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Los bajos exteriores de la plaza de Lugo, un "caramelito" para los negocios: "Es un alquiler mucho más económico y estamos muy cómodos"

La alta demanda de los bajos exteriores del mercado Eusebio da Guarda confirma su atractivo comercial a pie de calle a la par que crece la preocupación de los actuales ocupantes ante la posibilidad de que tengan que abandonar sus puestos

Bajos comerciales exteriores de la plaza Lugo

Bajos comerciales exteriores de la plaza Lugo / Carlos Pardellas

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A Coruña

Los bajos exteriores del mercado Eusebio da Guarda se han convertido en uno de los espacios más cotizados de Plaza de Lugo. Los tres locales que salieron a concurso despertaron el interés de hasta 38 empresas, una cifra que muestra el atractivo que todavía conserva este enclave para quienes buscan un espacio comercial a pie de calle. Para los negocios que ya trabajan allí, la explicación está en buena parte en la ubicación: son locales visibles, con escaparate y tránsito constante frente a los puestos interiores. "Es un caramelito. Son unos bajos muy golosos", resume uno de los comerciantes.

El negocio ya cuenta con una concesión y su dueño destaca que la principal ventaja es precisamente la seguridad que ofrece tener la plaza adjudicada. "Es un alquiler mucho más económico y estamos muy cómodos", explica. Lleva nueve años con su concesión y puede mantenerla hasta completar los 15 años previstos y renovar 10 más. "Yo soy de los pocos que tengo la plaza", resume, en referencia a la diferencia entre su situación y la de otros comerciantes que ocupan los bajos sin disponer actualmente de un contrato fijo a pesar de llevar más años en sus locales.

Su valoración de la ubicación es positiva, aunque también señala algunos inconvenientes propios de estos locales. "En invierno es muy frío y en verano muy caluroso", explica. También menciona el reducido tamaño de su establecimiento y los olores procedentes de las pescaderías del mercado, que pueden llegar a condicionar la actividad. Aun así, considera que el tránsito de personas es bueno, especialmente por las mañanas, cuando el mercado concentra más actividad.

Bajo comercial en la plaza Lugo que se encuentra en proceso de concurso y adjudicación

Bajo comercial en la plaza Lugo que se encuentra en proceso de concurso y adjudicación / Carlos Pardellas

La demanda de los nuevos bajos confirma, precisamente, que siguen siendo espacios muy buscados. "Es normal que haya ofertas, ¿quién no quiere tener un bajo en la plaza de Lugo y a un precio más asequible?", reconoce otro comerciante, que señala como principal ventaja que los locales exteriores permiten tener "una tienda visible desde la calle".

Tensión en los puestos

Pero la situación de los comerciantes que ya ocupan estos espacios es más compleja. Muchos llevan años allí, algunos incluso décadas, pero no tienen una concesión que les garantice la continuidad. Por eso, varios prefieren no opinar sobre el tema por temor a que su "situación pueda cambiar". "Hay bastante tensión", reconoce uno de ellos, conocedor de que si no cuentan con "el puesto asegurado, en cualquier momento el Ayuntamiento puede licitarlo". La preocupación de los actuales ocupantes crece ante la posibilidad de que tengan que abandonar sus puestos.

A pesar de ello, la valoración es positiva. "La ubicación es muy buena. Pasa muchísima gente", explica Marisa Toceda otra comerciante que lleva 40 años vinculada a su oficio. Sin embargo, su experiencia también introduce matices. Aunque considera que Plaza de Lugo mantiene su atractivo, asegura que para ella otros emplazamientos fueron mejores: "Para mí, en cualquier otro sitio que tuve la tienda era mucho mejor que aquí. Para mí es un poco postureo. Todo es pantalla", señala la costurera que tiene su negocio en la parte exterior de la plaza.

Uno de los cambios más evidentes que perciben los comerciantes es el desplazamiento del movimiento hacia la calle peatonal. "Al principio esta era la acera buena, porque te veían, porque pasaban los coches, pero ahora se ha vuelto mejor la zona de atrás", explica. En esa parte de la plaza los establecimientos cambian con mayor frecuencia, mientras que en la acera exterior muchos de los negocios llevan años instalados.

Otros comerciantes mantienen una visión más favorable. Una trabajadora con casi una década de experiencia en plaza de Lugo asegura que su actividad es actualmente "muy rentable", aunque reconoce que cada vez ve menos clientes que acuden específicamente al mercado. "Cada vez hay menos gente en la plaza comprando. Pasa más por la de atrás, paseando, viendo las tiendas", apunta.

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