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El oftalmólogo Matías García-Anllo pide "calma" en A Coruña tras el fenómeno astronómico: "Todos los días la gente se presenta con molestias oculares y eso no quiere decir que tenga que ver con el eclipse"

El oftalmólogo Matías García-Anllo aconseja no alarmarse ante molestias oculares comunes, y recuerda que la pérdida brusca de visión es el principal síntoma preocupante que requiere consulta hospitalaria

El oftalmólogo Matías García-Anllo

El oftalmólogo Matías García-Anllo / Gus de la Paz

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A Coruña

El eclipse solar en A Coruña se vivió como una jornada histórica, a pesar de la nubosidad. Además de lo singular de la fecha, hoy la ciudad celebra no haber sufrido ninguna incidencia relacionada con el fenómeno, según los datos aportados por el Complejo Hospitalario Universitario de A Coruña y el cuerpo de Bomberos, gracias al dispositivo de seguridad y los consejos oculares previos al evento.

Después de hacer hincapié en la importancia de usar gafas homologadas y no exponer la vista al sol sin protección, la jornada posterior al eclipse el doctor Matías García-Anllo, oftalmólogo en el Hospital San Rafael y en Coruña Visión, pide calma: no cualquier síntoma ocular implica una lesión a consecuencia del fenómeno solar.

Los días previos al eclipse lanzaron un mensaje de precaución con relación a los daños oculares. Ahora que ya ha pasado, ¿qué necesita saber la población?

Debe aclararse que si antes habíamos sido un poco alarmistas de más, en el sentido de que había que tratar que la gente no se expusiese a un riesgo innecesario e hipotecar la salud visual por un minuto de exposición al sol, ahora es lo contrario: ahora hay que lanzar un mensaje de calma, porque todos los días la gente se presenta con picor y con molestias oculares, y eso no quiere decir que tenga que ver con el eclipse. Lo que tiene que pensar la gente es que si tiene un síntoma visual del tipo picor o escozor, eso no va a tener ningún problema, y que lo que tiene que hacer es ir a una farmacia y coger un colirio. Lo más probable es que esos síntomas desaparezcan y no causen ninguna molestia.

¿Cuándo esos síntomas son realmente preocupantes?

Lo que realmente puede ser urgente es lo que habitualmente es urgente en cualquier otro día, independientemente de que haya eclipse o no: una pérdida brusca de visión. Esperemos que no haya ningún caso.

¿Qué tipo de lesiones pueden aparecer?

Si hay algún caso, lo que van a presentar después de haberse expuesto a la radiación es la visión de una mancha central, justo donde se intenta enfocar; van a ver una mancha oscura o van a dejar de ver, o, aunque vean, van a ver las cosas distorsionadas. Lo primero se llama escotoma, que es una mancha ciega en el centro; y lo segundo, las líneas o formas distorsionadas, se llama metamorfopsia. Cualquiera de las dos indica que probablemente hay un daño de retina importante. Pero en ningún caso la gente debe asustarse ante cualquier molestia ocular, porque ya tenemos las urgencias muy saturadas y lo único que se va a conseguir es colapsarlas más, y que el que realmente las necesita no pueda ser atendido como debe.

¿Estas lesiones son permanentes, o hay algún tipo de solución una vez aparecen?

Habitualmente, si hay un daño estructural en la retina va a ser permanente, porque los fotorreceptores, que son las células encargadas de hacer que ese fotón se transforme en un estímulo eléctrico para que el cerebro lo interprete, no se pueden regenerar. Hay daños leves que pueden regenerarse un poquito o mejorar en cierto modo, pero como haya un daño severo no hay ningún tratamiento que lo vaya a revertir. Si se coge en un primer momento, siempre se va a tratar de dar tratamiento, lo que pasa es que no está demostrado que hagan efecto. Además, son antiinflamatorios, que muchas veces son esteroideos que, aparte de no hacer mucho beneficio, pueden tener efectos adversos, por eso tampoco se debe automedicar uno ante los síntomas.

¿Cuándo empiezan a aparecer estos síntomas?

A las pocas horas de haberse expuesto a la radiación. Lo normal es un período de cuatro a doce horas. En ese margen de tiempo, quien vaya a presentar un síntoma probablemente ya lo note. Pero bueno, es muy raro que después de lo que se ha informado vaya a haber mucha gente que los sufra.

¿Se ha visto incrementado el número de consultas oftalmológicas, no necesariamente lesiones oculares, a raíz del eclipse?

Ya llevo unos años que no veo urgencias, pero me pasé 25 años haciéndolas, y la experiencia me dice que seguro que sí, porque es habitual que la gente se asuste y acuda a urgencias ante el mínimo síntoma. Por eso es importante lanzar un mensaje para que sepan cuándo deben acudir y cuándo no.

¿Qué es lo que le ocurre al ojo cuando se mira al sol directamente, cuál es la parte que se daña?

Lo que ocurre es que esa energía luminosa tan potente va a generar unas reacciones fotoquímicas que produzcan radicales libres y van a desnaturalizar las proteínas, alterar esas células, sobre todo en la capa externa de la retina, que son los fotorreceptores. Y ahí no hay mucha regeneración.

¿Hay diferencia entre los daños oculares que aparecen en un eclipse con los que pueden aparecer al mirar al sol cualquier otro día?

No. De hecho, cuando hice la carrera en Granada, en el año 93, hubo un caso que tuvo mucha repercusión allí y que ahora los medios están recordando: un curandero de un pueblo, Baza, había convocado a muchísima gente diciendo que se iba a aparecer la virgen en el sol. Hubo gente que estuvo mirando al sol durante media hora, y de las miles de personas que acudieron, unas 40 tuvieron problemas relacionados con la ceguera. ¿Por qué? Porque tampoco vamos a ser capaces de mirar al sol durante mucho tiempo; vamos a apartar la mirada o incluso cerrar los párpados, porque es un reflejo evitarlo.

¿Qué tipo de conductas pueden conllevar un riesgo real para la salud ocular?

Normalmente, períodos muy breves de mirar al sol no van a causar un daño significativo; todo el mundo miramos un atardecer un momento y no hay por ahí una epidemia de ciegos. A mayor exposición, mayor riesgo. Fracciones de menos de medio segundo no van a tener ningún problema; todo lo que pase del segundo o dos segundos va incrementando el riesgo. Luego influyen muchos factores, porque no es lo mismo un niño que tiene el cristalino totalmente transparente a un anciano que tenga una opacidad y una catarata tremenda que casi no le pasa la luz. Tampoco es lo mismo tener una mácula con una degeneración que te quedan cuatro fotorreceptores a una totalmente sana, con la que te puedes permitir el lujo, entre comillas, de perder unos cuantos.

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