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Así se vivió el eclipse en Eirís y otros barrios de A Coruña: “Ver cómo se hacía de noche fue guay, aunque no pudimos verlo en toda su plenitud, mereció la pena”

El cielo estuvo nublado gran parte del eclipse, pero esto no impidió que vecinos y curiosos presenciaran con entusiasmo la experiencia astronómica

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A Coruña

El parque de Eirís a las seis y media de la tarde ya contaba con transeúntes que buscaban sitio para poder presenciar el eclipse. La mayoría de los visitantes decidieron ver el suceso con familiares y amigos. “Lo vemos en familia, trajimos cosas para pasar la tarde, las gafas y la merienda”, apuntaba Laura Varela. Eiris fue uno de los barrios que contó con centenares de coruñeses que salieron a la calle a ver el eclipse, como ocurrió en Os Castros, Os Rosales o Novo Mesoiro, que también sufrieron las nubes que ensombrecieron parcialmente la experiencia.

Los vecinos estaban un poco preocupados por si las nubes no se movían y no dejaban ver bien el eclipse. “Esperamos que se despeje un poco el cielo y se pueda ver el eclipse sin problema”, decía Sheyla Mariñas. A pesar del suspense, la gente vivía la previa con ilusión. “Hay mucha emoción en ver cómo se va oscureciendo todo y vivir una experiencia única en la vida”, señalaba Laura Varela.

Escogieron el parque de Eirís por su amplitud y tranquilidad. “Tenemos un parque tan chulo y con unas vistas tan guais, que preferíamos huir de la aglomeración”, comentaba Sara Campos. Lo mismo opinaba Laura Varela: “estamos cerca de casa y nos parecía que al ser un sitio alto y haber tanto espacio habría menos gente que en Riazor. Es un sitio más tranquilo donde pueden jugar los niños”.

Las nubes eclipsaron al eclipse

Cuando se fue acercando el momento clave del eclipse, una nube tapó el sol, impidiendo ver la realización total de fenómeno. Lo que sí se pudo presenciar en Eirís fue cómo en pocos minutos el día se hizo noche progresivamente, una vez pasados los 76 segundos se volvió a hacer de día.

El barrio coruñés tiró de humor para solventar la falta de visibilidad del eclipse, una vez que se hizo de noche el público allí presente empezó a aplaudir, e hicieron lo mismo cuando el sol reapareció. A pesar de la decepción, la gente decidió quedarse con la experiencia y la compañía. “Aunque no hubo eclipse como tal, me lo pasé pipa, no vi nada, solo un cachito de anillo, pero lo pasé muy bien”, señaló Elena Lojo.

Hubo gente que buscó alternativas para ver el eclipse. “Pudimos verlo por internet, a través de las cámaras de la NASA”, señalaba Sheyla Mariñas. A pesar de las nubes, la gente pudo disfrutar del cambio del día a la noche. “Ver como se hacía de noche fue guay. Aunque no pudimos verlo en toda su plenitud, mereció la pena”, expresó Raquel Neira.

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