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Autobán convierte en A Coruña el fanzine en una pequeña fábrica de historias

El festival coruñés celebra su duodécima edición reivindicando el valor de la autoedición y la creación independiente sin pasar por grandes editoriales

Autobán, el festival de fanzines regresa A Coruña este viernes y sábado

Inés Vicente Garrido

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A Coruña

Un fanzine no es un cómic. Es una publicación independiente, normalmente de pequeño formato, que una persona crea y edita por su cuenta. Puede mezclar ilustración, textos, fotografía o incluso poesía, sin seguir las reglas de una editorial ni un formato concreto. En A Coruña, ese mundo tiene cada agosto su propio punto de encuentro con Autobán, un festival que reúne a autores que crean, imprimen y venden sus propias obras. El festival coruñés abrió este viernes su duodécima edición con una idea que lleva más de una década defendiendo: que no hace falta pasar por una gran editorial para contar una historia y encontrar lectores.

El Circo de Artesáns fue este viernes el punto de encuentro para una parte de la programación, con la entrega del III Premio Autobán al Mellor Fanzine Galego como uno de los momentos centrales de la tarde. El galardón recayó en Martín Romero por Diarios, una obra que el jurado destacó por su "calidad gráfica, narrativa y diseño". El premio está dotado con 1.250 euros y un trofeo realizado a mano por la ilustradora Julia Abalde, ganadora de la anterior edición y miembro del jurado de este año.

Romero recibió el reconocimiento entre aplausos y aprovechó el momento para agradecer al equipo del festival su trabajo. "Gracias a todo el equipo de Autobán por llevar tantos años apoyando la autoedición", señaló tras recoger el diploma. Para él, además, no era un reconocimiento menor: su trayectoria "combina la ilustración, el cómic y la animación", pero Diarios nace desde un lugar más experimental.

"Hay cómic, hay dibujos, hay montajes. Están entrelazados para interactuar", explica sobre una obra en la que los fragmentos no funcionan de manera aislada, sino que buscan generar nuevos significados al encontrarse. La obra, según explicó el jurado, fue una de las que "más convenció por la manera de unir narrativa, gráfica y diseño".

MARTIN ROMERO ILUSTRADOR

El ilustrador Martín Romero en la mesa de su estudio / Gus de la Paz

El segundo reconocimiento de la tarde fue para Silver Adree, seudónimo de Adriana Soriano, por Antología de un recuerdo. El premio, dotado con 350 euros y diploma, recompensó una propuesta que llamó la atención por su "combinación de poesía, composición visual y diseño". Los textos interactúan con distintos elementos gráficos y con páginas de papel transparente, de modo que el propio objeto forma parte de la lectura.

Para Soriano, el proyecto tiene además un significado personal. "Fue el trabajo de fin de mis estudios", explicó al recoger el reconocimiento, antes de agradecer a sus padres y a su pareja el apoyo recibido durante el proceso creativo.

La propia Julia Abalde fue la encargada de entregar los premios. Su relación con el certamen ha cambiado en apenas un año: en 2025 fue ella quien recibió el Premio Autobán y ahora forma parte del jurado que ha tenido que escoger entre las propuestas de esta edición. "Cada fanzine es un éxito, porque es producto de un acto creativo, de autoexpresión", destacó Abalde durante la ceremonia.

El jurado también concedió cuatro menciones a O Campo de Concentración de Lavacolla, del Colective Pipueca; Mi nick ya no era húmeda, de Gemmi Pérez Feijoó (Muller6ollos); Moon Junction, de Anabel Colazo, y O verán que nunca existiu, de Clara Artiaga. Entre ellas hay memoria histórica, relatos de crecimiento personal, ciencia ficción y fantasía, una variedad que refleja la amplitud de la autoedición actual.

Las 35 obras que participaron en el concurso pueden verse y consultarse hasta el 27 de septiembre en la exposición ExpoFanzines 2026, en la Biblioteca de Estudos Locais, dentro de la programación de Viñetas desde o Atlántico.

Después de los premios llegó el Autobombo, con una veintena de presentaciones rápidas. El formato obliga a los autores a condensar su proyecto en doce imágenes que aparecen durante doce segundos cada una. Después, el turno fue para el Combate de Debuxantes, una de las actividades más reconocibles de Autobán. Ocho dibujantes, un trofeo y un premio para quien consiga sobrevivir a las distintas rondas de dibujo.

Programación

El Autobán continuará este sábado en la Praza de San Andrés. El mercado de autoedición abrirá de 12.00 a 21.30 horas con más de 80 propuestas llegadas de distintos puntos de la Península. Será el lugar para comprar directamente a los autores sus fanzines, ilustraciones y publicaciones.

La jornada arrancará con un taller infantil gratuito de pegatinas, a las 12.30 horas, de la mano de Uxía Larrosa. A las 13.30 llegará la Foliadabán, con música y baile a cargo de Folklórikes. Por la tarde habrá una sesión de DJ con Sekone a las 16.30 horas y, a las 18.00, el taller Criaturas grampadas, de Espazo Boh, en el que cada página estará habitada por un único personaje. Xulia Vicente tomará los platos a las 19.30 horas para cerrar la tarde musical.

El mercado terminará a las 21.30 horas, pero Autobán todavía guardará una última página para el sábado: la fiesta PostAutobán, que comenzará a las 23.30 horas en el Bar 13 de la calle Orzán.

Doce ediciones después, el festival mantiene la misma esencia. Poner una mesa, llenar una ciudad de dibujos y dejar que sean los propios autores quienes expliquen qué han creado. En un mundo en el que casi todo puede publicarse en una pantalla, Autobán reivindica el valor de algo mucho más sencillo, de hacer una obra con las propias manos y conseguir que otra persona quiera llevársela a casa.

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