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La ONG Ecos do Sur cumple 35 años en A Coruña: "Ahora mismo no podemos dar por garantizados los derechos que para nosotros eran intocables"

La directora de Ecos do Sur, Saray Durán, manifiesta "preocupación" por el aumento de los discursos de odio y pide capacidad analítica a la población

La entidad promovió más de 1.000 proyectos y ayudó a más de 37.000 usuarios desde 1991

Trabajadores y usuarios de la ONG Ecos do Sur en su local de A Coruña.

Trabajadores y usuarios de la ONG Ecos do Sur en su local de A Coruña. / Gus de la Paz

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A Coruña

La lucha por una sociedad justa y los derechos de las personas migrantes y en riesgo de exclusión social cumple 35 años en A Coruña. La ONG Ecos do Sur celebra en agosto haberse extendido a las cuatro provincias gallegas y a Madrid desde su constitución, en 1991. "Nuestras bases siguen vigentes, aunque todos los años tenemos que analizar el contexto social que existe y buscar nuevas fórmulas para combatir las problemáticas que van surgiendo", expone la directora de la entidad, Saray Durán.

Ese objetivo con el que un grupo de jóvenes del 91 constituyó la asociación —luchar por un mundo más igualitario— sigue siendo la máxima que mueve a Ecos do Sur 35 años después. Sin embargo, la situación actual no se corresponde con esos valores: "Estamos con cierta preocupación por la polarización y los discursos de odio, que están creciendo. Ahora mismo no podemos dar por garantizados los derechos que para nosotros eran intocables; a día de hoy se están cuestionando", declara la directora.

Aunque define la situación como "crítica", Durán se muestra optimista. "La mayoría de las personas tienen un discurso positivo, la sociedad gallega es muy acogedora y en ese sentido podemos estar tranquilos, pero sin perder de vista que hay voces que ahora mismo están siendo muy negativas", opina.

35 años, en cifras

En tres décadas y media han sido más de 1.000 los proyectos de transformación social diseñados por la entidad, y más de 37.000 las personas usuarias que Ecos do Sur ha acompañado. Ese grupo de jóvenes inconformistas se ha transformado en una plantilla de 64 trabajadores, y esos diez proyectos anuales son, ahora, "unos 80 o 100".

Con todo, las bases se mantienen, articuladas en torno a tres ejes de trabajo: "el acceso a derechos, formación y acceso al empleo y la activación social. Los proyectos están vinculados a esas tres líneas", enumera Durán. La primera incluye los servicios de trabajo social, atención psicológica, asesoramiento jurídico especializado en extranjería, mediación intercultural y atención sociosanitaria. La segunda se centra en la inserción laboral, mientras que la activación social se refiere a la participación de la sociedad a través de distintos proyectos.

Sensibilización, lenguaje y hogar

Uno de los programas de la entidad es el Ciberespect Link, con el foco en los discursos de odio en redes sociales. "Intentamos dar pautas que favorezcan una comunicación respetuosa", comenta Durán.

El lenguaje adquiere, así, un papel decisivo en la percepción social de fenómenos como los movimientos migratorios; los términos empleados, un poder de polarización. "Muchas veces, ciertas palabras que se usan pueden ser negativas y no se corresponden con la realidad; es decir, cuando se emplean términos como 'crisis' o 'masivo' en informaciones migratorias, da al espectador una sensación que quizás no es la correcta", declara la directora.

Otro de los proyectos más recientes de la organización es Fogar e Familia, con el que ofrecen un piso a familias en riesgo de vulnerabilidad. Tras inaugurarse en junio, "ya hay seis personas residiendo en la vivienda, que son tres mujeres con tres menores a su cargo". Las previsiones apuntan a que "dentro de seis meses puedan buscar una vivienda propia, y entrarían otras personas".

La regularización extraordinaria, desde dentro

Durán dice haber vivido "con mucha ilusión" el proceso de regularización extraordinaria. "Antes de que fuera publicada la orden definitiva en el BOE, ya teníamos una planificación de cómo lo íbamos a hacer para que pudiéramos impactar en el mayor número de personas", relata.

La máxima de la asociación era "que nadie se quedara atrás, que nadie se quedara sin solicitar su regularización por falta de información". Con ese objetivo en mente, organizaron campañas informativas, tanto presenciales como en línea, con las que impactaron "en más de 1.500 personas".

Como entidad colaboradora de Extranjería por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Ecos do Sur emitió más de 400 certificados de vulnerabilidad, además de atenciones individualizadas y el acompañamiento a los usuarios en la revisión documental, "para que presentaran sus solicitudes de forma correcta y no faltara nada".

Adaptarse, analizar e innovar

Después de 35 años de existencia, Durán lo tiene claro: "Nuestra esencia es adaptarnos, adaptarnos totalmente a las realidades. Somos muy analíticos y tremendamente innovadores", afirma.

La fórmula de éxito para lograr la máxima de la asociación —una sociedad más justa— combina el trabajo de Ecos do Sur con la colaboración de la sociedad, a la que Durán manda un mensaje: "Necesitamos que la población no se deje llevar por los bulos, por la desinformación, por las noticias falsas; que sean críticos, analíticos, que no den por hechos los derechos esenciales, porque ahora mismo se están cuestionando", indica.

Para ello es imprescindible "informarse a través de los canales oficiales de información", pero también "tener la capacidad de contrastar los datos que les llegan".

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