Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Las excavaciones del Chuac de A Coruña retirarán más de 1,8 millones de toneladas utilizables: cimentarán la vía Ártabra y se usarán en rellenos del puerto exterior

Los trabajos para ampliar el complejo hospitalario incluyen la demolición de 17 viviendas y generarán residuos para restaurar espacios degradados o rellenar obras públicas

La Xunta, que ha sacado a concurso la obra por más de 52 millones de euros, prohíbe a la empresa realizar obras ruidosas entre las 22.00 y las 08.00 horas

Los terrenos afectados por el contrato de excavación para la ampliación del Chuac.

Los terrenos afectados por el contrato de excavación para la ampliación del Chuac. / La Opinión

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
A Coruña

La ampliación del Complexo Hospitalario de A Coruña (Chuac) moverá montañas. Los trabajos de demolición de viviendas y excavaciones para expandir la infraestructura sanitaria, que la Xunta acaba de sacar a concurso por más de 52 millones de euros retirarán cientos de miles de metros cúbicos de escombros, que en su mayoría se reutilizarán. De acuerdo con las condiciones del concurso, la "tierra vegetal", la capa superficial con humus y materia orgánica, se reutilizará en la misma urbanización de la obra. Junto con el "terreno antrópico", el material creado por la actividad humana, y los residuos biodegradables, suma más de 63.400 toneladas. La demolición de 17 viviendas y construcciones asociadas también generará unas 23.000 toneladas de residuos aprovechables.

Pero estas sumas quedan pequeñas ante las tierras y piedras que producirán las excavaciones: unos 1,77 millones de toneladas, que estarán disponibles en los próximos años. El Gobierno gallego cuenta con adjudicar el contrato antes de que acabe 2026, y los trabajos se prolongarán, en principio, durante 30 meses. Los residuos que no se puedan aprovechar en la propia obra, indican los pliegos, se dedicarán a restaurar espacios degradados o rellenos de obras públicas, y si no es posible irán a una planta para reutilizarlos. La Xunta apunta a dos usos en la comarca: las cimentaciones de la vía Ártabra, con el reinicio del proyecto aún pendiente, y los rellenos del puerto exterior.

Material para obras pendientes

Según explicó el arquitecto responsable de la ampliación del Chuac, los residuos se pueden emplear para mejorar los soportes de los terraplenes de la vía Ártabra; los terrenos, de esta infraestructura, indicó, tienen poca capacidad de aguantar las cargas que les va a transmitir la carretera, que actualmente está atascada y sin consenso. En 2022 el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) anuló la aprobación por el Consello de la Xunta el último tramo de la vía hasta la AP-9, tras un recurso del Concello de Cambre, y, si bien Oleiros respalda una infraestructura que permitiría una circunvalación comarcal "desde el puerto de Lorbé hasta la Ronda de Outeiro, pasando por la N-6, AP-9, N-550, A-6 y la tercera ronda", no hay apoyo de Cambre al trazado. A falta de trazado definitivo, el pliego señala que los materiales irían a los terrenos expropiados por la Xunta para la construcción.

El pliego también apunta al "depósito indistinto" de materiales en el puerto exterior de A Coruña, y el arquitecto responsable de la ampliación del Chuac afirmó que se emplearían para ampliar su superficie y realizar rellenos. Además de obras menores como la carretera para facilitar el traslado de Tudela Veguín a punta Langosteira, estos muelles afrontan dos grandes expansiones. La segunda fase del traslado de Repsol al puerto exterior, que se completará en 2027, incluye la ocupación de 17.400 metros adicionales de superficie y la creación de edificios, puntos de atraque y equipamientos. Y, con casi 100 millones de ayudas del Estado, el Puerto prevé construir unos 400 o 450 metros de muelles para preparar la instalación de empresas de eólica marina. También habrá que prepararles terrenos.

Uso de pequeñas cantidades de explosivo

La obra supondrá explosiones y empleo de maquinaria a poca distancia de edificios sanitarios con pacientes, pero los pliegos del concurso introducen restricciones. En la preparación de las voladuras se deben tomar medidas para reducir la vibración y los posibles daños en los edificios cercanos, así como la "sobre excavación" y la proyección de fragmentos. La Xunta señala que en los barrenos habrá "pequeñas cargas de explosivo" y añade que el uso de detonadores con microrretardo, que permiten que las detonaciones "se produzcan en milisegundos", reduce el impacto acústico y sísmico.

La empresa contratista deberá realizar mediciones periódicas de ruido, y emplear medidas correctoras para asegurar que no se sobrepasen límites de 80 decibelios, como la utilización de silenciadores, y se deberán instalar pantallas acústicas si se pasan de los límites legales. También se indica que no se deben descargar materiales desde mucha altura ni forzar los motores, así como limitar el uso del martillo neumático. "No podrán realizarse obras ruidosas entre las veintidós y las ocho horas", insiste la Xunta, y estos horarios se pueden limitar más por ordenanzas municipales o "petición expresa de la propiedad".

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents