas estas piedras aguantaban primero la arena para que no se fuera excavando más. Mantenían una vida dentro del mar que se ha perdido", sostiene.
Su preocupación no se limita a la estética. Lo que más le inquieta es el efecto que puede tener retirar elementos naturales de una cala pequeña, tanto sobre la arena como sobre la vida marina que se encuentra alrededor de las rocas.
Juanjo asegura que llegó a advertir personalmente a la persona que estaba realizando estos trabajos y que también avisó a la Policía Municipal. "Lo vi haciéndolo un día que vine y le dije que no lo hiciera. No digo que haya mala intención, pero sí es un problema de desconocimiento de lo que puede afectar al mar intervenir de esa manera", relata.
La visión de la arena es relativa, pero bajo el agua, la percepción cambia. Andrés Grovas conoce esa parte de Adormideras por su afición a la pesca submarina y al buceo con botella. También fue aquí donde comenzó a practicar pesca submarina, por lo que sigue regresando a esta zona de la costa coruñesa.

Andrés Grovas, usuario de la playa de Adormideras / Gus de la Paz
Su descripción pone el foco en una riqueza que no resulta visible para quien solo se tumba en la arena. "Es una zona súper rica. Este año está muy llena de alga laminaria y es un alga que les gusta mucho a los peces para estar escondidos. Hay sargos, lubinas... es una muy buena zona de pulpo y luego hay un montón de mariscos. En las piedras siempre hay percebe, mejillón, erizos… Es una zona que para hacer snorkel merece la pena, siempre ves cosas interesantes", explica.
Andrés destaca además la protección que ofrece la propia configuración de la zona. Cuando el mar impide salir desde otros puntos de la costa coruñesa, Adormideras puede convertirse en una alternativa. "Es una zona bastante recogida para lo que es la costa de A Coruña. Cuando en zonas como O Portiño o la Torre no hay manera de echarse, aquí siempre da una oportunidad. La gente sale mucho desde la playa de San Amaro o incluso desde estas rocas y hace un recorrido por aquí. Es una buena zona también para iniciarse porque no hay mucha profundidad y está muy bien", señala.
La calma es una de las palabras que más se repiten al hablar de Adormideras, pero los propios usuarios hacen una advertencia: las condiciones del mar pueden cambiar mucho. Daniel reconoce que, dependiendo del día, la corriente y las olas pueden hacer que el baño no sea la mejor opción. Para él, la cala funciona especialmente bien para pasar una tarde tranquila, leer o descansar, más que para buscar un baño con el mar completamente plano.
Alba es más contundente cuando habla del oleaje. "Es una playa que cuando tiene mareas fuertes o sopla mucho el nordés sí que es difícil el baño, incluso es peligroso. Ahora mismo la ves muy tranquila, pero cuando hay oleaje no es fácil bañarse. Incluso te diría que no es recomendable", advierte.

Juanjo Lado, usuario de la playa de Adormideras / Gus de la Paz
También recuerda que antes había un flotador y que los socorristas pasaban por las distintas playas de la zona para comprobar que todo estuviera bien, algo que, según cuenta, "hace tiempo que ya no ocurre" en Adormideras.
Andrés aporta otra explicación relacionada con la forma de la cala. "Cuando el mar bate, aquí es muy difícil bañarse porque es una playa con mucha pendiente, entonces la ola rompe muy en la orilla. Pero es una playa un poco más recogida que, digamos, la zona del Orzán o As Lapas; estamos un poco más metidos en la ría y entonces está algo más protegida", explica.
La playa no es un arenal pensado para grandes multitudes. Su pequeño tamaño hace que los usuarios valoren especialmente que no se haya convertido en una cala masificada. Alba considera que esa es precisamente una de sus principales virtudes. "Lo mejor es que no es una calita que esté masificada. Incluso teniendo el hotel aquí en verano, suele venir poca gente", afirma.
Daniel comparte esa sensación y considera que el hecho de que todavía sea relativamente desconocida forma parte de su atractivo: "Que no la vea mucha gente me parece maravilloso. Creo que es lo mejor que puede tener".
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