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Los conciertos de A Coruña vuelven a María Pita con Ginebras: "Queremos que la gente que nos escucha se olvide de los problemas por los que pueda estar atravesando"

Raquel López, bajista del grupo madrileño, que actuará este domingo en María Pita, habla de su vínculo con A Coruña a través de Magüi, del nuevo disco, de cómo han cambiado con los años y de un directo que busca que el público "se cure un poquito los problemas"

Raquel López, bajista de Ginebras

Raquel López, bajista de Ginebras / VeraValentín

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A Coruña

Ginebras llega a A Coruña con un disco nuevo bajo el brazo y una relación especial con la ciudad. El grupo actuará este domingo 9 a las 21.00 horas en la plaza de María Pita, un escenario especialmente significativo para Magüi Berto, vocalista y guitarrista de la banda, que es coruñesa y que desde pequeña ha visto conciertos en el mismo lugar en el que ahora se subirá al escenario con sus compañeras. Raquel López, bajista de Ginebras, afronta la cita con "muchísimas ganas" y con una nueva gira que presenta una versión algo más emocional del grupo. Sin abandonar el humor y la energía que las caracterizan, el grupo se abre ahora a canciones más personales. Raquel explica cómo ha cambiado la banda desde aquellos primeros años y qué puede esperar el público coruñés de su concierto.

¿Cómo están viviendo la oportunidad de tocar en María Pita?

Tenemos todas muchísimas ganas. Magüi, nuestra cantante, siempre ha querido tocar ahí porque ha visto un montón de conciertos en ese lugar. Ella es coruñesa, y claro, le hace especial ilusión pensar que desde pequeñita ha ido allí a ver conciertos de gente tan grande y que, de repente, seamos nosotras las que toquemos allí. Es increíble. Así que lo afrontamos con muchísimas ganas y eso también nos da un chute de energía, que nos viene muy bien. Ella lleva queriendo tocar allí un montón de tiempo.

La juventud que teníamos nos hizo tener mucha fuerza, muchísima ilusión y tomárnoslo al principio como un juego absoluto

Raquel López

¿Y cómo sienten al público de A Coruña cuando han tocado aquí?

Muy guay. No sé si es porque, como tenemos una parte de A Coruña, vamos todavía más emocionadas por eso, pero es verdad que cada vez que hemos ido allí ha sido increíble.

En este nuevo disco hablan menos de lo que les pasó antes de Ginebras y más de lo que les ha ocurrido desde que son una banda. ¿Qué ha cambiado en su forma de contar las cosas?

Eso es. En los anteriores discos algunas canciones también estaban compuestas desde hacía tiempo o, con lo de la pandemia y todo eso, en el segundo disco todavía no habíamos girado tanto. Entonces, este disco ya habla mucho de cosas que nos han pasado dentro de la banda, tanto cosas que nos han pasado a las cuatro, como en Vueltas, que habla de amistades que teníamos las cuatro y de cómo la vida va cambiando, como de cosas personales de cada una. Hablamos también de alguna ruptura amorosa, al final, por todo esto, este disco se ha convertido en un disco más emocional. También vamos cumpliendo años y vamos dándole importancia a cosas diferentes. Nos abrimos un poquito más.

¿Es su disco más personal?

Sí, es un poco más personal y también, aunque sigamos con el tono característico de Ginebras, de tomarnos la vida con filosofía. Hablamos de cosas un poco más serias, que duelen. Ya en el album ¿Quién es Billie Max? lo adelantábamos un poco con la canción Ansiedad, pero ahora este disco va un poco más en esa línea: hablar de cosas más serias, pero con ese toque irónico, de humor y esperanzador que solemos poner en casi todas las canciones.

¿Cómo encuentran el equilibrio entre hablar de algo que duele y conseguir que la canción termine provocando una sonrisa?

Yo creo que es un poco autodefensa. Al final, puedes hacer las canciones, o ya no solo las canciones, sino hablar de tus cosas, en un tono más serio, o reírte un poco del tema para intentar integrarlo más. Creo que nuestro lenguaje siempre ha sido ese: divertido, con melodías alegres. Al final es el lenguaje que hemos adquirido como banda para hablar de casi todo. En un futuro hablaremos igual de otras cosas en un tono serio, puede pasar, pero al final ahí también es donde encontramos la conexión con el público. Es la manera en la que nos sale contar las cosas.

Rechazada viva parte de un rechazo amoroso. ¿Qué les interesaba contar más allá de esa historia?

