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El mural que revitaliza un barrio de A Coruña: "Te sientes realizada porque no es un mural sin más, es en honor a una persona del barrio"

Los alumnos de dibujo de la Librería Santé, en O Castrillón, protagonizan un proyecto artístico que busca retratar a los vecinos de la zona y dar visibilidad a jóvenes y mayores

Jose Santé y sus alumnos de pintura, junto al mural pintado por ellos mismos en la calle Abegondo.

Jose Santé y sus alumnos de pintura, junto al mural pintado por ellos mismos en la calle Abegondo. / CARLOS PARDELLAS

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A Coruña

"El arte como herramienta para revitalizar un barrio" es el lema del dueño de la Librería Santé, José Santé, donde también imparte clases de dibujo. A Santé se le ocurrió que podrían darle un lavado de cara al barrio, coger las fachadas viejas en mal estado y convertirlas en algo vistoso. Para realizar esta actividad contó con la ayuda de sus alumnos de dibujo, que fueron los que pintaron íntegramente el mural.

Santé se inspiró en proyectos artísticos que había en A Coruña y en otros concellos de alrededor. "Yo soy una amante del arte. Canido tiene un proyecto muy chulo y en San Pedro de Mezonzo hay un mural que me gusta mucho, el de los tres ancianos. Ya en su día me encantaba ese proyecto porque era la historia de Coruña, el mural de estos señores lo veía con mucha vida y con más implicación de barrio", indica.

La idea de este proyecto se centra en dibujar a las personas mayores del barrio. "Quería que se dibujara a la gente de toda la vida y que lo hicieran los chavales, esos dos extremos de la población que quizá necesitan ser más escuchados", explica Santé. A las clases de dibujo asisten ocho niñas y tres niños entre los 14 y 17 años, entre ellas Manuela Díaz y Victoria Porto, ambas vecinas de O Castrillón.

Manos a la obra

"Llevo yendo a las clases de pintura desde hace un par de años, me quedaba cerca de casa y me habían hablado muy bien de él", añade Victoria Porto. A Manuela Díaz le ocurrió lo mismo, gracias a unas amigas que le recomendaron apuntarse, se animó y decidió probar. Después de darle varias vueltas Santé les propuso a sus alumnos hacer el mural. "Al principio parecía algo muy lejano, una idea muy ambiciosa que no sabes si realmente se va a llegar a completar. Pero cuando iba avanzando nos parecía una experiencia muy interesante, a todos nos pareció bien", dice Díaz.

El proyecto tuvo varias etapas, desde conseguir los permisos necesarios hasta que empezaron a pintar. "José propuso hacer una conmemoración a una persona mayor del barrio, por tener un gesto bonito. Cuando todos dijimos que si empezó a pedir los permisos, fue un poco lioso porque tuvo que hablar con varios centros de la zona y buscar a la persona que nos diese permiso para dibujarla. Al final se ofreció Arantxa y una compañera le sacó un par de fotos para tener de referencia", explica Porto.

Después de conseguir pasar los trámites burocráticos, comenzaron con la parte creativa de la iniciativa. "En primer lugar, mis compañeras y yo quedamos en el aula de José e hicimos un boceto, que después pasamos a digital para poder delinear la línea y así tener una referencia para luego pasarlo al mural", comenta Díaz. Antes de poder pintar la pared, tuvieron que limpiar la fachada y dejarla preparada. "Una vez limpio, echamos dos capas de pintura para el fondo. Tuvimos que hacer una cuadrícula y pasar el dibujo al mural. Después pasamos a la etapa de pintado, al principio con los bloques grandes como la piel y el pelo, y luego nos dedicamos a darle vida con los detalles", señala Díaz.

Trabajo en equipo

El mural fue el resultado de varios días de trabajo intenso. "Íbamos días alternos, a veces estábamos tres horas por la mañana, dependiendo de lo que tuviésemos que hacer, si era una tarea más sencilla, tardábamos menos tiempo", añade Díaz. "Las tareas se dividían dependiendo de la disponibilidad de cada uno, porque mucha gente estaba de vacaciones. Nos repartíamos el trabajo dependiendo del tiempo, si pintábamos por la mañana teníamos que esperar a que se secase y si era necesario, volver por la tarde. Cuando descansábamos la gente se nos acercaba y nos animaba", explica Porto. "A todo este trabajo que han hecho los chicos y chicas hay que añadirle todas las reuniones anteriores. Es un trabajo que he hecho y han hecho con mucho gusto. Esto es muy importante porque se ve la capacidad de esfuerzo, trabajo y compromiso de todos ellos", dice Santé.

La iniciativa está teniendo muy buena acogida entre los vecinos del barrio. "Los días en los que los niños estaban pintando, la gente se les acercaba y les piropeaban. Hay gente que le saca fotos al mural y lo suben a WhatsApp o por Instagram alabando el trabajo que están haciendo los chavales. A veces los vecinos les hacen comentarios sobre quien debería ser la siguiente persona en aparecer en un mural y así. Creo que a todos nos ha enriquecido, ha sido un verano especial, una experiencia única", indica el dueño de la librería.

Tanto Victoria como Manuela han disfrutado de esta aventura. "Lo que más me ha gustado es darle forma a la obra, también es muy divertido hablar con la gente y explicar lo que estamos haciendo", expresa Díaz. Para Victoria la clave de este proyecto fue estar rodeada de gente que compartía los mismos intereses. "A mí me gusta mucho dibujar, pero estar haciendo esto con amigos aún lo hace mejor. También te sientes realizada porque no es un mural sin más, es en honor a una persona del barrio, es contar una historia", añade.

Mirada hacia futuro

El mural se ha convertido en un símbolo del barrio y debido a su popularidad ya están preparando el siguiente proyecto. "Creo que la pared ya está escogida, pero todavía no sabemos que persona va a ser a la que se dibuje, probablemente nos la ponga el centro de día", explica Porto. "Esta iniciativa me parece muy buena, no solo por como queda a nivel estético, sino porque es una actividad que une más a la gente y conoces a muchas personas del barrio", indica Díaz. Para Santé la actividad social y el voluntariado son muy importantes.

"Muchas veces se piensa que solo es grafiti y que vandaliza. La realidad es que tiene un poder, solo hace falta ver el trabajo de Banksy que es protesta y arquitectura social. Yo pretendía que se hiciesen los murales en las peores paredes del barrio, no cogemos las más grandes o las más vistosas, escogemos paredes que estén bastante envejecidas", añade Santé. El dueño de la librería dice que todo esto no habría sido posible sin el apoyo y el trabajo de las asociaciones del barrio, "me animaron mucho a sacar esto para adelante".

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