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Tatiana de Jorge (84 años), encerrada en su piso de A Coruña con su marido por el cierre de su ascensor: "Llevamos un mes así y no veo la salida"

Los dos usan bastón y les es imposible subir o bajar las escaleras que llevan a su apartamento, en un sexto

Depende de terceros para labores cotidianas como comprar alimentos o bajar la basura

Son incapaces de acudir a un centro sanitario por sí mismos: para ir al médico tendrían que llamar a una ambulancia

Juan José Villamor y Tatiana de Jorge, junto al ascensor averiado.

Juan José Villamor y Tatiana de Jorge, junto al ascensor averiado. / Casteleiro

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A Coruña

Para Tatiana de Jorge, el sexto piso en la calle Pla y Cancela de A Coruña en el que lleva viviendo desde hace un cuarto de siglo con su marido Juan José Villamor se ha convertido, desde hace un mes, en una cárcel de la que no pueden salir. Ella cumplirá 85 años en noviembre, él tiene 90, y "ninguno de los dos camina bien, usamos bastón", explica. Desafiando a los problemas de movilidad, hasta hace poco tenían autonomía para bajar a la calle y hacer recados, y su marido, todos los días, salía a caminar y tomar un aperitivo. Pero desde hace un mes el ascensor se detuvo por problemas de seguridad, debido a filtraciones de agua del subsuelo que afectan al foso, y las escaleras, que no pueden bajar ni subir, son ahora como rejas. "Estamos encerrados, no veo la salida", resume de Jorge.

El encierro recuerda al del coronavirus, y, al igual que le pasó a mucha gente entonces, esta vecina explica que influye en la "situación psicológica" de la pareja. De tener una vida autónoma, han pasado a "depender de otras personas" para labores cotidianas, como bajar la basura. Ella misma ha dejado de hacer sus labores de ama de casa como antes. "Para la compra, llamo por teléfono, y una persona que viene a ayudarme dos veces por semana me puede traer cosas", explica de Jorge, que explica que de momento no han solicitado ayuda de servicios sociales.

"Los vecinos se ofrecieron, pero tratamos de no molestar"

La situación es más que una molestia: es un desgaste continuo que estropea sus rutinas y afecta a la salud. "Estamos perdiendo los horarios y dormimos más de lo debido", pone como ejemplo de Jorge, y, si hubiese una emergencia médica, no podrían salir por sus propios medios. "Mi marido trató de salvar un tramo de escaleras, y no puede, tiene artrosis y demás", explica, y si alguno de ellos tuviera que acudir al centro de salud "habría que llamar a una ambulancia". La empresa Otis, de ascensores, les indicó que si pueden avisarles con antelación "harían lo posible por venir, poner el ascensor en marcha, dejarlo sin funcionar y reactivarlo al regreso", señala de Jorge, pero este tipo de solución no sirve para una crisis, ni les permite volver a la vida que tenían.

La situación no solo les afecta a ellos: es un problema para todos los habitantes del edificio. Otro vecino tiene problemas de salud y movilidad, y hay familias con niños. También, resalta, ha habido vecinos que se ofrecieron a ayudarles, pero la pareja quiere volver a ser autónoma, no tener que pedir favores. "Tratamos de no molestar", resume.

"El agua no es de la traída"

El ascensor ya había tenido problemas y cortes temporales, pero nunca como ahora: este viernes, 14 de agosto, cumplirá un mes parado. "El agua entra del exterior del edificio, por aquí han pasado todas las empresas de fontanería y extracción de aguas, Emalcsa hizo unos análisis y se comprobó que el agua no es de la traída", señala de Jorge, que indica que el inmueble está cerca del mercado de Santa Lucía y cree que las obras de este pudieron influir en la fuga de agua. Una posibilidad es construir un pequeño foso con una bomba para asegurar que el agua no afecte al ascensor, pero de Jorge cree que es "una tirita, no garantiza nada". En el supuesto de que se haga, la obra llevaría ocho días, muchos cuando son jornadas de encierro.

"La sensación de impotencia que tenemos es tremenda", explica la mujer, que, sin poder hacer gestiones por sí misma, se pasa "mañanas y tardes llamando aquí, llamando allá, con el Defensor del Pueblo, con Industria, con alcantarillado; según este, si el agua es del subsuelo, esto tiene que ser la Xunta". Y no parará hasta recuperar lo que perdió hace un mes: la libertad.

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