Eso en concreto fue un rechazo de una de nosotras, un rechazo amoroso, pero también es algo universal. Con esa canción queremos reivindicar un poco que no pasa nada porque te rechacen. Si te rechazan es porque te has atrevido a hacerlo. A veces parece que tienes que ir de guay, como si no te importara esa persona, y yo digo: "Pues mira, no. Me gusta, lo he intentado y me ha rechazado. ¿Qué pasa?". También es una manera de reírnos de eso y de curar un poquito el orgullo que se queda ahí tocado cuando te rechazan.

Dice que van cumpliendo años y que las cosas se afrontan de otra manera. ¿En qué momento ha notado más ese cambio?

Sí que notamos que pasan los años y que las cosas, al final, a veces se repiten. Cuando se repite algo, pues ya la segunda vez duele un poco menos, la tercera menos y así. Cuando algo te pasa por primera vez, nosotras cuando empezamos, las más jovencitas tenían 22 años. Con 22 años hay cosas que te pasan por primera vez en la vida y parece que te vas a morir en ese momento. Luego, cuando tienes 30 años, es como: "Bueno, vale, sí, duele mucho, pero se me pasará y sé que se me va a pasar". Así que, ¿nos hemos vuelto más sabias?, no lo sé. Lo que tenemos es más experiencia. Y también es verdad que la vida, desgraciadamente, se va poniendo seria en algunos temas y a nosotras nos han pasado cosas más fuertes.

¿Cree que esa evolución también les ha acercado a un público que ha crecido con ustedes?

Yo creo que sí. Al final, aunque haya gente que haya empezado a escucharnos desde muy pequeñita, incluso siendo niñas, también van creciendo. Si empezaron a escucharnos siendo niñas, ahora son adolescentes o casi adultas. Entonces, las cosas que les van pasando también se van transformando. Al igual que alguien que nos haya empezado a escuchar con 50 años, ahora puede tener siete años más y también sus cosas han cambiado. Creo que con quien más podemos conectar en ese sentido es con la gente más o menos de nuestra edad, que habrá pasado por las fases por las que estamos pasando nosotras, pero creo que cualquier persona puede sentir esa evolución en su propia vida, porque es la que hemos sentido nosotras en las nuestras.

El grupo Ginebras con Raquel Lópezde tercera por la izquierda

El grupo Ginebras con Raquel Lópezde tercera por la izquierda / LCO

Empezaron siendo muy jóvenes. ¿Cómo se aprende a convivir mientras, al mismo tiempo, están construyendo una carrera, tomando decisiones profesionales y haciendo giras?

Sandra y yo éramos un poco más mayores, pero, al final, para Magüi fue su primer trabajo. Entonces sí que se ha notado mucho en la manera de ir afrontando ciertas cosas. No sé si hubiésemos empezado el grupo todas con 30 años, igual habría sido igual, porque la experiencia de estar en una banda, por muchos 30, 40 o 50 años que tengas, no la has tenido. Una primera gira, con las cosas que implica la convivencia, los momentos difíciles y tal, pues a veces ha sido difícil. No diría difícil, pero sí hemos tenido que gestionar cosas. Creo que también la juventud que teníamos en ese momento nos hizo tener mucha fuerza, muchísima ilusión y tomárnoslo al principio como un juego absoluto: hacer esto por conectar con amigas y divertirnos. Creo que todo ha sido perfecto tal y como ha sido.

Para quien todavía no haya visto un concierto de Ginebras, ¿qué se va a encontrar en María Pita?

Esta gira tiene otro planteamiento. Hemos querido darle un toque más íntimo. Aunque van a encontrar mucha fiesta, mucha diversión y a las Ginebras de siempre, también van a encontrar a unas Ginebras un poco más abiertas emocionalmente. Hemos querido cuidar mucho el espacio que en nuestro disco se llama Donde nada es para tanto y llevar ese concepto al escenario. Queremos que durante el tiempo que estemos tocando, la gente que nos escucha y que viene a vernos se olvide un poquito o se le curen un poquito los problemas por los que pueda estar atravesando. Hay mucha gente que, hasta que no nos ve en directo, no entiende muy bien qué es lo que pasa en un concierto de Ginebras. Y no es por flipadas ni nada, pero creo que es una experiencia muy buena. En general, todo el mundo se va muy contento y con un chute de energía muy grande. Aunque hablemos de cosas feas a veces, la gente sigue saliendo con un subidón grande y creo que merece la pena.

¿Ginebras gana en directo?

Es una experiencia distinta, muy diferente. Al final, si nos subiéramos al escenario a reproducir lo que podemos escuchar en las plataformas, estaría guay, pero no sería lo mismo. Vernos ahí añade una capa de emoción. Además, nosotras hacemos los conciertos y vamos diciendo lo que se nos va pasando por la mente, conectando con cada público de una manera diferente. Cada concierto es único en ese sentido. Hay muchas cosas que, al escucharlas en las plataformas, no te llegan igual.

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