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Inversión, sistemas informáticos de control y ayuda vecinal, claves para que A Coruña tenga escasas fugas de agua: "Los mejores sensores son los ciudadanos"

Emalcsa explica que cotejan con tecnología el suministro que llega a un barrio con el consumo de los pisos de este para buscar puntos de pérdida

La empresa pública considera que siempre habrá agua que salga del sistema por factores difíciles de controlar

Trabajadores de Emalcsa reparan una fuga de agua.

Trabajadores de Emalcsa reparan una fuga de agua. / Víctor Echave

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A Coruña

Pese a que la Xunta afirmó recientemente que la situación de la red de suministro de aguas de A Coruña en cuanto a fugas no es buena, las estadísticas municipales señalan que estas quedaron en 2025 en menos del 4,5%, muy por debajo del máximo legal del 20%. Empleando la metodología del Observatorio municipal, que cuenta las pérdidas con un criterio más amplio, estas quedan en el 7%, y desde que hay datos, en 1997, nunca se alcanzó el 20%. Según explicó a este diario en 2024 el director de la Empresa Municipal de Aguas de A Coruña (Emalcsa), Jaime Castiñeira, el porcentaje de pérdidas se mantiene bajo gracias a las inversiones en la red, pero también al control de los caudales a través de la tecnología.

En Emalcsa “tenemos un sistema informático que controla todo”, de acuerdo con Castiñeira, desde los caudales de las tuberías principales a los de cada uno de los pisos de la ciudad. La empresa pública puede entre sí para encontrar posibles problemas. “Sabemos cuánto suministramos al barrio de Os Rosales”, de acuerdo con un ejemplo del director de Emalcsa, y, si la empresa detecta que la suma de los consumos de las viviendas es menor, deduce que hay una fuga en alguna parte e interviene para cerrarla.

"Si hay consumo desmesurado, avisamos al propietario"

“Incluso si vemos que en una vivienda hay consumos desmesurados, y que se pueden deber a una fuga interna que no es atribuible a nosotros, avisamos al ciudadano”, explicó a este diario que la pretensión de Emalcsa es "digitalizar toda la red y tenerla controlada”. Aún así, “los mejores sensores” son los propios ciudadanos de A Coruña, ya que, según señaló Castiñeira, avisan inmediatamente a Emalcsa cuando hay roturas visibles.

Para el director de Emalcsa, el fraude es minoritario (en 2024 lo estimaba en un 1,6% del suministro, en el entorno de los 600.000 metros cúbicos), y descender de las cifras actuales de pérdidas es difícil, pues “siempre va a haber una obra que rompa una tubería, o un movimiento de tierras que la desplace, son factores prácticamente imposibles de manipular”.

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